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Novela

Justo Navarro: Petit Paris

domingo 17 de febrero de 2019, 19:27h
Justo Navarro: Petit Paris

Anagrama. Barcelona, 2019. 240 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 9, 99 €.

Por Adrián Sanmartín

Justo Navarro (Granada, 1953) comenzó su trayectoria literaria en el ámbito poético con la publicación de Los nadadores (1985) y en 1986 dio a la imprenta Un aviador prevé su muerte –de título inspirado en un poema de W. B. Yeats- que obtuvo el Premio de la Crítica y le situó como una de las voces líricas más interesantes de la actual poesía española, lo que confirmó en poemarios posteriores. Pero no solo en este género el autor granadino es un nombre reconocido. Su labor novelística no le va a la zaga, con títulos como Hermana muerte, Accidentes íntimos -Premio Herralde de Novela 1990-, La casa del padre, El alma del controlador aéreo, y El espía, entre otros.

Sin duda, una obra muy relevante fue Gran Granada, aparecida en 2015. Se trataba de una brillante incursión en la novela negra, manejando con soltura todos los ingredientes del género, empezando por la creación de la figura de un detective/policía/investigador que resulte logrado. En el caso de Justo Navarro lo consigue dando vida a su comisario Polo, un ingeniero de telecomunicaciones que luchó en el bando franquista durante nuestra Guerra Civil, y que es fiel a la dictadura surgida de la contienda. Polo, de impresionante estatura, casi dos metros, no precisamente joven y con un cargamento de dioptrías, es un personaje complejo que pone en marcha unos métodos modernos de investigación Gran Granada se ambienta en 1963 en la ciudad andaluza, tras una devastadora inundación, y con el Caudillo a punto de llegar. Polo ha de resolver una cadena de muertes producidas en extrañas circunstancias. ¿Serán asesinatos que perturban la “paz” instaurada por el régimen?

El comisario Polo no podía quedarse en una sola salida. Afortunadamente, Navarro lo saca de nuevo en Petit París, donde lo encontramos dos décadas antes que en Gran Granada. Estamos en 1943, en el París ocupado por los nazis, cuando los huestes hitlerianas y de la Italia fascista están perdiendo la guerra. No es la primera vez que visita la capital francesa: ya estuvo allí en 1940 en una misión con tintes de espionaje. Ahora va a descubrir la causa del presunto suicidio, si realmente lo fue, del seductor Matthias Bohle, acusado por un industrial granadino de haberle robado cuatro kilos de oro. El París con aires a lo Patrick Modiano por el que se mueve Polo está lleno de turbios personajes, mentirosos y manipuladores y cualquier ética brilla por su ausencia.

La vuelta del comisario Polo ha sido un acierto. Justo Navarro nos sirve un noir rebosante de atractivos.

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