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ESTADOS UNIDOS

Gimnasia. ¿Dejará Simone Biles su legendaria carrera por los abusos sexuales de Nassar?

jueves 13 de diciembre de 2018, 20:20h
La gimnasta es una de las últimas víctimas del doctor estadounidense y está en tratamiento psiquiátrico.

Simone Biles es, sin duda, la referencia de la gimnasia internacional en el presente siglo. Y uno de los nombres gruesos en la historia del deporte, aunque sólo cuente con 21 años. Y, además, se ha convertido en la una de las puntas de lanza de la lucha feminista contra los abusos sexuales en Estados Unidos. Porque, amén de amontonar cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, se atrevió en enero de 2018 a explicar al planeta que había sido víctima de la lamentable actuación de Larry Nassar, exmédico del equipo nacional condenado a un mínimo de 40 años de prisión por abusar de más de 300 jóvenes deportistas.

El 15 de enero, cuando todavía tenía 20 primaveras, juntó la valentía necesaria para narrar lo vivido. Y tratar de sacarse del encima el peso del trauma precoz que arrastraba. "Yo también soy una de las muchas supervivientes de las que abusó sexualmente Larry Nassar. Por favor, créanme cuando dije que era mucho más difícil pronunciar estas palabras en voz alta de lo que ahora es ponerlas en papel. Hay muchas razones por las que he sido reacia a compartir mi historia. No es normal recibir el tratamiento de un equipo médico de confianza y referirse a él horriblemente como el tratamiento 'especial'", comenzaba su texto.

Proseguiría la única que logró consagrarse tres veces de forma consecutiva (2013, 2014 y 2015) en un Mundial en la misma especialidad subrayando que "este comportamiento es completamente inaceptable, repugnante y abusivo, especialmente viniendo de alguien en quien se me dijo que confiara. A medida que trato de sobrellevar el dolor, les pido a todos que respeten mi privacidad. Este es un proceso que necesito asimilar". "La mayoría me conoce como una chica alegre. Pero últimamente me he sentido un poco rota y cuanto más he intentado silenciar la voz en mi cabeza, más alta suena. Ya no me da miedo contar mi historia", admitía.

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ready to be back out in my element tonight ? the road hasn’t been easy but it’s been worth it !!!

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"Durante muchos años me pregunté: '¿Fui muy inocente?', '¿Fue mi culpa?' Ahora ya sé la respuesta a esas preguntas. No. No fue mi culpa. Tras escuchar las valientes historias de mis amigas y otras supervivientes, sé que esta horrible experiencia no me define. Soy única, inteligente, talentosa y pasional. Me prometí que mi historia será mucho más grande que esto. Voy a competir con todo mi corazón y mi alma cada vez que dé un paso en el gimnasio. No dejaré que un hombre y los otros que lo encubrieron se roben mi amor y alegría", señala otro de los párrafos de la conmovedora carta.

Pues bien, en esta semana ha reconocido que le está costando mucho asimilar lo padecido. Casi un año después de aquella declaración en el marco del movimiento #MeToo, Biles está siguiendo una terapia psiquiátrica y psicológica para sacarse de encima el pesar latente. "Ahora estoy tomando medicinas contra la ansiedad porque he tenido muchos altibajos a lo largo del año, intentado averiguar qué es lo que fallaba", le ha declarado al programa "Good Morning America" de la cadena ABC. En ese espacio ha remarcado que "no es fácil, pero gracias a que las personas que me rodean son de las mejores, es un poco más fácil", tras haber expuesto que sigue una terapia psicológica "con regularidad".

Han sido estas manifestaciones, coherentes con los tiempos que conlleva el proceso de aceptación y superación de semejante trauma, las que han puesto en alerta a los analistas estadounidenses. Y es que no hay que ir muy lejos para encontrar casos parecidos a la de la ganadora de catorce títulos mundiales que han desembocado en el abandono del deporte. El más cercano a la órbita española es el de Gloria Viseras, ex gimnasta olímpica. Fue una de las víctimas de abuso sexual del entrenador Jesús Carballo. A lo largo de este año el Tribunal Supremo le ha dado la razón. Tras competir en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, se alejó del deporte por el trauma que le provocaron los ataques de quien era su mentor.

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4 Golds. 1 Silver. 1 Bronze Doha World Championships

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"Fue horrible. A una persona que abusó de ti, encima tener que darle dinero. Los abusos empezaron cuando yo tenía 12 años. Me he callado por miedo, vergüenza, culpa. Te sientes responsable. Se llega a aprender a vivir con ello. Entramos en shock y decidimos que teníamos que hacer algo porque él seguía entrenando. Fuimos al Consejo Superior de Deportes a pedir ayuda. Nos atendieron muy bien. Nos han ayudado mucho y así empezó el proceso, que ha sido muy largo", ha narrado Viseras, quien ha denunciado que "hay todavía algunas gimnastas que tienen miedo a hacerlo público. Yo soy la cara visible pero hay más con vidas destrozadas".

La precupación para el deporte estadounidense yace en que conoce, de primera mano, el impacto de Nassar en las campeonas olímpicas Aly Raisman, McKayla Maroney, Gabby Douglas y Simone Biles. Porque algunas de ellas testificaron en el juicio que deparó dos sentencias al doctor, por un monto total de entre 100 y más de 200 años de condena. Aún así, uno de las comparecencias más terribles fue la de la primera que denunció a Nassar, Kyle Stephens. Empezó a ser abusada cuando tenía seis años. Y acusa al doctor del suicidio de su padre. Su progenitor decidió creer al abusador cuando su hija contó su historia como víctima del condenado depredador sexual.

"Expuso sus genitales en una oscura sala del sótano y me dijo: 'Si alguna vez quieres verlos, todo lo que tienes que hacer es pedirlo'", relató la víctima, quien develó que una vez Nassar comenzó a masturbarse y penetró su vagina con sus dedos en la misma casa en la que estaban sus padres, su hermano, la esposa del médico y sus hijos. "Mis padres elegían creerle a Larry Nassar. Cada vez que peleaba con mi padre, él me decía: 'Debes disculparte con Larry'. Comencé a sentir como un lavado de cerebro. Sentí que estaba perdiendo el control y empecé preguntarme si el abuso realmente había ocurrido", relató ante el tribunal.

Y ante la mirada fija en el suelo de Nassar, comparecería en ese juicio Donna Markham, que perdió a su hija Chelsea, una de las gimnastas atendidas por Nassar que acabó suicidándose en 2009 por el trauma causado por el condenado. "Ella se quitó la vida porque no lograba lidiar con el dolor. Se cumplirán diez años en marzo desde que perdí a mi bebé. Ella tenía 23 años. Ella tendría 33 ahora y todo el día siento su falta. Y todo comenzó con él. Todo esto comenzó con él". Biles, sobre la que están los focos y las esperanzas del país, ha terminado declarando un ilusionante "siento que este año me dio una voz y yo intenté encontrar mi voz para emplearla de la mejor y más positiva forma posible. "Ha habido muchas cosas este año que me han convertido en la persona que soy hoy, y me siento más fuerte", concluyó. Sólo el tiempo dirá si la profundidad de sus heridas es curable para que siga deleitando a su hinchada.

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