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Novela

J. M. Guelbenzu: O calle para siempre

domingo 03 de marzo de 2019, 19:13h
J. M. Guelbenzu: O calle para siempre

Destino. Barcelona, 2019. 376 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Adrián Sanmartín

Aunque sin cambiar completamente de nombre, como hace John Banville/Benjamin Black, el escritor y crítico literario José María Guelbenzu (Madrid, 1944) firma sus novelas policiacas como J. M. Guelbenzu y con el nombre de pila completo las que no se adscriben a este género -la última, Los poderosos lo quieren todo-, uno de los que más seguidores concita y que en España está teniendo un nutrido desarrollo, con nuevos autores, e incorporándose a él algunos que antes no lo habían transitado. El resultado es que la novela policiaca goza en nuestro país de una excelente salud, y ha dado pie a auténticos best sellers como la exitosa Trilogía de Baztán, de Dolores Redondo, no solo llevada al cine. Incluso ha propiciado un singular recorrido turístico por sus escenarios.

Si Amaia Salazar, la inspectora de la Policía Foral de Navarra protagonista de la Trilogía de Baztán, se ha convertido en uno de los personajes más apreciados en el ámbito de lo policiaco, no le va a la zaga la jueza Mariana de Marco, ideada por José María Quelbenzu. Salazar y De Marco dan cuentan, por otro lado, de la preeminencia que está adquiriendo en el género la figura femenina como investigadora, en la estela de la pionera Petra Delicado, creada por Alicia Giménez Bartlett. Con O calle para siempre, son ya nueve títulos en los que Mariana de Marco -que nació en No acosen al asesino (2001)-, no solo pone en juego su sagacidad investigadora sino que cautiva a los lectores por su personalidad.

En esta por ahora última entrega de la serie, Mariana y su pareja, el periodista Javier Goitia, con quien ya ha consolidado su relación, iniciada en Nunca ayudes a una extraña y continuada, no sin dificultades, en El asesino desconsolado, asisten a la boda de Ana Patricia, hija de una de las mejores amigas de Mariana. El enlace, de postín, va a celebrarse en Madrid. Precisamente a la capital de España -“esa ciudad en la que nadie se siente extranjero porque en ella cabía todo el mundo, sin distinción de razas, ideas, creencias o colores”-, ha sido trasladada la jueza, aunque todavía no se ha incorporado a su puesto. Sin embargo, no podrá dejar de participar en la resolución de este caso, que tanta tristeza y angustia ha causado a su amiga: durante la ceremonia de la boda de su hija se comete un asesinato en la propia iglesia, descubriéndose que la víctima es un delincuente de bajos vuelos.

Naturalmente, pronto descartan que haya sido una fatal coincidencia. Sobre todo porque el día anterior al casamiento, el párroco había recibido un anónimo azuzándole a que en la ceremonia pronunciase una fórmula ya en desuso: “Si alguien se opone a esta unión, que hable ahora o calle para siempre”. De no seguir esa instrucción, sucedería una desgracia. El sacerdote decide obedecer. Todo apunta a que la víctima tenía el encargo de contestar al requerimiento. Pero alguien se lo impidió de manera expeditiva.

Lectura obligada para los incondicionales de las andanzas de Mariana de Marco, y para todo aquel que disfrute con una buena novela policiaca.

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