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FÚTBOL

La receta de la histórica hecatombe del Real Madrid en 2019

miércoles 06 de marzo de 2019, 20:04h
Los madridistas fueron barridos para ser suprimidos de Champions, Liga y Copa en siete días.

Este martes, Sergio Ramos se encontraba en el estadio Santiago Bernabéu. No estaba en el césped, ejerciendo como el capitán del Real Madrid y casi único zaguero eficaz en este tramo de temporada en el que se ha convertido. Yacía en su palco del coliseo merengue, grabando un capítulo de su documental para Amazon. El salón privado estaba personalizado, en cuanto a la decoración, para la ocasión. El sevillano entendió en Amsterdam que su presencia en el campo no era imprescindible y forzó la amarilla en la ida, por lo que le quedó tiempo libre para grabar una parte del documental que está rodando sobre su vida.

La mayor goleada sufrida por el gigante español en su historia dentro de la Liga de Campeones desembocó en la rueda de prensa de Santiago Solari, un especialista para negar la realidad y jugar a favor de la versión oficialista del vigente campeón de Europa. Afrontó su paso por los micrófonos conociendo que sólo Dani Carvajal se había saltado el discurso público pautado ("Estamos teniendo una remporada de mierda", dijo, aguantando las lágrimas).

"Yo no he venido aquí en un momento tan difícil del club para rendirme. No son valoraciones que deba hacer yo", respondió al serle puesta sobre la mesa su continuidad. Y recondujo la salida de tono de Carvajal de este modo: "Las declaraciones en caliente son siempre complicadas. Dani tiene un gran carácter y se ha esforzado mucho hoy, se le veía dolido. A nadie le gusta perder. El Real Madrid es más grande que todos los presentes y siempre vuelve, siempre lo hace más fuerte".

Su análisis, como tantas otras veces, fue el siguiente: "Hemos hecho nuestro mayor esfuerzo, pero no nos ha alcanzado y hemos quedado eliminados. Nosotros lo sentimos y tratamos de hacerlo lo mejor posible y esforzarnos. Entrar en detalles en un momento así es realmente complicado. Desde los cambios en el primer tiempo a los palos, las pelotas que no han entrado, su acierto, el VAR... una infinidad de cosas. Pero mañana tenemos entrenamiento y el fin de semana un partido de Liga".

El mantra de Solari y de la versión oficial de la directiva madridista es la siguiente: ha faltado puntería. Luka Modric refutó este punto con una rotundidad sorprendente justo en la previa del partido ante el Ajax. Este lunes, el croata apuntó a los delanteros. "En la Copa, contra el Barça, no lo hicimos mal. Lo que faltó es el gol. La ausencia de Cristiano (Ronaldo) se notaría en todos los equipos. Entontrar un jugador que meta 50 goles no es fácil. Otros jugadores (Bale, sensio, Benzema, Mariano o Vinicius) de arriba tenían que dar un paso adelante y meter al menos 20 goles o 15. Eso no lo tenemos y ese es nuestro mayor problema este año", analizó.

Más, el Balón de Oro hablaría también de una aseveración que ha recalcado Casemiro cada vez que los capitanes le han colocado en la posición de tener que dar la cara en las derrotas ligueras amontonadas: "Falta de continuidad". Modric admitió en enero que, personalmente, le cosó mucho volver a tomar el ritmo y la motivación después de haber ganado la Champions ante el Liverpool y de jugar la final del Mundial. Este lunes repitió esa lectura. El problema para el rendimiento colectivo es que no sólo él ha fallado a la hora de alcanzar el máximo compromiso y esfuerzo por el bien común del escuadrón.

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Solo siento orgullo de haber sido tu jugador. Míster, gracias por tantísimo.

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Que Bale se fuera del Bernabéu antes de que acabara el partido en un día en el que esperaba ser titular y jugar los 90 minutos, que Isco haya desafiado a Solari y no haya cumplido con la profesionalidad que le corresponde en los entrenamientos y que Marcelo, Kroos o Marco Asensio se hayan dormido en su pedigrí redundan en el mal que ha aquejado a este camarín triunfal en el prisma continental año tras año. Por eso sólo ha ganado una Liga desde la era de Jose Mourinho. La falta de regularidad en la concentración y la atención en el rigor táctico, en lo global de un año deportivo y en lo particular de los 90 minutos por disputar, se ha hecho explícito y sistemático esta temporada. Contaminando también a la sagrada Liga de Campeones.

Durante los mandatos de Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane el jugador y el aficionado se mal acostumbraron a labrar una gesta inalcanzable en las Champions League. Esos hitos, esos repuntes en el tercio final del curso que devenían en festejo en Cibeles, eran acompañados por saltos al vacío en Liga. Parecería que la solidaridad de esfuerzos de todas las piezas y la tensión competitiva eran selectivas para un Real Madrid uniformado como especialista en las eliminatorias europeas. La confianza en que el gol llegaría era absoluta, por lo que las remontadas y los ejercicios de escapistas se desarrollaban sin un suelo de cohesión y solidez. En paralelo, estas deficiencias costaban pinchazos ligueros.

