No está nada claro el motivo por el que el astro irlandés se ha bajado del octágono.
El 21 de marzo Conor MGregor atendió el medio estadounidense TMZ durante la celebración del día de San Patricio en Chicago. Allí explicó, total rotundidad, que las negociaciones entre él y Nate Diaz se llevarona buen término. Esto es, que los aficionados iban a paladear el tercer capítulo de la mayor rivalidad de la carrera deportiva del dublinés, más allá del combate final anteKhabib Nurmagomedov y la polémica anterior y posterior a ese histórico UFC 229.
"Peleó conmigo y me batió. Me dio una revancha en el mismo peso, no hay dudas, aquí hay un verdadero luchador. Le tengo todo el respeto. Le debo un tercer combate y se celebrará", prclamó sobre una nueva pelea ante el hermano menor de Nick Diaz. Hacía casi tres años de aquella revancha ante el estadounidense, quizá la cima del despegue de McGregor y, por ende, de toda la compañía UFC. Porque el irlándés ha sido el protagonista absoluto del disparo multimillonario del interés en los eventos que organiza la empresa de Dana White.
Desde el UFC 202 en el que derrotó a Nate Diaz (20-0-11), Conor sólo había combatido tres veces: en UFC 205 ante Eddie Álvarez, en el combate de boxeo ante Floyd Mayweather y en el mencionado UFC 229 ante Khabib. Los recuerdos de la época dorada parecerían haber convencido al irlandés de volver de la sanción contra el californiano, un luchador con el que trazó una enemistas explícita que le beneficiaría desde todos los puntos de vista.
Sin embargo, sólo cinco días después de hacer ese anuncio a TMZ, McGregor publicaba los siguiente: "Hey tío, sólo un rápido anuncio: he decidido retirarme del deporte formalmente conocido como artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Deseo a todos los viejos colegas que sigan adelante en la competición". Su tuit restalló en los cimientos de la UFC y en el ánimo de todos los aficionados como un cataclismo. Porque tiene sólo 31 años.
La pelea con Diaz del próximo julio se iba por la alcantaría. The Notorious sorprendía de nuevo y de manera definitiva. El que se definió tantas veces como un ser humano naciudo para competir en el octágono, que seguía luchando por pura pasión, ya que el dinero no le hacía falta, echaba el freno justo cuando iba a expirar la sanción de seis meses de inhabilitación y la multa de 50.000 dólares que pesaba sobre el tras la escaramuza contra el equipo de Nurmagomedov en el T-Mobile de Las Vegas.
Horas antes, fue arrestado en Florida por robo a mano armada, después de un altercado con un aficionado al que le robó y rompió el teléfono móvil. Y horas después del anuncio se hizo público que estaba siendo investigado por una presunta agresión sexual. The New York Times señalaba que McGrergor fue arrestado en enero, interrogado y puesto en libertad por la denuncia que una mujer había emitido en su contra. En el texto se acusaba al luchador de haber abusado de la denunciante en el Hotel Beacon, a las afueras de Dublín.
El campeón de UFC en dos divisiones, que se embolsó 90 millones de euros por perder contra Mayweather, se marchaba en medio de una polvareda sensacional que afectaba a su faceta personal, no a la deportiva. Atacaba el escenario al padre de un hijo y hombre casado. Días después, fuentes de su entorno negaron que su retirada estuviera relacionada con estas denuncias mencionadas, sin llegar a aclarar el motivo por el que colgaba los guantes a pesar de haber anunciado con pompa su regreso al octágono cinco días antes.
La primera reacción de Dana White la conocer la noticia de la pérdida de uno de sus principales reclamos dentro del negocio de la UFC fue respetuosa. El empresario habló para el portal MMA Junkie lamentando la retirada de McGregor, pero aseguró que comprende por completo la decisión de una de las figuras que más han hecho brillar a su compañía en esta década de explosión. "No hemos tenido ninguna mala conversación desde que Conor está en la UFC. Sabes cómo me siento con su retirada. Si lo dices... posiblemente deberías hacerlo. Nunca me ha molestado que nadie se retire. Cuando un luchador o luchadora siente que debe retirarse, entonces estoy de acuerdo", comentó.
Y deslizó una clave sobre el contexto en el que Conor deja de pelear. "Tiene el dinero para retirarse y su whisky está arrasando. Tiene sentido. Si yo fuera él, me retiraría también. Se retira de las peleas pero no de su trabajo. El whisky le mantendrá ocupado y estoy seguro que también está trabajando en otras cosas. Ha sido muy divertido verle. Ha hecho cosas increíbles por este deporte. Estoy muy feliz por él y espero que tenga tanto éxito fuera del octágono como lo ha tenido dentro", sentenció White.
Lo cierto es que el Proper No. Twelve Irish Whiskey que ha creado y distribuido en Estados Unidos ha arrasado hasta agotar existencias. Ya ha entrado en el mercado del Reino Unido y, además, acaba de lanzarse a la piscina de las bodegas de vino. Este lunes publicó la puesta a la venta del Champ Champ Rosé, un vino rosado con el que aspira a ampliar el negocio, una maniobra comercial que vende como si se tratara de un imperio ya establecido. Para desgracia de los aficionados que se levantaron de sus sillas cuando, por ejemplo, noqueó a Jose Aldo en 12 segundos.