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TRIBUNA

Necesaria campaña electoral

lunes 04 de marzo de 2019, 20:51h

Larga, sucia pesada será la campaña electoral, pero también será más necesaria que nunca. Siempre la última elección es más importante que la anterior, porque renueva la vida pública. Pero seamos realistas y reconozcamos lo obvio: aún no ha empezado la campaña electoral y ya estamos cansados de las invectivas entre los candidatos. Pocos nos privamos de quejarnos sobre la pesadez de la campaña electoral que se nos viene encima. Los insultos y las descalificaciones entre los candidatos son denominadores comunes de todos los partidos.

Y, sin embargo, las campañas electorales también tienen cierta relevancia para que los ciudadanos pongan entre paréntesis las buenas intenciones de los políticos. Sí, pocos políticos, por no decir ninguno, están dispuestos a renunciar a la principal trampa de su oficio: tratarnos como si todos los individuos, independientemente de nuestras ideas y creencias, fuéramos intercambiables. En verdad, solo de boquilla los partidos políticos creen que la sociedad española es un conjunto plural de seres humanos libres e iguales ante la ley. Porque todos los partidos políticos son proclives a confundir la pluralidad humana con la multiplicidad animal, entonces les aconsejo que presten atención sólo a los partidos políticos que respeten la autonomía moral y política de cada uno de nosotros.

Y con el respeto por la autonomía va esa forma de pensar que considera que el pensamiento es matización y no blanco o negro. El pensamiento va más allá de los bloques ideológicos. Si yo tuviera que aconsejar el voto a un partido, lo haría por aquella formación política que hiciera suya el catálogo del hombre que siempre va conmigo, ese individualista radical, del que no logro desprenderme. Es un Pepito Grillo que no deja de susurrarme al oído: “vota al político que promociona las diferencias” entre los individuos, o mejor dicho, que la diferencia nos enriquece. Mira con atención a los políticos que se acercan a lo extraño o débil a la par que hacen de la autocrítica su principal estímulo y referencia intelectual.

Y ya puestos a expresar deseos, querido lector, no pase por alto a los políticos que rechacen los estereotipos. Préstele su ayuda al político que considere que el individuo es algo más que un mero ejemplar de una especie. Son los mismos que valoran más las determinaciones sociales que las naturales, por ejemplo, las hereditarias. Vote, en fin, a quien no culpa a los otros por aspirar al poder, y no rechaza a nadie con sensibilidad y fantasía. Vote a quien lo trate como un adulto desarrollado, un ciudadano. No se deje fanatizar por tipos fanatizados. Vote, pues, a quien respete su autonomía moral. Y si a usted, que no cree ser más listo que los políticos, no le convencen los dicterios de los políticos, no vote y quédese en su casa. Y sobre todo no vea la televisión… Todo en ese medio es una farsa.

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