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POST TEMPORADA

NFL. La lógica por la que Antonio Brown y otras estrellas se declaran en huelga

EL IMPARCIAL
miércoles 13 de febrero de 2019, 20:35h
El receptor ha acabado saliendo de los Steelers, el club donde se hizo histórico, tras declararse en rebeldía.

Antonio Brown es un receptor maravilloso. Ha pertenecido a los Pittsburgh Steelers desde que aterrizara en la NFL en 2010. Desde entonces, y de la mano del quarterback Ben Roethlisberger, se ha convertido en una máquina de hacer estadística. Pero, a pesar de hacerse protagonista de unas de las franquicias aristocráticas de la liga estadounidense, no ha podido lograr más que dos titulos de división, un título de la Conferencia Americana y una Super Bowl, perdida contra los Packers.

En esta temporada recién culminada por el triunfo de los Patriots, con 30 años y algunas de las cifras de recepciones, yardas y touchdowns más pomposas que se han conocido, ha decidido declararse en rebeldía para culminar un ejercicio guadianesco en cuanto a compromiso con una petición de traspaso que ha desembocado en la decisión de salir al mercado y despedirse del conjunto dirigido por Mike Tomlin. Este martes hizo oficial su despedida por medio de las redes sociales.

"Gracias, afición de los Steelers por nueve años muy grandes. Es tiempo de cambiar y de seguir hacia adelante", escribió, rematando su publicación con la etiqueta #nuevosobjetivos. El caso de este emblema de Pittsburgh ha restallado en toda la NFL, pues pasa a ser, automáticamente, una pieza de atractivo incalculable para todo aquel que opte al anillo en 2019. Eso sí, queda todavía por constatar si la motivación de este wide receiver, dueño de esta época junto a Julio Jones, es deportiva o económica. A su edad estaría en condiciones de firmar su último contrato faraónico, aunque las acusaciones de violencia doméstica y los roces con sus compañeros no le ayuden.

El caso es que este es el último capítulo del culebrón que han venido protagonizando los Steelers y Browns en estos meses de una desafección creciente. La franquicia ha comunicado a la ESPN que ha recibido una petición de traspaso por parte del jugador y que, al no aceptarla, entienden que el receptor ha dado el paso de publicar su inención de separar sus caminos. Cabe recordar que Antonio prendió la mecha de manera definitiva ausentándose de uno de los entrenamientos previos al último partido dle curso. Y que se ha filtrado una fuerte discusión con Roethlisberger en otro entreno. La importancia es crucial, pues estamos hablando de la cara visible de uno de los equipos con más prestigio del fútbol americano -Pro Bowl en los últimos seis años, cuatro veces All-Pro y promedio de 114 recepciones para 1,524 yardas y 11 touchdowns desde 2013-.

Su marca en Pittsburgh quedaría como la segunda mejor de la historia -11,207 yardas y 837 recepciones-, sólo por detrás de la cosecha legendaria firmada por Hines Ward. Y ya se da por concreto el interés de los San Francisco 49ers. De hecho, Brown es amigo personal del considerado como mejor receptor de todos los tiempo e icono de la franquicia californiana Jerry Rice -amén de Hall of Famer-. El dueño de los Steelers ya había avanzado que en la última semana de la temporada algo había cambiado con Antonio y su agente señaló que su cliente estaba harto de que se culpabilizara del bajón colectivo -este año no jugaron playoffs- y que anhela demostrar al planeta que puede resplandecer en otra ofensiva.

En este punto de la maraña es necesario echar la vista atrás. En marzo de 2018 Brown decidió hacer un guiño a la franquicia, reestructurando su contrato con el fin de que el running back atronador, Le'Veon Bell, siguiera en plantilla. El equipo necesitaba hacer un hueco en su espacio salarial de 14,5 millones de dólares para poder retener al corredor, y el receptor lo concedió, accediendo a que le pagaran parte de su salario en un bonus inmediato. Así, Bell estaría en garantías de recibir un monto coherente con el desempeño rotundo que puso en práctica en la temporada precedente.

