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JORNADA 24

La falta de tensión penaliza a Solari y el Real Madrid se estrella con el Girona | 1-2

La falta de tensión penaliza a Solari y el Real Madrid se estrella con el Girona | 1-2
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domingo 17 de febrero de 2019, 13:57h
Los capitalinos se ganaron la ventaja sin brillar y la perdieron en un desplome de concentración que vio a los visitantes meter dos goles y tirar dos veces al poste en el segundo acto. Por Diego García.

El Real Madrid madrugó este domingo para afianzar su excelente cosecha de resultados en este decisivo febrero. Tras arrancar un empate en el Camp Nou y ganar en el Metropolitano y en Amsterdam, le tocaba recibir al Girona. Barcelona y Atlético habían ganado, por lo que sobre el tapete estaba la reconquista del segundo puesto y de los cinco puntos de desventaja con respecto al liderato liguero. Y los catalanes, en su caso, volvían al Bernabéu tras el lance copero, con más necesitados de lo esperado. Su mala inercia obliga a viajar hasta el 5 de diciembre (en Copa, ante el Alavés) para ver una victoria del bloque visitante. A esta cita arribaron con seis derrotas concatenadas -en todas las competiciones-.

Santiago Solari consideró que este partido era el propicio para introducir rotaciones. A la ausencia del sancionado Modric aplicaría el descanso de Vinicius y de Bale, y entregó la alternativa a Odriozola, Ceballos, Asensio y Marcelo. Estos dos últimos comparecían enmarcados en el intento del argentino por encharlarles de nuevo, física y mentalmente. Fede Valverde, Mariano, Carvajal, Vinicius y Bale esperarían turno en un duelo en el que lo más complicado para el favorito era sostener alta la concentración y el sudor colectivo.

Eusebio Sacristán, por su parte, reprodujo su filosofía y ajustó con respecto a los duelos precedentes ante los de Concha Espina. A la última baja de Bernardo, centro de la zaga, respondería el preparador con un híbrido que mezclaría la retaguardia de cinco peones y la de cuatro, con cinco centrocampistas. La idea era no conceder la mediapunta y dar batalla en las superioridades exteriores, obligando a Portu a ejercer como carrilero zurdo, hecho que, en todo caso, dejaba a Stuani como islote. Resistir y resistir, con la esperanza de cazar una contra. Pere Pons y Granell volvían a ejercer como lanzadores de contraataques.

Y en esa confrontación de estilos nació un envite que tardó en abrirse. Porque los locales no implementarían el máximo de la hiperactividad en ambas fases del juego y los gerundenses no presionarían, sino que se limitarían a agazaparse. El tempo decayó, más aún cuando, a los tres minutos, un pelotazo en la cara de Courtois manó sangre en la nariz del meta belga, que tuvo que ser atendido. Ese parón terminó de congelar la dinamica de posesión horizontal madridista y achique intensivo y en territorio propio de los visitantes.

Con Lucas Vázquez y Asensio pegados a la cal y dispuestos a encarar empezarían las maniobras ofensivas de los aspirantes a todo. Mas, ni la velocidad de la combinación ni la chispa en los movimientos y desmarques acontecieron como demandaba la trinchera catalana, que amontonaba piezas en 25 metros. Marcelo y Asensio comenzarían a buscar el desequilibrio, especialmente el balear zurdo. Y arribaría antes el aviso de contragolpe rojiblanco que la concreción en amenaza del monólogo capitalino. Esa estirada tras recuperación de los urgidos despertaría algo a una orquesta de Solari más bien densa y tendente a la protección con el cuero. Parecería en el primer cuarto de hora que la premisa era no romperse tácticamente y competir juntos.

Por ello, el carácter precavido y respestuoso de los dos escuadrones hizo que el minutaje se quemara hasta que abriera fuego Lucas Vázquez. El gallego recibió en la frontal e imaginó un auto-pase aéreo que le granjeó un mano a mano con Bono. El marroquí salvaría ese aceramiento venenoso inaugural -minuto 18-. Y, de inmediato, el Girona enseñó el colmillo, retratando descolocado al sistema de cobertura tras pérdida local. Portu, toda una flecha, dibujó un dos para dos que desembocó en el latigazo cruzado de Stuani. El chut del uruguayo, desde la frontal, era un trueno que Courtois sacó de la escuadra -minuto 20-.

