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Novela

Henry James, Lo que Maisie sabía

lunes 07 de enero de 2019, 01:13h
Henry James, Lo que Maisie sabía

Traducción de Sergio Pitol. Prólogo de Nora Catelli, Gatopardo. Barcelona, 2018. 372 páginas. 22,95 €.

Por Francisco Estévez

Durante tiempo, la memoria del hermano filósofo William James eclipsó en nuestro continente la abrumadora recepción que merece la obra de Henry James. Sin embargo conviene señalar la manera en que la novela Los embajadores (1903), que el autor siempre consideró como la más cimera entre las suyas, ejerció una influencia poderosa aún poco reivindicada sobre la modernidad de Proust, de Faulkner, incluso de James Joyce. Otro detalle de no menor calado fue su labor crítica y ensayista. La ambiciosa operación de relectura crítica de su propia obra le llevó a prologar una por una sus obras mayores. Y de entre sus textos ensayísticos, baste destacar el modo en que El arte de la novela insufló a la narrativa de una libertad que debieran respirar todavía hoy muchos escritores.

En concomitancia con Galdós y Dostoyevski auscultó el alma humana a final de siglo desde un libérrimo psicologismo. Durante la segunda mitad de siglo XIX el gran tema que, de un modo u otro, vertebró la novela fue el posible ascenso de la mujer a cuotas de libertad y realización parejas a las del hombre. En nuestros pagos la condesa Pardo Bazán permitía a una pareja de amantes abrir la ventana a la mañana para escándalo público (Insolación, 1889), desde la vetusta Oviedo Clarín planteaba los anhelos frustrados de la realización de Ana Ozores bamboleada entre hombres, religión y puritanismo. La magna obra galdosiana se cincelaba en torno a la figura de la mujer, verdadera protagonista del siglo XIX, y así novelas como Doña Perfecta, Tormento, Tristana o Misericordia ofrecen perfiles diversos de los variopintos obstáculos que frenaban la realización del ser femenino.

Con Lo que Maisie sabía (1897), Henry James acerca la mirada a la niñez de la mujer y al desmoronamiento del matrimonio como figura social. Para ello desveló varias caras de una poliédrica y compleja realidad acercándose a un supuesto objetivismo a través de variados recursos técnicos, donde destaca de manera prominente el uso del narrador interno, la dosificación de información, el pulso narrativo con distintos niveles de lenguaje o la interpretación psicológica. La reflexión sobre las consecuencias del divorcio, el uso inmoral del infante, la perversión de la ternura y otras realidades siempre tan procaces debían ser atendidas frente a la curiosidad indigesta pero voraz de la opinión pública. Así Lo que Maisie sabía, Otra vuelta de tuerca (1898) y hasta La edad ingrata (1899) se sumergen en la degradación del matrimonio como institución, y la corrupción o socialización del infante, violación inclusive.

En la novela que nos ocupa, la soberbia estructura de la trama queda sustentada por dos triángulos de personajes en cuyo centro permanece la niña Maisie, alimentada por el rencor y el hastío de sus padres, antiguo matrimonio divorciado y condenado a compartir la custodia de su hija instilada en odio cada 6 meses. Las dos institutrices, la bella Overmore y la abnegada Wix, y los nuevos amores del antiguo matrimonio complican y redundan la enrevesada relación triangular de la niña que se convertirá, a la postre, en una superviviente. En suma, el divorcio y su entrecruzar de nuevas parejas, contado desde la interpretación de la perspectiva de la pequeña hija siempre usada, poco escuchada y nada amada.

De tal modo, inicialmente cándida pero precozmente madura, Maisie sacudirá su tierna ingenuidad para adquirir conciencia rápida de su situación y descubrir el valor del silencio camuflado en un manto de estupidez. Al ser centro y víctima, Henry James convirtió a “la niña en renovada fuente de conflicto, de situaciones dramáticas […] entre los padres […] todo con la inocente en medio”. La habilidad narrativa es capaz de perfumar el tema amargo con gotas de un sano y humano humor. Además, como bien apunta la sagaz Nora Catelli en el prólogo, el narrador interpreta lo que Maisie ve o no ve, lo que sabe y lo que no sabe y de ahí las múltiples capas de lectura que puede extraer cada lector. Entreverado hay un intenso estudio del movimiento del capital antes ligado al matrimonio como el realizado en Fortunata y Jacinta o en Misericordia por Galdós

Las bajezas, los reproches, a fin de cuentas, la vulgaridad del odio provocado por extinto amor y encarnado en hija en esta obra maestra de la literatura universal donde habitan la perversión atribuida a Nabokov la desbordante imaginación de Lewis Carroll y contado con mano genial en la narración y el estilo de Henry James. No se la pierdan ustedes.

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