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PELEA DEL AÑO

Boxeo. El Consejo Mundial reconoce el caos y decreta la revancha entre Wilder y Fury

EL IMPARCIAL
domingo 09 de diciembre de 2018, 23:17h
Tras el polémico desenlace de la pelea entre los dos púgiles que acabó declarada nula.

El pasado domingo el universo del boxeo quedó en shock. En primer lugar, porque comprobó que la recuperación de Tyson Fury -de 30 años, aquejado de problemas mentales y de adicciones- se evidenció completa; en segundo término, debido al sensacional combate que el británico desarrolló con Deontay Wilder, en especial en el último asalto -nominado de manera autoomática a ser uno de los rounds del curso-; y en tercer lugar, por la declaración de combate nulo con la que los jueces tuvieron a bien zanjar la considerada como la pelea de 2018.

Tal fue el revuelto causado por esa tarjeta firmada por los jueces -uno de ellos, Robert Tapper, se equivocó al escribir los puntos, habiendo privado de la victoria a Wilder-, y tan alto subió el nivel de ejecución de los dos púgiles en su confrontación, que los dos protagonistas se manifestaron en favor de la revancha casi tras haber sonado la campana. Con la tribuna extasiada todavía por el fogonazo visto en el duodécimo asalto, Fury celebraba su demostración de valía en su regreso y Wilder se lamentaba por el nulo.

El estadounidense, de 33 años, retuvo su título por octava vez y dejó una marca invicta de 40-0-1 con 39 fueras de combate, pero no alcanzó a conectar el golpe de decisivo del nocáut, aunque dejara al británico al borde de la lona -todavía cuesta analizar cómo pudo asumir la cornada sufrida-. Sin embargo, la frustración le llevó a manifestar lo siguiente: "Cierto que se recuperó y que atacó duro, pero pienso que fui el púgil que más aportó sobre el cuadrilátero y que merecí la victoria".

Con celeridad Wilder lanzó el guante de la revancha. "Somos los dos mejores del mundo y lo demostramos esta noche. Cuando tienes dos guerreros, obtienes una gran pelea. Eso es lo que probamos esta noche y estoy listo para hacerlo de nuevo. Me encantaría que la revancha sea mi próxima pelea. ¿Por qué no? Demos a los aficionados lo que quieren ver. Fue una gran pelea y vamos a hacerlo de nuevo. No me importa dónde lo hagamos: en la revancha, te garantizo que no se va a levantar de la lona", subrayó. Y Fury, que también está invicto y marca de 27-0-1, se limitó a exponer que "estoy listo al ciento por ciento y convencido que haremos la revancha. Somos dos grandes campeones".

Pues bien, una semana después del polémico final de esta cita imprescindible para los aficionados, el Consejo Mundial de Boxeo ha ordenado la celebración de la revancha entre Wilfer y Fury. La WBC, de esta manera, permitirá al estadounidense que eluda la defensa obligatoria de su cinturón que le tocaba contra Dominic Breazale, el retador oficial. La fórmula de la revancha directa acaba de activar lo que el clamor de boxeadores, analistas e hinchada reclamaba, y, en cierto modo, reconoce el error de apreciación de los jueces.

"Wilder y Fury dieron al boxeo una de las mejores peleas en la división de peso pesado en mucho tiempo, lo que ha creado una tremenda demanda popular de los fanáticos para ver una revancha", comentó el presidente de la comisión, Mauricio Sulaiman. Justo cuando arreciaba el vendaval, ya que el propio Wilder había publicado un vídeo que intentaba demostrar que Fury no superó la cuenta, con lo que debía haber sido declarado vencedor por KO. La directriz de la WBC, por tanto, parecería haber llegado a tiempo. El segundo capítulo de esta rivalidad ya está en marcha.

Por otro lado, el Staples Center de Los Ángeles, recinto que acogió el Wilder-Fury de la discordia, ha dado paso este fin de semana al Madison Square Garden. En este templo neoyorquino Vasiliy Lomachenko unificó los títulos de la división del peso ligero, versiones de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y de la Organización Mundial (OMB). Lo consiguió al ganar, por decisión unánime, al puertorriqueño José Pedraza. El ucraniano venció con unas puntuaciones de 119-107, 117-109 y 117-109. Un festejo sin matices.

Un total de 5.312 asistentes vieron a Lomachenko unificar unos cetros que comenzó a conquistar en su primera docena de peleas profesionales -en las que alcanzó los títulos mundiales en tres categorías de peso y establecer una variedad de marcas de boxeo de todos los tiempos-. El europeo mandó a la lona a Pedraza en dos ocasiones en el penúltimo asalto. "He sido el mejor sobre el cuadrilátero y estoy feliz por la manera como al final conseguí la victoria. Pedraza ha sido un gran rival, pero siempre he estado en control de la pelea", zanjó el autor de una marca de 12-1, con nueve nocáuts. El boricua sufrió su segunda derrota del registro de 25-2 que acumula. El ucranio fue el único que defendió con éxito por primera vez su cinturón.

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