Reuniones en Moncloa
lunes 28 de julio de 2008, 23:13h
Esta semana, el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, se reúne con los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, en lo que supone el último encuentro antes del período vacacional. Y lo hace en un clima diferente al de los últimos tiempos. No en vano, uno de los asuntos a tratar será el de explicar al resto de fuerzas políticas el acuerdo en materia antiterrorista alcanzado entre PP y PSOE; algo impensable hace apenas unos meses. Se espera también que el presidente informe también a sus interlocutores del pacto para la renovación del Consejo General del Poder Judicial y Tribunal Constitucional respectivamente, así como del impulso para la modernización de la Justicia. Asuntos todos ellos de una importancia capital, en los que el sentido de Estado exige que los principales partidos del arco parlamentario español se pongan de acuerdo. Esos partidos son dos, PSOE y PP, cuyos escaños suman 322 de los 350 existentes en el Congreso de los Diputados. Por ello, es de ley que sean ellos quienes marquen el rumbo de la vida política española.
Ocurre que los partidos nacionalistas no están dispuestos a renunciar a su enorme cuota de poder. Enorme en relación al número de escaños que ocupan -para no hablar de votos- y desproporcionada si se tiene en cuenta su peso político en decisiones que afectan a la totalidad de España, y no sólo a un territorio concreto. Los nacionalistas catalanes de CIU ya han avisado que, si no se revisa el modelo de financiación, no habrá presupuestos. Por su parte, Josu Ercoreca, del Partido Nacionalista Vasco, ha manifestado su negativa a sumarse al acuerdo antiterrorista suscrito por PP y PSOE, aduciendo que “desconocía sus términos”. En ambos casos, más de lo mismo. CIU ha venido manteniendo desde siempre un discurso victimista y claramente insolidario, que en nada beneficia a los intereses de Cataluña. Fundamentalmente, porque Cataluña no son ellos. Y discrepar con ellos no es discrepar con Cataluña, sino con una opción política determinada. Ahora que ha quedado demostrado que no son los primeros en aportar, pero sí en protestar, bien debían aprovechar la ocasión para dar una tregua a su furor reivindicativo. Y en cuanto al PNV, da la impresión que todo lo que sea perseguir a Eta policialmente les irrita. Olvidan que ese precisamente es el cometido de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, poner a los delincuentes a disposición judicial. Y eso es lo que son los terroristas de Eta, delincuentes. Basta ya de hacer “política de batzoki”. En cualquier caso, resta ahora por saber si Zapatero será capaz de mantener el pulso firme ante los embates nacionalistas. No tiene mayoría absoluta, y le hace falta algún acuerdo puntual si quiere aprobar los Presupuestos en diciembre. No obstante, su resultado electoral le avala, y aún queda mucho para la aprobación de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado, a finales de diciembre. Ojalá Zapatero conserve hasta entonces el sentido de Estado que ha mostrado pactando con el PP en asuntos de importancia clave para España, y no se deje amedrentar por veleidades nacionalistas.