Zidane huyó al comprobar que había perdido su capacidad de convicción. Los prematuros 17 puntos de desventaja con el Barça en la Liga precedente le corroboraron que su etapa debía finalizar. Y la fortuna le deparó un cierre glorioso en Kiev. Él accionó la obligación de reconstruir y detonó el fin de ciclo. Su salida fue continuada por la de Cristiano Ronaldo. En el entretanto, Florentino Pérez entró en crisis y la dificultad para localizar un entrenador de élite que aceptara el resbaladizo desafío le condujo a elegir a Julen Lopetegui. El seleccionador se quedó sin Mundial y empezó su mandato proclamando que cumplía un sueño y con la presión por las nubes. Nunca convenció a este grupo de jugadores saciados de triunfos de sudar para volver a tener hambre. Y lo pagaría caro.

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La hora de la siesta??????????

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Al tiempo, la cúpula decidió invertir en el millonario proyecto de remozar su estadio y aparentó que esa elección le ha llevado a sacrificar lo futbolístico. Porque Mariano fue el punta llamado a maquillar el vacío dejado por el cinco veces Balón de Oro. No ocurriría, ni mucho menos. Y en esas Solari asumió, con valentía, el reto utópico de convencer a esos futbolistas autocomplacientes de la obligación profesional de elevar su concentración y compromiso en cada partido. Bajo 'El Indiecito' y su convulsión -recuperó a Lucas Vázquez, Marcos Llorente, Dani Ceballos y Keylor y alimentó a Fede Valverde, Reguilón y Vinicius- se vislumbró una reacción. Mas no pasaría de constituir un espejismo.

Porque, aunque el argentino se empeñara en rimar con las vacas sagradas del vestuario en sus discursos públicos, y dirigiera las acusaciones a la mala fortuna en la finalización de jugadas, el Real Madrid volvía a desangrarse en fase defensiva, tras pérdida y por desatenciones de la delantera y parte de la medular. Como en tiempos de Pellegrini, Mourinho, Ancelotti, Zidane y Lopetegui. Bale, Marcelo y Kroos se volvieron transparentes en defensa y perderían su sitio. Sólo el alemán lo recuperó, aunque muy lejos de su consistencia. Las dificultades para recuperar la pelota y para presionar de forma coordinada abonaban un terreno pantanoso que alejaba al Madrid de dominar. Y, como no estaba Ronaldo rescatando puntos, el modelo de achique y contragolpe o el de monólogo con el cuero naufragaban. Por mala activación tras pérdida y debido a errores groseros en las coberturas. La deficitaria y flácida fase defensiva de todo el equipo sangró con impía regularidad a un coloso frágil.

Este extremo y el de la errática puntería coincidieron ante el Ajax. En la ida y en la vuelta. También contra el Barça, en Copa y en Liga. Esa mezcla nubló el mando de Solari sobre unos subordinados que no están dispuestos a trabajar con firmeza industrial durante nueve meses. Lo han demostrado en esta década y en este lustro de pompa europea. Por ello, fichar estrellas no es solución. Tampoco apostar por un técnico duro, tras cuatro de mano izquierda, por posible boicot de los futbolistas que ya se la jugaron a Mourinho y a Rafael Benítez.

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Sempre preparado!!! A esperança é a última que morre... #M12 ????????????

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La encrucijada pasa por reconocer la enfermedad -el ciclo se ha agotado, los veteranos no regresaran a su plenitud mental y física y las jóvenes apuestas no han tomado las riendas, con Isco como paradigma- y actuar de manera sosegada pero planificada. Ahora más que nunca, que vienen cuatro meses de páramo y sollozo liguero, la directiva dispone de tiempo para reflexionar y dibujar las líneas maestras de un proyecto a medio plazo. Ejecutar la transición que demandaron Zidane y Ronaldo. Un pasar página de difícil confección, pues la inercia ganadora disuelta no estaba sostenida en un modelo nítido o filosofía, con lo que, ¿qué conenido rellenará el vacío disimulado con títulos en estos años inolvidables para el madridismo?

Finalmente, la volatilidad de la continuidad de los miembros de la plantilla actual es considerable. Se ha filtrado que Marcelo ha pedido que le busquen salida y que Isco no quiere ser más suplente -lo ha sido con todos los técnicos desde que arribó a Concha Espina-, con el agente de Bale bramando por las suplencias de un cliente que ha zozobrado cuando estaba señalado para resplandecer como jefe de la manada en este curso. La paciencia de Keylor no es eterna, y la legitimidad de Kroos y el resuello de Modric -tentado por el Inter en verano y no renovado todavía- tampoco.

La posibilidad de despeñarse en estos siete días de las tres competiciones clave es tan realizable como la huida hacia adelante sin la columna vertebral de los nombres de dimensión potente que han escrito páginas irrepetibles en los anales del balompié mundial. Y que en el presente reclaman respeto a su pasado sin refutarlo con su actual rendimiento. Aunque cuando se ha disuelto la convicción de ser invencibles que mostraron en estos años se hayan desnudado sus costuras latentes como equipo. La actividad de los despachos ha quedado, pues, inaugurada.

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