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SEGUNDA CONDENA

Brasil condena a Lula a 12 años de prisión por corrupción

Brasil condena a Lula a 12 años de prisión por corrupción
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miércoles 06 de febrero de 2019, 21:27h
El que fuera presidente sigue amontonando condenas.

Luiz Inácio Lula da Silva está terminando de caer. El expresidente brasileño, que ha intentado volver a la política en varias oportunidades en estos años, sigue sufriendo las consecuencias de las actividades que la Justicia del país arioca consideran corruptas. Y es que este miércoles se ha hecho oficial la imposición de una condena a 12 años y 11 meses de cárcel en un segundo proceso penal por los delitos de corrupción y lavado de dinero.

Fuentes judiciales han publicado que Lula, que ya cumple una condena desde el pasado abril por otro caso de corrupción, habrá de enfrentar más tiempo en prisión. Este dictamen se ha unido al que le sentenció cuando los jueces consideraro como comprobado que el gestor de Brasil, entre 2003 y 2010, recibió un apartamento en una playa de Sao Paulo como forma de contrapartida a cambio de unos sobornos enmarcados en el inicio de su caída política.

En lo concerniente a la causa que le ha sumado otros 12 años de cárcel a sus sentencias contrarias, la jueza federal Gabriela Hardt ha explicado que tiene como certeza el hecho de que Lula percibió beneficios por las obras que desarrollaron tres empresas -Odebrecht, OAS y Schain. Al parecer, el dirigente recibió una casa en la playa como consecuencia de una obras realizadas, por valor de millón de reales (unos 271.000 dólares), en una casa de campo en Atibaia, municipio en el interior del estado de Sao Paulo.

Según se ha comprobado tras las pesquisas, ese inmueble figura a nombre del empresario Fernando Bittar, un viejo amigo de la familia de Lula. El relato expone que esta persona cedió temporalmente la mencionada casa de lujo al expresidente en 2010, con el fin de que pudiera llevar a su familia a ese distinguido paraje. El problema que ha desatado la investigación es que da Silva paladeó ilegalmente los resultados de las reformas acometidas por las empresas pese a no ser el propietario de la casa.

Lo retorcido es que esas compañías habían sido avorecidas en su Gobierno con contratos amañados con la petrolera estatal Petrobras, el núcleo de la amalgama de casos corruptos que han derrocado a la izquierda brasileña del poder. En este sentido, la jueza amplió la condena a tres empresarios poderosos: el expresidente de OAS José Adelmario Pinheiro Neto (1 año y 7 meses de prisión), a Emilio Odebrecht, patriarca del grupo Odebrecht (3 años y 3 meses de cárcel), y a su hijo Marcelo Odebrecht (5 años y 4 meses de detención).

Así las cosas, Lula, que tiene 73 años, recibe la segunda sentencia desfavorable en menos de dos años. Lo hace retenido en la sede de la Policía Federal de la ciudad de Curitiba, en el sur de Brasil. Allí permanece confinado desde el pasado 7 de abril por orden del entonces magistrado Sergio Moro. Este juez fue el encargado de ejecutar la primera instancia de las investigaciones que destaparían el caso Petrobras, mas ha dejado el cargo para asumir hace semanas el cargo de ministro de Justicia en el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, generando no pocas suspicacias.

Tras el rechazo de la defensa de Lula a la decisión judicial, el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil tomó la palabra para proclamar que, en la memoria del pueblo, Luiz Inácio Lula da Silva "siempre será mayor que sus verdugos". "La persecución contra Lula no para", criticó la presidenta la formación política, la diputada federal Gleisi Hoffmann. A través de sus redes sociales señaló que esta sentencia arriba "exactamente cuando crece la posibilidad de Lula" de ser Premio "Nobel de la Paz", cuya candidatura promueve el Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel.

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