Pero ese movimiento por el que el receptor mejor pagado de la liga convertía en presente el pago fraccionado le llevaría a buscar otro pastón en dos o tres años. Y por el camino Bell se declaró en huelga. A pesar de esta argucia, en aquella fecha declaró su intención de no volver a jugar con los Steelers si no le abonaban el máximo. Y lo ha complido con creces. No se ha presentado, ejecutando un paro profesional que le permitirá frotarse las manos en este mercado estival. Y la jugada no le ha podido salir peor a la directiva, ya que Brown, que ha comprobado cómo el corredor que le complementaba hasta hacerles candidatos al título se ha esfumado, ahora puede apostar por él mismo. Y lo ha hecho.

Este giro inesperado del destino está patrocinado por la cobertura que se han trabajado los jugadores en el convenio colectivo. Un convenio que promocionado el descalabro de los Steelers y ha proporcionado una de las imágenes de la temporada. Ocurrió en los Seahawks. La directiva del conjunto de Seattle no asl tenía todas consigo a la hora de renovar a Earl Thomas, uno de los safetys mejor reputados de este deporte -de siempre-, pero ya veterano y lesionado de gravedad una vez. El jugador amenazó con ir a la huelga individual, para no arriesgar a infortunarse y que se complicara su fichaje por otro equipo en verano.

Pues bien, le convencieron para que compitiera y abandonara esa estrategia por la que se protegería mientras buscaba un acuerdo económico con su directiva o decidía quedar en suspenso hasta el mercado de traspasos veraniego de 2019. Ya sobre el emparrillado lograría su tercera intercepción, pero en el tercer cuarto del partido ante los Cardinals, en la cuarta jornada, se rompió un hueso de si pierna izquierda. Una lesión de gravedad que le eliminó del resto del curso y le complicaría negociaciones contractuales futuras con cualquiera. Así, una de las piezas clave del único anillo de los Seahawks dejaba el campo en camilla, totalmente consciente de su mala suerte, dirigiendo una peineta a su banquillo. Sería multado con 13.000 dólares por la NFL, pero su trayectoria deportiva y sus ambiciones se han congelado. Eso es lo que Bell decidió eludir, llevándose fuera de los Steelers a Brown.

Un excompañero de Thomas en ese bloque defensivo llamativo y camepón de Seattle, Richard Sherman -ahora en los 49ers-, dejó bien clara esta lectura de la situación en 2017. En ese año otro de los defensores indispensables de su camarín, el strong safety Kam Chancellor, había ido a la huelga para forzar una jugosa renovación. Este cornerback muy expresivo declararía lo siguiente: "Si queremos avanzar, como NFL, como unión, los jugadores deben estar deseando ir a huelga para lograrlo. Ésa es la cuestión que los chicos necesitan comprender al ciento por ciento. Te perderás partidos y perderás algo de tu dinero si quieres conseguir tu objetivo, pero así es como la MLB y la NBA lo han hecho. Allí hace huelga, usan cada punnto de poder y lo lograron (renovaciones cuantiosas)".

Lo cierto es que esas palabras llegaban después de constatarse que sólo el 1 de julio de aquel año, por medio del aumento del valor de los derechos televisivos, los agentes libres de la NBA alcanzaron acuerdos que rondaron la cifra de $1 billón de dólares en las primeras 24 horas de agencia libre. "Jugadores de la NBA como Kevin Durant y Lebron James están ahí sentados, firmando contratos por dos años como si fuera nada. Ellos piensan: 'voy a firmar el contrato de dos años porque voy a esperar a que el tope salarial aumente para darle otro mordisco a la manzana'. En nuestro deporte, no lo hacen", remató un reivindicativo jugador que parecía anunciar la llegada de este desafío para los dueños del fútbol americano. Una afrenta que se ha cebado con los Steelers.

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