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CENA EN HONOR DEL REPRESENTANTE DE 1.300 MILLONES DE CHINOS

jueves 29 de noviembre de 2018, 12:53h
El Rey Felipe VI y la Reina Doña Letizia ofrecieron en el Palacio Real una cena de gala...

El Rey Felipe VI y la Reina Doña Letizia ofrecieron en el Palacio Real una cena de gala al presidente Xi Jinping, representante de 1.300 millones de chinos. Segunda potencia económica del mundo, tras Estados Unidos, China es una dictadura atroz, pero abre posibilidades económicas espectaculares que España debe aprovechar. China es comunista solo de nombre. Mao Tse-tung se estremecería contemplando la actual situación: una dictadura implacable de carácter capitalista, con propiedad privada, libre mercado y muchos de los más altos supermillonarios del mundo. El gigantesco país crece al 7% y en cuestión de muy pocos años se encaramará en el primer puesto de la economía mundial.

El Rey reunió en Palacio a lo más granado de la empresa española con José María Álvarez Pallete al frente, que está haciendo una espléndida gestión en Telefónica y que tiene certera visión de futuro. Como siempre, hubo representantes del mundo de la cultura, encabezados por Plácido Domingo, que es el primer nombre en la historia de la música española. Conversé con él y coincidimos en el elogio a los éxitos del Teatro Real.

Me sorprendió gratamente la soltura y sencillez del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Derrochó simpatía y habló incluso de forma cordial con los que todos los días le atacan en los medios de comunicación. Es un excelente encajador y hay que reconocerlo así.

A la hora del café, la Reina Letizia derrochó inteligencia y sentido de la realidad. El Rey conversó con todos comentando la importancia de la visita de Estado del presidente Xi Jinping y lo que económicamente significa para España. Y también culturalmente, porque China ha incluido en los estudios de bachillerato, junto al inglés y el japonés, el español, firmando además un acuerdo de largo alcance con la Real Academia Española.

Una cena, en fin, que, aparte las pesadeces protocolarias, demostró una vez más el sentido de Estado del Rey Felipe VI, siempre al servicio del interés del pueblo español.