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ÉXITO DE VAN-HALEN

sábado 02 de febrero de 2019, 17:40h
El periodismo de la insidia se cebó contra Juan Van-Halen, hijo, por un asunto relacionado con la venta de 2.935 pisos...

En las redes sociales se comentó copiosamente este artículo de Luis María Anson publicado en el diario El Mundo. Algunas de esas redes lo reprodujeron íntegramente como hace El Imparcial a continuación.

El periodismo de la insidia se cebó contra Juan Van-Halen, hijo, por un asunto relacionado con la venta de 2.935 pisos del Instituto de la Vivienda de Madrid. Dos años después, el Juzgado de Instrucción número 48 de la capital de España ha sobreseído y archivado las diligencias previas, confirmando la honradez de uno de los políticos jóvenes más brillantes con que cuenta el mundo liberal conservador. Los periodistas insidiosos y los políticos desnortados que le atacaron apenas han dedicado una línea o una palabra a rectificar su palmario error.

Por desgracia, estamos ante el pan nuestro de cada día. Se ataca sin pruebas, se compromete la figura de la víctima y después los verdugos no rectifican. Claro que la fórmula no es nueva. Ha existido siempre. Lo que pasa es que vivimos ya en la Edad Digital y los efectos perniciosos se multiplican ahora por cien.

Hace dos años, el 1 de junio de 2017, titulé mi artículo en esta misma página así: Casado, Erguido, Almeida, Van-Halen. En él subrayaba el futuro de los políticos jóvenes del Partido Popular. No estuve desacertado. Pablo Casado preside hoy el PP; José Luis Martínez-Almeida peleará por la alcaldía de Madrid; David Erguido es hombre clave en el entorno del líder popular, y Juan Van-Halen, tras el paréntesis de la campaña insidiosa contra él desencadenada, renace robustecido en el ejercicio de la política con prometedores horizontes despejados. “Es un ejemplo de seriedad -escribía yo hace dos años-, de cultura bien digerida y de eficacia en la gestión”. Estaba claro entonces que una España diferente y mejor se abriría para el mundo liberal conservador, a pesar de la parsimonia de Mariano Rajoy y de la cachaza que entumecía al veterano presidente popular. La máxima arriólica -“no hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”- está ya arrumbada en el zaquizamí de la Historia. Los jóvenes han tomado el testigo del relevo y avanzan aceleradamente hacia las metas de un futuro político que se abre a la esperanza.

Desde el sosiego que produce la experiencia dilatada de una larga vida profesional, me complace subrayar hoy la seriedad y la rectitud de un político joven como Juan Van-Halen, que ha superado con éxito el viejo reguero de las insidias, las calumnias, los atropellos y la indignidad.