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TENIS

WTA. La batalla feminista de Serena Williams hace historia

jueves 03 de enero de 2019, 23:28h
El organismo gestor del tenis femenino protegerá a las jugadoras que sean madres.

Serena Williams empezó el año compitiendo contra Roger Federer en un partido de dobles mixto y correspondiente a la fase de grupos de la Copa Hopman. El aficionado pudo abrir el curso paladeando un combate sensacional entre los dos mejores jugadores de la historia de los circuitos femenino y masculino, respectivamente. Casi nada. Pero la derrota final que sufrió el bloque estadounidense ante el suizo no supuso, para nada, un matiz a la gran victoria de la menor de las Williams. Un triunfo que no le ganó en las pistas, sino que bajó de los despachos.

Y es que la leyenda de 37 años consiguió incluir su nombre en la cima del feminismo y del tenis global, al empujar para que la WTA aplicara desde esta temporada medidas de mayor protección para las tenistas que decidan quedarse embarazadas durante su carrera deportiva. Serena, que se pasó casi todo el 2017 ausente para dar a luz a su hija Alexis Olympia Ohanian Jr, fruto de su relación con el empresario estadounidense Alexis Ohanian, vio cómo el reglamento vetusto del organismo gestor del tenis femenino la penalizaba.

Y puso el grito en el cielo. Tras ganar estando embarazada su último Gran Slam, el Abierto de Australia de 2017 -grande número 23 de su impresionante currículo- se retiró de la élite para cuidarse y centrarse en su faceta humana, como madre. Lo que no esperaba es que al volver a las pistas, ya en 2018, su ránking cayó del uno en el que empezó su existencial parón hasta el puesto número 453 de la clasificación mundial. Además, ante ese brete, los grandes torneos como Roland Garros la mantendrían fuera de la lista de cabezas de serie, con lo que su reconquista se le complicó sobremanera.

Finalizaría en el puesto 16 del circuito, pero en el entretanto avidenció su disgusto en múltiples ocasiones. Sólo disputó siete torneos -no levantó trofeos y fue subcampeona de Wimbledon y el US Open-, pero trabajó para suplir su progresivo renacer en lo deportivo con un enfoque feminista que a veces se salió de madre. Viró de enfocarse en ganar a causar revuelo para concienciar del agravio. Y lo conseguiría. En esa senda incendiaria luciría un mono de una pieza a lo ‘Catwoman' en Roland Garros y se desataría en una discusión terrible con el juez de silla portugués Carlos Ramos. Esta última escaramuza, vivida en la final del Abierto de Estados Unidos -que perdió ante Naomi Osaka-, significó el último de los 24 partidos que jugaría en el año recién extinguido.

Mas, la presión ejercida desde su posición icónica dentro de este deporte llegaría a buen puerto. Quizá una de las gestas más trascendentales de su trayectoria se anunciaría con ella fuera de las canchas. La WTA atendió sus reclamaciones y modificó sus normas para dar mayor cobertura y comprensión a las mujeres que protagonizan el juego. El escueto respeto del ránking en los casos de embarazo hizo calar a Serena y el organismo asumió su error. Hasta ahora, si una tenista sufría una grave lesión disponía de un año para recuperarse. Durante ese tiempo se le guaradaba su posición para que, a su vuelta, no tuviera que jugar fases previas de los torneos ni enfrentarse a las primeras cabezas de serie en las rondas iniciales. Y con el embarazo pasaba lo mismo: un solo año de protección.

Victoria Azarenka fue la última en sufrir este dislate antes de Williams. La jugadora europea sufrió complicaciones en el embarazo, una circunstancia que sumada a las 40 semanas pronosticadas, la recuperación física y mental y el periodo de lactancia, hizo que se rebasara con claridad los doce meses de protección del ránking. Y, en consecuencia, caería en su intento por volver a la cima. El punto nuclear es que el embarazo se diferencia de una lesión en que se sabe por adelantado que se trata de un periodo de baja prolongado. Por ello, a juicio de Serena y de la mayoría de sus compañeras de porofesión, se necestaba un mayor periodo de cobertura. Y lo han logrado: la WTA ha ampliado a tres años la protección del puesto en el circuito.

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Catsuit anyone? For all the moms out there who had a tough recovery from pregnancy—here you go. If I can do it, so can you. Love you all!!

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Lo hizo público el Consejo de Jugadoras de la WTA a través de un comunicado en el que festejaban la decisión de esta manera: "Nuestras jugadoras deben sentirse cómodas y confiadas para poder pasar un tiempo fuera de las pistas y tener familia o recuperarse de una lesión, y creo que estas nuevas reglas lo respaldan". No ha sido un proceso sencillo. Así lo atestigua la vez de Peter Johnson, exvicepresidente de la WTA, que expuso dudas sobre la justicia de esta medida. "Siempre hay un impacto. Cuando haces algo para beneficiar a las mejores, ¿afecta a las tenistas jóvenes?”, dijo a la cadena televisiva estadounidense ABC. Este representante, en cambio, subrayó que "el circuito es el nivel más alto y despiadado de deporte profesional, pero también es parte del negocio del entretenimiento: tienes que equilibrar las necesidades para que tus mejores jugadoras permanezcan en la cancha el mayor tiempo posible”.

Asimismo, amén de la ampliación de tres años a la protección ante la recuperación por maternidad o lesión, la WTA se ha estirado en el trabajo de corrección sembrado por el volcán llamado Serena Williams y ha ampliado de ocho a doce el número de torneos en los que las jugadoras pueden usar su ránking protegido. También se ha permitido que las tenistas puedan usar pantalones de compresión como los que lució la exnúmero 1 del mundo en Roland Garros, hecho que hizo arder al presidente de la federación francesa, Bernard Giudicelli -se quejó y amenazó con no permitir jugar a la estadounidense e París si volvía a lucir ese mono-.

"Es genial. Las mujeres más jóvenes podrán tener hijos sin preocuparse al respecto, y no tener que esperar hasta el ocaso de sus carreras para convertirse en madres. Haber tenido una experiencia así me abrió los ojos. ¿Lo habría hecho antes de tener reglas distintas? No lo sé. Pero ahora se tiene esa oportunidad y las jugadoras ya no tienen que hacerse esa pregunta", declaró Serena, satisfecha, al conocer la noticia tras haber jugado con su hermana Venus un partido exhibición en Abu Dabi. Ahora, ya en enero y con ese logro en su mochila, la Williams buscará estrenar su palmarés como madre y superar después el récord absoluto de 24 títulos de Grand Slam de la australiana Margaret Court.

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