El alemán afronta su quinto año en la escudería italiana si títulos y con el crédito limitado.
Sebastian Vettel está defraudando en Ferrari y ha de darlo todo para acercar a los italianos al anhelado Mundial de Fórmula Uno. Pero, no sólo eso: en este 2019, por extraño que pudiera parecer, también batallará para permanencer en la escudería ante el advenimiento de su nuevo compañero, el talentoso Charles LeCrerc. Porque el cúmulo de errores, de faltas de concentración ante la presión y de desconexión con parte de su equipo de trabajo en el curso en el que su escudería construyó al mejor coche de la parrilla, por delante de los Mercedes, le ha restado la mayoría del crédito que se ganó en Red Bull al aterrizar en Maranello.
Todo esto lo sabe 'Seb' y el 23 de diciembre, en la vigilia de Navidad, emitió una carta a sus compañeros en Ferrari para tratar de agradecerles su esfuerzo y de motivarles de cara a la temporada en la que están llamados a restar placidez a Lewis Hamilton. "Queridos chicos, ¡muchas gracias a todos! Incluso si no logramos devolver el título a Maranello, lo podemos decir con firmeza: ¡Hemos hecho todo lo posible y tenemos que seguir haciéndolo! Nos remangamos, tratamos de comunicarnos mejor entre nosotros, con confianza y respeto mutuo, ayudándonos en todo y para todo", reza el escrito.
Esa misiva, escrita por el germano a todos los integrantres de la escuadra transalpina con la que ha de suturar heridas, proseguía desglosando una idea troncal para su supervivencia: "¡Sólo si continuamos trabajando juntos como un equipo fuerte y unido, podemos dar el siguiente paso! ¡Por compromiso y entusiasmo, somos un equipo fantástico! ¡Os prometo que haré todo lo posible para lograr nuestro gran objetivo en 2019! Os deseo lo mejor, muchas gracias, Sebastian".
El escrito fue filtrado y publicado por el periodista italiano de Motorsport Roberto Chinchero. Representaba una suerte de anécdota fraternal dentro del devenir congelado que se desató en el seno de Ferrari desde que a mitad de temporada se amontonaran los problemas al tiempo que la regularidad en el pilotaje de Hamilton iba abriendo brecha al frente de la clasificación de pilotos, hacia su quinto Mundial. En busca de una entente cordiale con jefes deportivos e ingenieros, el alemán invitaba a la unión de fuerzas, aunque fuera simplemente restringida al pragmatismo.
El problema es que su carácter, tan ganador como orgulloso, le llevó, cinco días después, a deslizar la culpa de la debacle de 2018 hacia aquellos que se encargan de ponerle el monoplaza a punto. Restando relevancia a los errores de pilotaje. Manifestó, con claridad, esto: "Creo que necesitamos un paquete más fuerte en el coche. Este año tuvimos carreras en las que éramos fuertes, pero también hubo otras en las que no fuimos fuertes para nada, no fuimos lo suficientemente rápidos. En general, la velocidad decide más que la falta de velocidad. Y creo que nosotros echamos en falta algo más de velocidad. Creo que estamos trabajando duro y la motivación para dar ese último paso está ahí".
Aunque su amalgama de fallos en Hockenheim, cometidos por él mismo, cambiaron la tendencia hasta dejar que Hamilton volara hacia la gloria, el problema fue el coche, según su análisis. "Creo que tenemos la gente necesaria y los recursos. Lo esencial es extraer el máximo de nuestro paquete, mejorar el trabajo interno del equipo y asegurarnos que tenemos un paquete más fuerte y un equipo más poderoso para el futuro", reivindicó. En su fórmula de reparto de responsabilidades no figura un epígrafe con su nombre.
Por esta reiterada actitud problemática, se han alzado voces ligadas a Ferrari que critican la falibilidad de Vettel. Maurizio Arrivabene, jefe de la escudería roja, reflexionó que "'Seb' es nuestro piloto, sus objetivos son los mismos que espera alcanzar todo el equipo, y es un chico que aún tiene que dar su mejor versión al volante de un Ferrari, pero el equipo debe poder crear las condiciones ideales para permitirle dar lo mejor de sí". "Si es así, con ese algo extra que 'Seb' puede dar, seguro que será genial", puntualizó antes de bromear sobre los errores del aleman asegurando que "tal vez le demos coderas para defenderse mejor cuando tengamos que luchar con los oponentes".
En esa entrevista concedida a la revista Autosprint, Arrivabene dejó caer la relevancia de este año para la continuidad del germano. "Charles (LeCrerc) tiene talento y ya ha demostrado que es un piloto fuerte, pero debes protegerlo y asegurarte de que no se quema con la atención tan potente que genera Ferrari. Su primer objetivo será integrarse en el equipo y explotar la presencia en el box de un piloto como Sebastian Vettel para crecer", esclareció en torno al proyecto del equipo de Maranello a corto y medio plazo.
Y Ross Brawn, director técnico de Ferrari entre 1997 y 2006 -en los que Michael Schumahcer ganó cinco Mundiales-, se ha descolgado afeando la pasividad de Vettel cuando hay marejada. "El equipo pareció realizar un giro equivocado técnicamente durante varias carreras y luego volvieron a una especificación más antigua que corrigió su forma. Como piloto, tienes que involucrarte con estas cosas, no puedes ser un mero pasajero", atacó el referente antes de establecer una comparación descriptiva. "Recuerdo que cuando estaba en Ferrari, si teníamos algo de lo que no estuviéramos seguros, Michael Schumacher estaba golpeando mi puerta para hablar sobre ello y pasaba tiempo con los ingenieros y trabajaba hasta que se sentía cómodo con lo que estaba pasando. Eso motiva a un equipo y puede ser un catalizador para que las personas vean las cosas de una manera diferente o desde una perspectiva diferente".