Ese intervalo de menos tensión y hieratismo aperturó espacios para que Asensio despegara. El balear, motivado y participativo en ese papel de sustituto de las atribuciones de Vinicius, Así, primero trazaría una pared larga con Ceballos que el andaluz culminó con un derechazo demasiado angulado -minuto 22-; y, en segundo término, recibió una apertura de Ramos y trazó una diagonal en conducción que remató con un lanzamiento raso y centrado -minuto24-. Había adelantado del todo líneas el Madrid y se jugaba casi en la frontal ajena. Era el preludio del 1-0, anotado por Casemiro. El brasileño embocó un testarazo picado a centro de Kroos -tras un saque de esquina, en el minuto 26-.

A partir de ese gancho del vigente campeón de Europa los vatios aflojarían, si bien nunca resultaron abrasivos. Y se detonaría un centrocampismo en el que el bloque gerundense aprovechó la bajada de revoluciones local para ir ganando metros y peso en la trama. Con las porterías como elementos muy secundarios los centrocampistas perderían celeridad en el pase y elevaron el ratio de horizontalidad. Por ende, la tribuna rozaría el bostezo al tiempo que los rojiblancos examinaban con continuidad a Ramos y Varane, inmensos en la marca de Stuani -solutario-. Porro, Portu y Pons se descolgaban en ataque con asiduidad, en un decantar que llamaba a Eusebio a decretar más ambición.

Y por ese cauce se activaría una traca, antes del camino a vestuarios, que tomó la forma de un ida y vuelta comprimido y pleno de incertidumbre. Una diagonal de Marcelo, con chut por encima del larguero -minuto 40- comenzó una maniobra que ampliaría un zurdazo de Granell que lamió la madera. Pons había bajado un pelotazo para ceder al lanzamiento del dotado zurdo antes de que un contragolpe viera correr y rematar a Benzema, que se estrelló en la colocación de Bono. Y al voluntarioso titular con Brasil, desde el carril zurdo, le anularían un tanto por fuera de juego -con total justicia-, como colofón de este escenario descontextualizado que 'teloneó' al intermedio. Merecía la victoria parcial el Madrid, más por filosofía propositiva y la actuación de sus centrales que por brillantez en la circulación o facilidad para llegar con peligro.

La escasa participación de Stuani, Portu, Granell y Pons coartó las incorporaciones de Porro y Ramalho por la banda diestra. Lo pagaría con impotencia y un bagaje muy escueto de trabajo de Courtois el equipo gerundense. Y el estratega sentó a Pons y a Porro para dar entrada en la reanudación a Aleix García y al 'Choco' Lozano. Mutaba a un 4-3-3 más ofensivo el conjunto catalán, aunque los recién incluidos debían cumplir en defensa. Precisamente de la ausencia de cumplimiento de este último punto emergieron dos llegadas punzantes merengues: Marcelo chutó para el vuelo de Bono -tras pase de Benzema, en el 47- y Odriozola forzó una falta en la línea de fondo que concfluyó en el remate de Karim que no fue entre palos tras el desvío apurado de la zaga -minuto 48-.

La labor de Douglas Luiz como ancla defensiva del ecuador del dibujo rojiblanco hacía aguas sin el esfuerzo de los extremos y lo notaría su colectivo. Localizarían antes el envés de su valentía que las virtudes anheladas. Porque perderían la compostura en la medular y las ocasiones seguiría multiplicándose, bien en transición, bien en vuelo. Una corrida de Asensio con centro aterciopelado sería cabeceado al lateral de la red por Benzema. Asomaba un compás más energértico de la delegación de Chamartín, que presionaba y recuperaba arriba. El Girona yacía pataleando boca arriba. Odriozola y el extremo balear jugaban a placer, con metros por recorrer. Se estaban separando las líneas rojiblancas, pero Esuebio mantuvo el planreamiento.

Solari repartió descanso a Lucas Vázquez y fijó a Vinicius en su lugar preferencial, delizando a Asensio a la diestra. Y en ese galope merengue Portu metió una parábola hacia el segundo poste que cabeceó Lozano. Courtois lució reflejos y el cuero fue embocado en el punto de penalti por Aleix a las nubes. Perdonando una ocasión única -minuto 59-. Las facilidades de Marcelo y de Odriozola promocionaron el susto visitante, por mor de la coherencia de Esuebio. Este chispazo dio convicción y alas a los catalanes, que alzaron su esquema y redondearon el movimiento posicional ultraofensivo. Y en el 64, en otra llegada con centro a la espalda de Marcelo y cabezazo de Lozano -al poste-, aconteció un penalti por mano de Sergio Ramos. Stuani empató de tiro centrado -minuto 66-.

