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NFL | 3-13

Super Bowl LIII. Los Patriots apagan a los Rams y Brady hace historia

lunes 04 de febrero de 2019, 05:47h
El ataque de Los Ángeles sufrió una de sus peores versiones conocidas y lo pagaron muy caro.

Las Finales de Conferencia de esta edición de la NFL juntaron a los cuatro mejores ataques de la liga, y, por ende, los supervivientes de esa batalla pronosticaban un paroxismo de puntos para eta Super Bowl LIII. Pero en el destino e ilusión de Los Angeles Rams se cruzaría la inteligencia y precisión de Tom Brady y, sobre todo, la obra maestra de Bill Belichick. Ambas leyendarías edificarían el triunfo de los New England Patriots, más fue la mente del técnico la que condujo al sorprendente 3-13 definitivo.

Se sacó de la manga el preparador revolucionario una argucia inesperada: la mejor versión de un cuerpo defensivo infravalorado. Lo hizo atacando con astucia el juego de carrera de los californianos, conocedor de las molestias físicas que arrastraba el running back estelar Todd Gurley. En consecuencia, toda la presión recaería sobre el quarterback de 24 años Jared Goff, que competía por vez primera en un evento semejante. Y él y el estratega Sean McVay se erigieron en las principales víctimas.

Y es que el estadio Mercedes-Benz de Atlanta, con una asistencia de 77.000 espectadores, asistió al segundo partido en la historia de las finales del fútbol americano en el que la suma de las anotaciones de los dos conjuntos daba tres puntos. Un retrato descriptivo del pelaje físico y defensivo al que logró conducir Belichick el duelo, provocando que la responsabilidad recayera en el talento de los ataques, muy exigidos a lo largo y ancho del envite. Y, en esa excelencia reclamada, Brady encontró a los aliados que han transformado una temporada grisácea de los Patriots en un desenlace apoteósico, el sexto desde 2002.

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Locked in a defensive battle in the ATL 🔒 #SBLIII 📷: @perryknotts/NFL

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El pasador de 41 años concluyó con una tarjeta de 21 pases completados de 35 para 26 yardas, sin envíos de anotación y una interceptación. De hecho, comenzó su despliegue sufriendo la intercepción de Cory Littleton en su primer drive. No temblaría el favorito, entre otras cosas porque su defensiva fue capaz de abrasar a Goff y a la creatividad de McVay a lo largo y ancho del primer tiempo. Fue la primera vez que la dirección de este exitoso técnico veía a sus Rams no anotar en los dos cuartos inaugurales. Un brete que se habóia dado 12 veces en la Super Bowl. Ninguno de sus anrtecesores en esta estadística grotesca ganaron el trofeo Vince Lombardi.

En cambio, se aferraron los angelinos al rendimiento exponencial que había experimentado su cierre para sobrevivir al Superdome de Nueva Orleans en la final de la Conferencia Nacional. Entonces, limitaron a Brees y compañía a 23 puntos para acabar remontando un 13-0 y cantar victoria en la prórroga. Su fase defensiva les mantuvo en dinámica ante el apagón de Goff y sus corredores. No superarían ningún tercer down (0 de 6) hasta el intermedio, pero Peters se multiplicaría, John Franklin-Myers tuvo una acción esencial y Aaron Donald soltó un trueno sobre Brady. Además, el infalible Stephen Gostkowski fallaría un field goal que nutrió las esperanzas de los Rams. Penetraron en el territorio de los californianos en seis ocasiones sólo pudieron conseguir tres puntos.

El problema para los aspirantes a hacer sucumbir a la dinastía es que notaron demasiado la baja de Cooper Kupp, la lesión escondida de Gurley y el estatus de rookie en estas lides de Goff. El quarterbak mejoraría en la segunda parte, mas no lo suficiente para convencer a sus compañeros con drives fluidos. Con los running backs fuera de juego, le tocó hacer jugar a su equipo y el pasador amontonaría punts hasta ratios nunca vistos. Tras quedarse en unas pírricas 57 yardas hasta la actuación de Maroon Five, y haber sufrido dos sacks, el quarterback se soltaría de manera postrera. Y Brady también.

