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FÚTBOL

El jaque de Isco a Santiago Solari, al Real Madrid y a sí mismo

viernes 14 de diciembre de 2018, 22:39h
El mediapunta español se ha metido en un hoyo de complicada salida, a pesar de su categoría.

¿Cuánto crédito tiene Isco en el Real Madrid? ¿Está legitimado para enfrentarse al entrenador, encararse con la tribuna que tanto le ha mimado y disgustar a la directiva hasta el punto de que se filtren informaciones relativas a su baja forma y al escaso interés en los entrenamientos? ¿Su calidad le da permiso para desafiar a sus jefes si no le dan el lugar que considera justo, como hacen Messi, Neymar o Ronaldo? Estas cuestiones se venían rumiando desde que Santiago Solari tomara las riendas de un gigante de Chamartín que estaba cayendo y sin frenos en el mandato de Julen Lopetegui. Porque el malagueño sólo ha sido dos veces titular en los nueve partidos dirigidos por el argentino hasta el duelo de este sábado ante el Rayo Vallecano.

La cuestión había alcanzado una temperatura tal que la cúpula se empeñó este viernes en teatralizar cariño y confianza en Isco y en Marco Asensio -de similar actitud tras saberse suplente con la apuesta del nuevo preparador-. Una de las imágenes de la tradicional comida navideña de la entidad merengue ha sido el abrazo cariñoso, paternal, que ha dedicado Florentino Pérez a dos de los jugadores por los que más se la ha jugado. Pues desembolsó una cantidad importante de dinero cuando sólo eran proyectos de futbolista importante.

El problema para ambos es que, pasados los años, todavía no han logrado asumir y defender ese estatus con continuidad. Por decisiones ajenas a su voluntad y por méritos propios. Solari, principal diana del colchón mediático que circunda al medipaunta andaluz, se enfrentó a la situación, por enésima vez, en la previa del próximo duelo liguero. En rueda de prensa recalcó el exfutbolista del Madrid que "Isco es un hombre maduro, un profesional que le ha dado un montón de alegrías al club. Todos estamos seguros de que se las va a seguir dando. Tanto él como el resto de jugadores trabajan día a día para estar al máximo, dar lo mejor de sí y estar disponible para el siguiente partido".

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"Duerme para tener sueños y despierta para hacerlos realidad" 2️⃣2️⃣

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El regate del que fuera extremo zurdo fino en la época de 'Los Galácticos' ha tenido que volver a reproducir su capacidad de escapista en este asunto. Como lo tuvieron que hacer durante sus mandatos respectivos Zinedine Zidane, Rafael Benítez y Carlo Ancelotti. No obstante, salvo Lopetegui, ninguno de los técnicos que ha convivido con Isco desde que éste arribara a Concha Espina le ha entregado las llaves de la medular. Siquiera de la mediapunta. Y son varios los motivos por los que el emblema de la selección española post-Iniesta no se ha ganado ese lugar de privilegio, ese rol referencial que el diestro cree que merece.

El talento técnico y la visión de juego del español son tan indiscutibles como su irregularidad en lo relativo a la atención a las necesidades del colectivo. El Real Madrid ha jugado al contragolpe mientras coleccionaba Ligas de Campeones por la propia morfología de su delantera. Cristiano Ronaldo -del que se ha sabido que no aprobaba la inclusión del malagueño en detrimento de James u Özil, porque éstos le beneficiaban más a su estilo- y Gareth Bale eran flechas que se alimentanban del vértigo, de los espacios. E Isco tardó mucho en entender que su regate de más, su finta deliciosa, ralentizaba el juego pretendido por todos y cada uno de los arquitectos que cayeron en el banquillo madridista. De todos menos de Lopetegui, el gurú campeón de la posesión que fue despedido con el equipo fuera de los puestos europeos.

