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Y DIGO YO

Sin presupuestos hay elecciones

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 12 de febrero de 2019, 20:29h

Una vez más, dónde si no, Pedro “hola, soy el presidente del Gobierno” Sánchez se ha manifestado a través de Twitter para decir algo relevante. Podía haber elegido algo más cercano y valiente como contárselo a los periodistas o –ya sería pedir demasiado– explicarlo en el Congreso de los Diputados. El caso es que a primera hora de este martes, antes de comenzar el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2019 y mientras ya se acomodaban en el Tribunal Supremo los acusados separatistas por el juicio del 1-O, apuntaba: “Tras 7 años de injusticia social, las derechas y el independentismo votarán en contra de unos #PGE sociales”.

Dos noticias muy distintas, pero estrechamente ligadas, y un Sánchez que admite así que ha fracasado al intentar… ¿al intentar qué? ¿Qué esperaba el inesperado presidente del Gobierno, que los independentistas catalanes se bajaran de la burra y le dijeran a él, porque es mucho más guapo que Rajoy, que van a dejar de exigir un referéndum de autodeterminación para Cataluña?

Mariano Rajoy habló con Artur Mas y le dijo que podían hablar de todo que fuera legal. Cuando el líder catalán expuso sus intenciones se dejó de negociar porque el presidente del Gobierno no puede salirse de la Constitución. Algo de cajón que entiende todo el mundo. Sánchez también.

Lo peor es que el líder del PSOE sabe perfectamente que si en la moción de censura le apoyaron todos es porque sería –como así está siendo– un presidente del Gobierno mucho más débil que el del PP, capaz de venderse al más radical con tal de seguir un tiempo más en las alfombras de la Moncloa y del Falcon. Esta última puede parecer una frase hecha para criticar las ansias desmedidas de poder de Sánchez, pero es que se usa ya, incluso, dentro de su propio partido.

Ha dado alas a los independentistas. Les ha hecho creer que con él si había una posibilidad de alcanzar sus objetivos separatistas. Ha intentado retrasar todo lo posible con mentiras el momento de la verdad, que no es otro que el de tener que decirles “no” a los que les dijo “sí”, aunque fuera con la boca pequeña y entre balbuceos.

Lo sabe. Lo sabe y ha estirado el chicle todo lo posible para viajar, cuanto más lejos mejor, y para agrandar un currículum político que ya dudaba, tras la experiencia con sus compañeros en el PSOE, fuera a tener más sustancia. No deja de ser curioso cómo para algunos el fin sigue justificando los medios y cómo no hay escrúpulos ni vergüenza a terminar en los libros de Historia como un personaje que engañó a propios y extraños para finalmente no aportar nada positivo a España.

Finalmente, la mentira no puede llegar más lejos. Hay que rendirse a la evidencia. La realidad es tozuda. Aunque el portavoz de ERC, Joan Tardá, ha pedido seguir construyendo sin “trampas” escenarios del diálogo y de negociación, ha dejado claro que volverá a poner encima de la mesa la autodeterminación.

No sabemos si le quedan más trucos a Sánchez, pero su tuit al principio referenciado y que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, haya dado por asumido que caerá el proyecto presupuestario de 2019 hacen pensar que se acabó la magia y que ya hay que ir pensando en cuándo votamos. El propio presidente admitió que la legislatura se acortaría si se tumbaban las cuentas. Veremos si cumple o nos miente una vez más.

El Gobierno revelaba que el presidente tomará una decisión este miércoles. Los mentideros políticos hablan del 28 de abril o el superdomingo 26 de mayo coincidiendo con las municipales, autonómicas y europeas. Si Sánchez hace caso a sus barones, que no quieren bajo ningún concepto que se vote todo en clave nacional –¿por qué será?– es posible que nos veamos en las urnas a la vuelta de la Semana Santa.

¿Tendrá penitencia?

Javier Cámara

Periodista

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