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ATLETISMO

¿Por qué la leyenda Allyson Felix ha mantenido en secreto su embarazo y parto?

EL IMPARCIAL
viernes 21 de diciembre de 2018, 22:12h
Se ha casado y ha sido madre a los 33 años sin comunicárselo a nadie.

Allyson Felix es la atleta con mejor palmarés olímpico de la historia. La estadounidense de 33 años suma nueve medallas -sólo la empata en esta cosecha bárbara la icónica Merlene Ottey- de esta índole y, además, amontona 16 medallas en los Mundiales (récord absoluto, con 11 oros, tres platas y dos bronces). Esto es, está considerada como la deportista más dominante del presente siglo y como una de las referencias del deporte mundial de siempre.

Pues bien, todavía en activo, y tras ganar dos oros y una plata en Río 2016, esta sensacional velocista ha vivido un 2018 lejos de su mejor nivel. Y en esta semana, ante la ESPN y sus redes sociales, ha explicado el motivo en una amplia e íntima carta abierta. Estaba embarazada y su bebé ha sufrido severas complicaciones tras su nacimiento. En el escrito, que rompe con el cuidado estricto que ha llevado en torno a su privacidad, desglosa la traumática vivencia por la que está atravesando y comparte sus emociones sin ningún tipo de filtros. Para aclarar las dudas sobre su presente y futuro en el atletismo -si compite en Tokio 2020 tendrá casi 35 años-.

El artículo arranca del siguiente modo: "Sabía lo que pensaban. ¿Esto es todo (su carrera deportiva)? ¿Se ha lesionado otra vez? Parece cansada. Sí, esta debía ser una temporada suave para mi. Los JJ.OO. de 2020 son el evento en el que quiero estar en mi mejor forma, lo que significa en mi temporada 15, con 32 años, necesitaba dar a mi cuerpo un poco de descanso. Pero una temporada suave no necesariamente significa que sea lenta. Así que, cuando corrí una carrera de 51 segundos en el 400 metros de Polonia -8 de junio- y luego la de 52 segundos -en Francia, la siguiente semana-, supe lo que todo el mundo estaba pensando".

"La diferencia entre correr los JJ.OO. y ganarlos es sólo un centésima de desgundo o dos. O, para aquel que me vio perder por la longitud de la frente de Shaunae Miller en los Juegos de 2016, se trata sólo de un salto hacia adelante (creo que me puedo reír de ello ahora). Así que, cuando corrí dos veces seguidas en tiempos lentos en junio la gente empezó a preguntarse el porqué. Mi entrenador, Bobby Kersee, me recomendó dar por acabada la temporada. Mi hermano y agente, Wes Felix, quería asegurarse que no estaba lesionada. Así que fue el momento de decirles lo que estaba pasando en realidad. Estaba embarazada. Y Wes reaccionó diciendo 'estoy muy contento por que no fueras simplemente lenta'", avanza.

La atleta relata que "era temprano todavía. Estaba embarazada de ocho semanas en la carrera en Polonia y de nueve en Francia. Pensé que podía mantener la noticia para mi misma y mi marido, Kenneth, durante un tiempo más largo. Que seguiría ganando carreras siempre que pudiera entrenar duro. Quero decir, Serena Williams ganó en Abierto de Australia al comienzo de su embarazo. Si tuviera suficiente fuerza de voluntad, debería poder hacer lo mismo". "Así que pensé que podía esconder la noticia hasta mitad de la temporada, momento en el que habiamos planeado parar en la temporada en la que no hay JJ.OO. ni Mundial. Y estaría de vuelta en 2019 sin que nadie se diera cuenta que me había ido", arguye.

Felix pasa, entonces, a reflexionar con mayhor profundidad. "Una de las lecciones que he aprendido en este viaje es que no hay mucho de esto que puedas realmente predecir, ni mucho menos controlar. Por su propia naturaleza, el embarazo se trata de abrirte y abrazar aquello que Dios y este bebé tienen para ti. Y, espera: ¿Por qué estaba tratando de hacer todo esto sin que nadie se diera cuenta de que me había ido? Me sentía muy excitada por estar embarazada. Siempre había querido ser madre. Me siento increíblemente bendecida. Esto no debería ser un secreto. Quiero compartir el viaje con todo aquel que me conozca o me haya apoyado. Así que, ¿por qué me ha llevado ocho meses compartir estas noticias?", se cuestiona.