El segundo parámetro que conoce la directiva es la reiterada desconexión mental cuando se reproducía en el creativo español la frustración por no ser titular de manera prolongada. Incluso en estos días se ha dado a entender que el jugador estaba dejando mucho que desear con respecto a su implicación en las prácticas y, también, en las veces que le ha tocado saltar al césped -sólo ante el Melilla se tomó en serio su labor en las dos fases del juego-. Esta particularidad parecería inherente a Isco, pues de ello se quejarían todos sus tutores en su estancia como madridista, aunque ante la prensa esquivaran los aguijonazos de los voceros con delicadeza para con el futbolista presuntamente agraviado.

"La labor más ingrata del entrenador es elegir los once que juegan, los que participan luego y los que no se visten, que son varios. Es lo más duro porque todos son buenos. Es una labor complicada pero no hay matemática, no hay manera, siempre hay alguno que se tiene que quedar fuera", arguyó Solari este viernes. Zidane, durante su última temporada, tuvo que tratar el recurrente 'caso Isco' en la previa de los determinantes duelos ante el PSG y la Juventus, de camino a la Decimotercera.

Dijo el galo ante de medirse a los parisinos que "quiero a Isco y quiero que se quede toda la vida aquí. Y esto no va a cambiar. Hace un tiempo me decían por qué no fichaba. Confío en mi equipo y siempre confiaré en mi equipo hasta el final. Isco es muy bueno, lo ha demostrado. Es mentira que haya pedido su marcha. Quiero que se acabe el tema". La rumorología le había colocado al francés una presunta petición de venta del malagueñó al presidente. Ese día rompería su calmado tono cuando le fue sacado otra vez el tema. "Somos 25, ¿qué pasa con los demás? Un día es él, otro Asensio, luego será Ceballos... Voy a contar con todos", proclamó. Su riqueza táctica lo demostraría -alternando a Lucas Vázquez y Asensio cuando buscaba verticalidad y derroche y a Isco duando anhelaba control-.

Antes de sobrevivir a la Juventus, a las puertas de la gloria, Zidane también atacó el pesado asunto de la intermitente confianza en Isco. "Aquí no es así, no hay suplentes ni titulares. Tengo 25 jugadores muy buenos y hay momentos en los que unos juegan más que otros. Isco quizá es diferente con la selección porque tiene sólo seis o siete partidos y con nosotros 60 y jugando cada tres días. Todos tienen que sentir que son titulares", sentenció. Cansado del repiqueteo implementado por la trinchera mediática que, como hicieron con Iker Casillas o Sergio Ramos, hablaban públicamente lo que debía zanjar en privado el propio jugador con su presidente o técnico.

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Fabio Pecchia, leyenda italiana y ayudante de Benítez, declaró a la Gazzeta dello Sport que notó una "atmósfera extraña en el Madrid". Su proyecto se fue abajo por la negativa de sus pupilos a obedecer los presupuestos tacticistas y rigurosos del entrenador español. Uno de los elementos con voz fue el malagueñó. Así, el transalpino confesó que "cuando nos despidieron, éramos segundos en LaLiga a solo dos puntos del Barcelona. Nos culparon de sacar a Casemiro antes que a Isco o a James, y eso es lo que Zidane hizo después, pero como todos sabemos, la historia está escrita por los ganadores".

Ancelotti, anteriormente, logró una de las mejores versiones del andaluz. Al menos, de las más comprometidas, pues le colocó como interior, al modo de Seedorf, haciéndole atender a la defensa tanto como al ataque. Y, sobre todo, contriñéndole a correr y a jugar. A concentrarse en su labor y punto. El resultado fue un rendimiento sensacional como suplente revolucionador del envites. No como titular idinscutible. Desde ese lugar resplandeció como complemento de lujo en la consecución de la Décima y en el modelo de 'segunda unidad' que desplegó Zidane hasta Cardiff. Ninguno de ellos le vieron con ojos de gobernador. Sí confiaron para ese papel en Modric -Balón de Oro actual-, Ángel Di María -mercecido Balón de Oro de 2014-, Toni Kroos o, incluso, Casemiro. Y si la trama forzaba a tener el control de la redonda, ahí era inyectada la calidad de Isco a la fórmula -llegando a sentar a Bale y a mandar a James a Alemania-.

