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PRESUPUESTOS: LA SUERTE ESTÁ ECHADA

viernes 11 de enero de 2019, 13:33h
Con tres meses de retraso, Pedro Sánchez, tan diligente siempre para salir en televisión, ha puesto en...

Con tres meses de retraso, Pedro Sánchez, tan diligente siempre para salir en televisión, ha puesto en marcha legislativa los Presupuestos Generales del Estado, según ha anunciado en la rueda de Prensa tras el Consejo de Ministros, la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. Si Podemos no le falla, el presidente socialista necesitará además el voto de los secesionistas catalanes para que el proyecto no embarranque.

Fuentes habitualmente bien informadas me aseguran que Pedro Sánchez lo que quiere es que le dejen tramitar los Presupuestos para llegar al mes de abril y con el sí, pero también con el no, la convocatoria de elecciones municipales y autonómicas para mayo le permitirán proseguir su ruta hasta agotar la legislatura. Si el balance de esas elecciones resultase discreto para el PSOE, Sánchez prolongaría la legislatura hasta la primavera del año 2020. Si cosechara un desastre, entonces se plantearía convocar elecciones generales en otoño o retrasarlas tal vez para el invierno del año próximo. En ambos casos rozaría el agotamiento de la legislatura y habría conseguido su propósito tras engañar a todos cuando, para conseguir su investidura, anunció la convocatoria inmediata de elecciones generales.

Estuvo pactado, y probablemente se mantendrá ese pacto, que los secesionistas catalanes no votarían que sí a los Presupuestos Generales del Estado, pero se abstendrían para permitir el proceso legislativo en el Congreso de los Diputados. A cambio de eso, el indulto. Producidas las sentencias por presuntos delitos de rebelión, sedición y prevaricación, Pedro Sánchez haría uso de su facultad constitucional e indultaría a los condenados. Esa es la carta que ha permitido al presidente del Gobierno mantenerse en el poder, refugiado en su madriguera monclovita y en las televisiones amigas, con especial mención a la que ha sovietizado Rosa María Mateo.