"Creo que es por la misma razón por la que hasta ahora no me he sentido preparada para empezar una familia y tener un niño. En algún momento del camino, esa prístina imagen de niña bonita que estaba tratando de hacer realidad se volvió más importante que lo que realmente era. Estaba poniendo por encima de mi las necesidades o expectativas de los demás. Estaba haciendo las cosas porque sentía que era lo que se suponía que debía hacer, en lugar de hacer lo que quería", concluye.

Y pasa a compartir su preocupación nucelar: "Sentía que tener un niño ponía en riesgo mi carrera y decepcionaría a todos los que experaban de mi que siempre pusiera el atletismo primero. Es duro decir que finalmente me sentía preparada para empezar una familia. Simplemente se que lo estaba. Esto es un riesgo. Podría afectar a cómo corro en 2019 y 2020. Y se que va a ser difícil en un sentido que no he experimentado antes. Pero lo voy a afrontar". "Nunca me he abierto sobre mi vida personal de esta manera. Siempre he sido una persona privada. Compartir demasiado, dejando que la gente entre en mi burbúja de protección a través de las redes sociales, nunca ha sido cómodo para mi. Me hace sentir vulnerable", continúa.

"Pero es momento de cambiar. De ser real conmigo en lugar de con lo que creo que la gente quiere que sea. Sólo estaba mostrando a la gente lo que estaba preparada para mostrar en cada momento. Pero creo que si vas a mirar en mi Instagram todo lo que he escrito, ahora, sabiendo lo que realmente estaba detrás de cada post, verás y escucharás a mi verdadero yo. El 18 de noviembre, en mi cumpleaños, publique: 'Entrando en mis 33 años más valiente, fuerte y empoderada. Aprendiendo que está bien permitirme ser vulnerable, crear un espacio para ser yo, amar el viaje en el que estoy y la mujer en la que me estoy convirtiendo. Apasionada de mi oficio y sin pedir disculpas por los grandes objetivos que todavía están sin completar -sin importar quién cree en mi, entendiendo de dónde viene mi valor-, incluso si este mundo me fuerza a necesitar un recordatorio. Experimentando el amor de Dios como nunca antes. Abrazando este nuevo capítulo y creyendo realmente que vendrá mi mejor versión"', describe.

La excelsa y talentosa corredora admite que "lo tenía todo planeado. Cuándo anunciaría que estaba embarazada, la historia que pensé escribir y las ropas que llevaría en el photoshoot. Esperaba que mi experiencia pudiera ayudar a otras mujeres que estuvieran preocupadas -como yo he estado durante muchos años- por lo que significa empezar una familia para sus carreras profesionales. Que supieran que yo también he tenido esa ansiedad por compartir la noticia con mi jefe, y por las repercusiones que pudiera tener que enfrentar". "Todo lo del plan parecía bien. Y luego todo cambió", subraya marcando el punto de inflexión de su existencia.

"Cada día que estoy en el hospital es aterrador. Los monitores siempre están pitando. Todos los padres están en el umbral. A veces los bebés así de prematuros simplemente dejan de respirar y tienes que hacerte a la idea de cómo empezar otra vez", expresa para repasar su vivencia: "Primero pensé que sólo se me hinchaban los tobillos. Eso es normal para el tercer trimestre, así que nada de lo que preocuparse. Más tarde, los doctoresme dijeron que mi hija medía un poco pequeña en su última prueba de ultrasonido. Nada de lo que preocuparse. Fui a mi chequeo de 32 semanas justo después del Día de Acción de Gracias y me conectaron a un monitor fetal para revisar el ritmo cardíaco del bebé. Todas las citas médicas que había tenido hasta este punto habían sido bastante sencillas y rápidas. Así que supe que algo estaba pasando cuando el médico me dejó en el monitor durante una hora. Aún así, me sentía bien. Incluso mejor de lo que esperaba sentir en esta etapa del embarazo".

"'Quiero que vayamos al hospital para hacer pruebas', dijo el médico. No les gustó lo que estaba sucediendo con el ritmo cardíaco del bebé. Estaba muy tranquila, no me di cuenta de lo serio que era. '¿Puedo ir después de la sesión de fotos esta tarde?', pregunté. Esta cita había tardado mucho más de lo que esperaba y estaba muy justo para hacer el rodaje a tiempo. "No, tienes que irte ahora", dijo ella. "Ahora mismo". Inmediatamente, llamé a mi esposo para hacerle saber que esto era grave. Él debería dejar el trabajo y correr al hospital. Llamé a mi hermano Wes y le dije que necesitábamos cancelar la sesión de fotos. Él preguntó por qué y yo no sabía qué decirle. No podía creer que estuviera ocurriendo esto", desnuda en el texto abierto al público.

