Llevan funcionando desde el martes y los conductores se quejan de los atascos que ocasionan.
Los nuevos semáforos de la A-5 en el Paseo de Extremadura continúan generando grandes atascos en la entrada a Madrid. Se trata de la última medida que ha impulsado la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, con el objetivo de "mejorar la circulación, reducir el tiempo de desplazamiento de conductores y paliar la contaminación acústica" y que está en marcha desde este martes.
Sin embargo, su instalación y posterior funcionamiento ha desencadenado una oleada de críticas tanto desde la oposición como por parte de los miles de conductores que circulan a diario por esta calzada para ir a trabajar.
Los semáforos se encuentran únicamente en el sentido de entrada a la capital y son tres: uno en la avenida de los Poblados y otros dos a la altura de los kilómetros 6.5 y 5.7 de la A-5. Además de esta medida, el Ayuntamiento de Madrid también ha reducido la velocidad en estos tramos de 70 a 50 kilómetros por hora mediante el control de un radar y ha dedicado uno de los carriles, el de la derecha, a autobuses y taxis ocasionando todo ello numerosos problemas de tráfico, sobre todo atascos.
Los ciudadanos de la zona Sur de la Comunidad de Madrid, como Alcorcón, Móstoles, Navalcarnero o Arroyomolinos, han sido los principales afectados ya que es precisamente esta carretera la que les permite acceder al centro. De hecho, sus respectivos alcaldes, algunos de ellos pertenecientes al grupo socialista -impulsor de esta iniciativa-, han arremetido duramente contra el Consistorio madrileño.
El pasado mes de noviembre el secretario general de los socialistas en Madrid, José Manuel Franco, pedía la paralización de su puesta en marcha tras reunirse con alcaldes y alcaldesas socialistas del sur. "Si debe paralizarse el proyecto, que se paralice. No vamos a dejar abandonados a cientos de miles de ciudadanos que tienen que usar diariamente esa vía de acceso a Madrid", declaró entonces Franco.
También la portavoz del PSOE en la capital, Purificación Causapié, ha acusado ahora al Gobierno de Carmena de menoscabar su proyecto para la A-5, y ha apuntado que la salud y el bienestar de los vecinos del Paseo de Extremadura y el hecho de que muchos ciudadanos entren en la capital por la A-5 son "intereses que se pueden conciliar" si hay un "diálogo", que Ahora Madrid no ha mantenido.
La autovía que tanta polémica está generando lleva en la zona más de 50 años, y en la actualidad circulan por ella unos 130.000 vehículos diarios. El alcalde de Alcorcón, David Pérez, del PP, ha advertido de que estos semáforos "aumentarán los atascos un 700%" según -ha recordado- ha reconocido el propio Ayuntamiento.
Como solución, tanto el portavoz municipal de los populares, José Luis Martínez-Almeida, como la de Ciudadanos, Begoña Villacís, coinciden en soterrar la A-5 a su entrada en Madrid.
Martínez-Almeida está terminando de redactar este proyecto, que incluye entre sus medidas estrella como candidato a la Alcaldía. "Anuncio que cuando el PP vuelva a gobernar Madrid vamos a soterrar la A5 y vamos a hacer un gran pasillo verde que una los barrios del sur. Recuperaremos más de 9 hectáreas para los vecinos", ha adelantado en su cuenta personal de Twitter.
Se trata de un plan totalmente opuesto al que piensa llevar a cabo Carmena si logra revalidar su candidatura. En ese caso, llegaría una segunda fase que supondrá una "reestructuración más integral", según explicó la semana pasada la portavoz municipal, Rita Maestre, que conllevará la puesta en marcha de pasos a nivel para peatones y la ampliación de las aceras, lo que provocará, en opinión de Maestre, la mejora de la calidad de vida "que piden y exigen los vecinos de la zona".