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RAJOY, POSITIVO Y CERTERO

miércoles 27 de febrero de 2019, 18:11h
No era fácil el reto. Bajo los focos, ausentes en la sala pero agresivos, de los medios de comunicación, el expresidente...

No era fácil el reto. Bajo los focos, ausentes en la sala pero agresivos, de los medios de comunicación, el expresidente del Gobierno dio explicaciones ante la solemnidad del Tribunal Supremo. Estuvo certero Mariano Rajoy. Fácil de palabra, moderado, contundente, demostró solvencia y buen sentido. Puso a cada uno en su sitio y, como es lógico, defendió la gestión de su Gobierno. Acertó al explicar la aplicación del artículo 155, en mi opinión lo hizo tarde, equivocándose al convocar elecciones autonómicas demasiado pronto, cuando no había tiempo material de reconducir una situación secesionista especialmente enquistada.

Ante el Tribunal Supremo, argumentó el señor Rajoy, en respuestas a las preguntas del fiscal, de la Abogacía del Estado y de las defensas, la decisión de que su Gobierno interviniera en Cataluña. Lo hizo de forma convincente y rigurosa. Ni una sola de las preguntas le puso en aprieto. Habló con sinceridad y fluidez, convencido de su actuación correcta, reafirmando una y otra vez su posición inconmovible en defensa de la soberanía nacional y de la Constitución.

Al subrayar la excelente impresión que me ha causado la intervención de Mariano Rajoy como testigo ante el Tribunal Supremo, querría recordar ahora que desde la mayoría absoluta obtenida por él en el año 2011, tras unas elecciones que propiamente no ganó él sino que perdió Zapatero, el expresidente pilotó la nave de la economía española con mano maestra, evitando a la troika amenazante, controlando el paro, dominando el déficit, sin apartarse del camino de la prosperidad. Se equivocó Rajoy en la acción política, inmerso en la máxima de Pedro Arriola que tanto le sugestionaba: “No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”. La lenidad marianita, su inconcebible cachaza, robusteció el secesionismo catalán, provocó el ascenso de Ciudadanos y la crecida de Vox.

La opinión pública estuvo al lado del espléndido discurso del Rey el 3 de octubre y en contra de las debilidades y las merengosidades de Rajoy. El cuadro de ingobernabilidad que vive hoy la sociedad española con cinco partidos nacionales en acción y además el mosaico atroz de los secesionistas catalanes y vascos, se debe a la política equivocada de Mariano Rajoy. De Mariano Rajoy que, ante el Tribunal Supremo, hay que reconocerlo así porque es lo justo, ha sabido estar en su sitio, sereno, convincente y certero.