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These two. #EverythingWeGot #SBLIII 📷: @shawn_hubbard/NFL

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El respingo de Goff le condujo a rubricar 19 pases completados de 38 para 229 yardas, sin anotación. Despertaría, a trompicones y ante las dificultades de su línea ofensiva para darle más tiempo. Al tiempo, Julian Edelman, MVP, iba sumando acciones relevantes que mantenían en control al libreto de Belichick. El wide receiver capturaría 10 pases para 141 yardas, destacándose como el arma que abríría a la cansada defensa californiana -que pasó muchos más minutos en el emparrillado que sus homólogos en los Patriots-. Y el arsenal de New England sacó a flote su potencial exquisito en los momentos trascendentales, para legitimar la apuesta global.

Cuando el reloj marcaban menos de ocho miniutos para el final, Rob Gronkowski gritó protagonismo al cazar un pase de Brady que dejó la posesión en la segunda yarda de los Rams. Era el aguijonazo esperado, que abrumaría a unos angelinos que había sufrido de lo lindo para embocar un field goal y empatar a tres. El drive fue rematado por el running back novato -y con pinta de estrella- Sony Michel. De sus piernas salieron el único touchdown del día y las carreras que valieron para que los Patriots quemaran el minutaje y se aseguraran una mercecida reconquista de la gloria, tras haber colapsado al conjunto más difícil de nublar del campeonato.

Con 3-10, Goff conectaría un par de pases de media distancia que hicieron creer a su delegación. Hasta que siguió arriesgando y Stephon Gilmore atrapó el pase que buscaba el touchdown de Brandin Cooks. A 4:17 para el desenlace. Supuso el clavo determinante del ataúd de los anhelos de remontada de los aspirantes. Michel haróia su trabajo, con la zaga rival derrengada, y Gostkowski puso el punto y final con una patada de 41 yardas que sentenció el partido cuando faltaban un minuto y 16 segundos. Los Rams se iría, golpeados y con un field goal fallado como colofón.

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McVay 🤝 Belichick Respect. #SBLIII 📷: @perryknotts/NFL

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Sencillamente, fueron sorprendidos y arrinconados por la pizarra del cuerpo técnico que lidera Belichick, un nombre icónico que se unió a George Halas y a Curly Lambeau como los únicos entrenadores en la historia en ganar seis campeonatos. Brady, en su caso, hizo historia y se consagró en el único jugador que ha logrado seis anillos, superando los cinco que acaparó Charles Haley. Después de esta vuelta de tuerca genial, pocos argumentos quedan para aquellos que no relacionan a estos Patriots del siglo XXI como el mejor conjunto que haya comparecido en la NFL. Nueve Super Bowls en los últimos 17 años, cuatro en los últimos cinco años y tres consecutivas. Su dominio es, como poco, tozudo. Sólo los Steelers les empatan en títulos.

Su capacidad de supervivencia, la misma que lucieron para eliminar a los Chiefs en Kansas -en otro despliegue ofensivo guadianesco- sería mencionada en sala de prensa. "No convertimos teceros downs en toda la primera mitad del partido, algo que nunca nos había sucedido en toda la temporada, ni conseguir puntos. Ellos hicieron un buen trabajo. Lo único que tengo que decir es que durante toda la noche fui su superado como entrenador por la labor que hizo el equipo rival", sintetizó un McVay que afirmaría que "esto es el resultado de algunas de las cosas que hicieron, pero también la selección de juego. No me gustó sentir el flujo del juego y hacer ajustes sin éxito". "Creo que esta noche no fue la mejor que hemos tenido, aunque pudimos contar con algunas oportunidades de hacer nuestro juego. No lo ejecutamos como debió ser y este es el resultado negativo que hemos tenido", zanjó.

Brady desarrollaría su teoría al respecto. "Finalmente conseguimos un touchdown y luego la defensa jugó el mejor juego del año", subrayó, para de inmediato ofrecer su lectura: "Trabajamos juntos, como equipo, muy fuerte, lo que nos permitió empezar a ganar yardas y los puntos necesarios que nos dieron el triunfo. El inicio del partido fue complicado, pero cuando decidimos ganar yardas y hacer puntos lo logramos porque todo el equipo trabajamos duro para conseguir la victoria. Además, todo el equipo que tenemos está formado por excelentes jugadores". "Cada uno hizo muy bien lo que tenía que hacer, sin olvidar la gran jugada defensiva de Stephon Gilmore que evitó que el partido se empatase", recalcó antes de marcharse a festejar sin aclarar su futuro.

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