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NUEVO GOBIERNO ANDALUZ

sábado 15 de diciembre de 2018, 17:37h
Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía; Juan Marín, vicepresidente; seis consejeros del Partido Popular...

Este artículo de Luis María Anson, aparecido en el diario El Mundo el pasado día 5 de diciembre, mereció incontables reproducciones en las redes sociales. Lo publicamos a continuación.

Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía; Juan Marín, vicepresidente; seis consejeros del Partido Popular, seis consejeros de Ciudadanos. Vox se queda fuera del Gobierno, pero propondrá el nombre para senador. Será, además, árbitro en el Parlamento andaluz, presidido por Cs, de muchos proyectos de ley presentados por la nueva Junta.

Pablo Casado y Albert Rivera, si no quieren dejarse demasiados jirones electorales en las alambradas de la investidura, deberán negociar cuanto antes sobre estas bases que, naturalmente, experimentarán modificaciones porque ideologías, compromisos e incompatibilidades entrarán en el juego con inevitables componendas. Santiago Abascal lo tiene más claro. No le conviene incorporarse al Gobierno andaluz con una representación insignificante que le pueda comprometer en decisiones que no gusten a sus electores. Será clave, sin embargo, para una buena parte de las decisiones parlamentarias y dispondrá de voz y voto en el Senado de la nación.

Susana Díaz ha superado su fecha de caducidad y antes de que la escabeche Pedro Sánchez, cosa que hará sin piedad y con regocijo inextinguible, lo mejor que puede decidir la lideresa es retirarse a sus cuarteles de invierno y reflexionar sobre los errores que ha cometido, tanto en las primarias de su partido como en las elecciones autonómicas.

A Moreno y Marín les espera una tarea hercúlea. Normalizar la Andalucía subsidiada, anclada durante cuatro décadas en el clientelismo, exigirá un esfuerzo descomunal de habilidad y paciencia, sobre todo teniendo en cuenta que el partido vencedor de las elecciones autonómicas andaluzas ha sido la abstención, cosa de la que casi nadie habla. Una parte considerable de las nuevas generaciones no es que se mantenga indiferente ante la política y los políticos. Es que está asqueada.

Los electores, en fin, se han manifestado por el cambio. Casi cuarenta años de PSOE han pasado provisionalmente a la historia. Le ocurrió lo mismo en su día a la social democracia en Suecia y al PRI en México. Se abre ahora un tiempo nuevo y si los dirigentes del PP y Ciudadanos no superan rencillas y oportunismos lo pagarán muy caro. Nadie en su electorado entendería que no lleguen a un acuerdo para cumplir con la voluntad popular, que exige extirpar del Palacio de San Telmo el tumor que tanta gangrena ha producido.