www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Un demócrata español

José Manuel Cuenca Toribio
sábado 22 de diciembre de 2018, 19:57h

Hace unos meses, a comedios ya avanzados del 2017, vio la luz la que quizás sea la última pieza de una auténtica joya de la literatura memoriográfica española actual, tan rica y sugestiva en su conjunto. En efecto: los diarios de D. Joaquín Ruiz Giménez (Madrid, 1913-2009), dados a la imprenta por el Servicio de Publicaciones del Congreso de los Diputados y abarcadores de su existencia entre 1967-2000, rematan por el momento no solo una obra de singular valor historiográfico, sino también toda una etapa memorable de la bibliografía hispana de tal temática memorialística. El que su alumbramiento viniera a coincidir con el penúltimo tomo de los suntuosos diarios del mayor memoriógrafo nacional del reinado de D. Juan Carlos I y de los inicios del su hijo Felipe VI, Salvador Pániker (Barcelona, 1929-2017) así lo refrenda.

El goce suscitado en el privilegiado lector de este relevante testimonio del último tramo de la vida de nuestro país es difícil de ponderar. El noble e ilustrado espíritu de una de las personalidades sin ningún género de duda o de sombra más preclaras de dicho periodo continúa, incansable y generoso, emitiendo señales luminosas y enseñanzas de muy alto valor sobre los aspectos más variados del tiempo acotado en las páginas de este volumen de sus recuerdos. En especial, claro es, acerca de la evolución político-social de su andadura. En días en que sigue muy recurrente la controversia en punto a la existencia de una democracia cristiana con marchamo y pedigrí hispanos, el encuentro con una figura como la de Ruiz Giménez disipa cualquier interrogación de maleficios históricos acerca de la imposibilidad de su arraigo en el áspero suelo peninsular. El cotejo de su ideario y testimonio con los de los más célebres políticos de la mencionada tendencia a escala europea lo corrobora de modo irrefragable. Hecho aún más peraltado con la permanente referencia en sus diarios a otros próceres de la democracia cristiana española, conocidos muy de cerca y retratados, con objetividad al tiempo que con pincel elogiosamente muy enfático, por su pluma: D. José María Gil Robles, D. Manuel Giménez Fernández, D. Miquel Coll Alentor, D. Fernando Alvarez Miranda…, que dieron firmeza y lustre a una opción de gobierno que, un tanto paradójicamente, la Iglesia jerárquica sin excepciones –incluso ni siquiera la del primado castellonense D. Vicente Enrique Tarancón- afanose por desterrar del horizonte de la vida pública española, tanto en el languideciente del tardofranquismo como en el climatérico y exaltante del retorno de las libertades.

Los abnegados, si no beneméritos servidores de Clío en el híspido campo del contemporaneísmo, con marginamiento de “memorias históricas” y banderías presentistas –horresco referens-, habrán de ocuparse sin mayor demora del estudio del fenómeno apuntado de la inexistencia de una auténtica corriente o partido de la democracia cristiana en España. Entretanto dan de mano a tan importante labor, la admiración por D. Joaquín Ruiz Giménez, que asumió, hidalga y creativamente, en su vejez y ancianidad todos los jalones de su trayectoria íntima y pública, constituirá, a no dudar, un fuerte y poderoso estímulo. Con harta probabilidad, la etopeya más acendrada de un demócrata coetáneo y, a mayor abundamiento, de oriundez celtíbera, estará fundida en los moldes de su biografía.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)

+
0 comentarios