El caso es que la estadística no miente. Al comienzo de la temporada que derivó en la Duodécima, Isco había jugado sólo un partido menos que Cristiano Ronaldo desde que llegara a la capital en 2013. Entonces, si ha jugado tanto, ¿por qué sigue contando como revulsivo o argucia coyuntural? "Al final, si no soy titular con Ancelotti, no soy titular con Benítez y no lo soy con Zidane, no voy a ser tonto de buscar problemas donde no los hay. Al final el responsable soy yo y eso es lo que quiero ver, dónde puedo mejorar para estar ahí", reflexionaba entonces, antes de enemistarse con el galo. A esa altura de la película defendía que lleva bien la suplencia. "No es plato de buen gusto verte en el banquillo prácticamente cada día. Pero, como he dicho muchas veces, no me voy a rendir tan fácilmente. Sé que voy a triunfar, no sé si en el Madrid, espero que sí. Si no, en otro lado seguro que sí".

Este último punto, el de susurrar que siempre tiene la puerta de la salida abierta, siendo él el que decide, no la directiva, es otro de los elementos que le juega en contra. Y la forma en la que ha exteriorizado su insatisfacción no gusta a los que en realidad tienen el poder de definir el futuro profesional del andaluz. Porque ha usado la confianza qe Lopetegui le entregaba en la selección de España como arma arrojadiza contra sus entrenadores en el Madrid.

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Gran partido que nos sirve para preparar el mundial... gracias a todos por el apoyo💪💪👍👍2️⃣2️⃣

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El malagueño hizo tres goles contra Argentina en la previa de la convocatoria para el Mundial de Rusia 2018, mientras que la concentración de todos los jugadores merengues debía estar en la conquista de la Decimotercera. Isco declaró que "es verdad que en el Madrid no tengo la continuidad que un futbolista necesita pero quizá el problema soy yo que no he sabido ganármela", con cierta carga irónica. "Cuando no tengo protagonismo y continuidad en mi equipo, aquí tengo la confianza del entrenador", remató un jugador que reclamaba a sus acólitos en la selección "humildad" ante los buenos resultados en los duelos amistosos ante Alemania y la Albiceleste.

Sin duda, esta temporada ha dado un paso más. Su discutible trabajo en el día a día llevó a Marcelo a darle un toque público después de que su equipo ganara en Roma -afianzando su primer puesto en la fase de grupos continental- y se mostrata displicente con todo, salvo con su no convocatoria -que subrayó con un gesto de incredulidad ante las cámaras-. "No soy quién para dar consejos. Somos mayores, padres de familia, sabemos lo que tenemos que hacer. Todos los jugadores quieren jugar, pero toca trabajar. Eso lo han pasado todos los jugadores. Hay que trabajar. No digo que no trabaje pero el fútbol es así. Ver lo que estás fallando y mejorar", le dirigó el segundo capitán madridista.

Antes, el malagueño se enfrentó con Solari en Eibar, hecho que ha enfriado casi por completo la relación entre ambos. Por el camino, el mediapunta excelso ha publicado en sus redes sociales imágenes que denotan falta de implicación y que es permeable a la polvareda levantada por los medios de comunicación que de tanto defenderle han causado polarización. Hace poco se mostraba con el torso desnudo para silenciar a los que le acusaban de sobrepeso. Después, en el 0-3 logrado por el CSKA en el Bernabéu, comprobó como toda esta deriva le granjeó pitos, casi por primera vez, en el Bernabéu. Y reaccionó con gestos desairados y algún improperio lanzado al viento. La apendicitis que le frenó la progresión en la era Lopetegui ha confluido en una actitud que se ha desnudado desde el entorno del club. Tiene contrato hasta 2020, pero en esta marejada resulta complicado pronosticar si lo cumplirá. Su mentalidad le está dificultando ese objetivo. Y le aleja aún más de la percepción (internacional, no sólo en Valdebebas) que parecería tener de sí mismo: la de titular en el club que ha dominado el fútbol en este lustro. Las 'vacas sagradas' del camarín le han afeado sus síntomas explicitados de frustración y algunos de esos nombres gruesos ya no tienen paciencia para enjabonar la situación por enésima vez.

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