Un desplome de la concentración, que comprometió a los laterales, y a los extremos, que no ayudaron, le costó un disparo de las dudas en el Madrid. Bale sentó a Asensio -no trascendental-, mas los gerundenses agobiaron a la zaga local con una tormenta de centros laterales alimentada por la inteligencia en el juego de Granell. La comodidad visitante sería corroborada por el intento desde 40 metros efectuado por este mediocentro, tras pérdida de Casemiro. Y Portu haría restallar el larguero de Courtois en el 70, a pase de Aleix. De repente se desconcertó por completo la defensa de Concha Espina -Casemiro incluido- y los aspirantes habían acumulado dos lanzamientos a la madera.

Todo un olvido de las obligaciones corales en fase defensiva del Madrid y una magnífica muestra de personalidad del Girona, antes del último cuarto de hora de contrarreloj capitalina. Solari quemó las naves retirando a Ceballos -inocuo- y aportando a Mariano. Pero ahí no residía el problema. La pelota no era sacada desde atrás con fluidez, ni mucho menos, con lo que los atacantes no disponían de opciones para hacer daño. Con ello, la catarsis gerundense se redondearía cuando Odriozola perdió la pelota, Casemiro llegó tarde al cruce y desencadenó el derechazo cruzado de Lozano que sacó Courtois. El rebote no fue peleado por Marcelo, espectador del lujo ante el 1-2 anotado por Portu -minuto 76-.

En ese brete, Vinicius accionó de forma individual, dejando atrás a varios marcadores y disparando fuera de tino. No reaccionaría del shock del 1-1 un Madrid impotente, que pasó de la euforia resultadista a un cataclismo soberano en el renacer de la falta de consistencia mental. El carioca tuvo otra llegada, a centro de Odriozola, pero su intento no tomó la rosca adecuada -minuto 80-. Empujaba, qué remedio, el colectivo madridista, presa de las prisas por méritos propios y de la falta de pericia con la redonda de Mariano. Y su labor de recuperación se volvió precaria hasta el punto de torpedear su pretensión de incendio postrero. Eusebio quiso poner el candado -Portu se fue y entró Fernández- y Lozano rozó la sentencia en una jugada de pizarra muy mal defendida por el gigante. Aún así, Bale tuvo las tablas -Bono se las negó, en un tú a tú vivido en el 86-.

Con la fórmula del pelotazo no llegaría la orilla el tercer clasificado, que recuperó sus fantasmas para tirar por tierra lo conseguido en ese año y perdió a un Ramos desquiciado y expulsado. Bono daría carpetazo ante la probatura final de Marcelo yel testazado de Courtois se iría demasiado angulado. La valentía del humilde bloqueó y desnudó las costuras de un aristócrata sin enmiendas. El Girona hizo historia -victoria rotunda de Eusebio- con su primer triunfo en este templo y volvió a ganar en LaLiga desde noviembre. Todo un homenaje al grupo de jugadores más comprometido sobre el verde. Los favoritos quedan a 9 puntos del liderato y sufren un frenazo severo que ha de forzarles a repensar sus prestaciones sin pelota.

- Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Courtois, Odriozola, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Ceballos (Mariano, m.74); Lucas Vázquez (Vinicius, m.58), Marco Asensio (Bale, m.66) y Benzema.

2 - Girona: Bono; Pedro Porro (Lozano, m.46), Ramalho, Alcalá, Juanpe, Raúl García; Pere Pons (Aleix García, m.46), Douglas Luiz, Àlex Granell; Portu (Valery, m.84) y Stuani.

Goles: 1-0, m.25: Casemiro. 1-1, m.65: Stuani de penalti. 1-2, m.75: Portu.

Árbitro: Cuadra Fernández (Comité Balear). Amonestó a Casemiro (88) por el Real Madrid; y a Lozano (48) y Alcalá (87) por el Girona. Expulsó a Ramos por doble amarilla (65 y 90).

Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésima cuarta jornada de LaLiga Santander, en el estadio Santiago Bernabéu ante 68.099 espectadores. E

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