Y reconoce que a pesar de su formación la situación le ha superado. "Soy una atleta. Se cómo cuidar de mi misma. Se cómo comer bien y descansar lo suficiente. Y estuve haciendo todo bien a lo largo de todo el embarazo. Cuando llegué al hospital supe muy rápido que algo estaba muy mal. La presión de mi sangre estaba demasiado alta. El corazón del bebé estaba ralentizándose. Esto era peligroso para nosotros dos y si no mejoraba pronto iba a tener que entregarla por cesárea de emergencia dentro de las 48 horas. Es impresionante lo rápido que cambian tus prioridades en momentos como este. En ese punto, la única cosa de la que me preocupara era que mi hija, Camryn, estuviera bien. No me importaba si volvía a correr de nuevo. Sólo rezaba para que ella estuviera bien", razona.

"Lo que más recuerdo sobre la operación del 28 de noviembre es ver su cara y escucharla llorar. La llevaron a la UCI tan pronto como salió. Pesaba 1 kilo y 300 gramos, y medía 40 centímetros. Toda esa primera noche no la pude ver más de 10 minutos. Tenía problemas con mi presión sanguínea, así que no me dejaron caminar. No pude dormir porque estaba muy preocupada por ella. Y todavía no puedo creer que nada de eso ocurriera. Honestamente, todavía no puedo. Probablemente me va a llevar años procesar todo lo que ha pasado y lo que significa. Pero, ahora mismo estoy simplemente contenta porque mi hija está bien. Va a estar en la UCI durante un tiempo, pero está bien y estoy muy agradecida por ello. Cada día que estoy allí paso miedo. Esos pequeños bebés están luchando por sus vidas cada segundo del día. Pero encuentran la manera de seguir y es muy inspirador. Es todo ese otro mundo que no sabías que existía, de gente siendo luchadores y lidiando con circunstancias increíbles y gestionándolo como pueden", desglosa en su descarnado retrato de lo sufrido en estas semanas.

El artículo afronta su cierre manifestando que "aprendes a estar agradecida por los días buenos, incluso por las horas buenas. Hay una mujer cuyo bebé está cerca de mi hija en la UCI y nos hemos hecho amigas. No nos conocíamos hace un mes, pero ahora nos apoyamos la una a a otra en una de las experiencias más duras de nuestras vidas. Su bebé está realmente enfermo, así que a veces me siento mal si Camryn ha tenido un buen día y su bebé no. Esto me hace examinarme cuando empiezo a sentirme mal por no haber podido hacer todas las cosas como quería, para tener la ducha del bebé o ir a las clases en las que me inscribí. Podría haber sido mucho peor".

"Hay una parte de mi que todavía se pregunta por qué me ha pasado esto. Pero, honestamente, se que Dios tiene un propósito incluso cuando no puedo verlo o entenderlo en el momento. Sólo estoy agradecida por que mi hija pareza estar bien, no quiero perder el tiempo siendo negativa. Una de las lecciones que he aprendido en este viaje es que no puedo controlar nada de esto. Sólo puedes controlar cómo reaccionas a ello. Y elijo estar agradecida por lo que tengo y hacer lo mejor que pueda cada día para sobrellevarlo. Se que estoy viviendo por y para lo que me importa. No estaré sólo corriendo para ganar más medallas nunca más. No me estoy llevando al límite porque eso es lo que todo el mundo espera de mi", finaliza.

Y se despide de este modo: "Estoy intentando estar abierta a lo que Dios me de a mi y a mi familia. Todavía me siento nerviosa y vulnerable. Pero también me siento valiente y excitada. Cada día me siento con mi hija en la UCI y la veo luchar. Cada día se hace más fuerte y bella. Si volviera y no fuera lo mismo, si no pudiera formar parte de un quinto equipo olímpico, sabré que fui luchadora, determinada y que di absolutamente todo. Y si nada de eso acaba de la manera en la que me lo imagino estaré bien. Sólo tengo que hacerlo, porque eso es simplemente lo que somos ahora". Un camino hacia la aceptación que ha acabado por quitarle el peso de encima de mantener en secreto el sufrimiento. Para el aplauso y la admiración del deporte estadounidense y mundial.

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