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Y DIGO YO

Mucho indeciso que decidirá

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
miércoles 17 de abril de 2019, 08:20h
Actualizado el: 17/04/2019 14:11h

En España se vota con el estómago. El de izquierdas votará a la izquierda o no votará, según el día y lo enfadado que esté con el representante de turno, pero no cambiará de lado del hemiciclo su voto bajo ningún concepto. Tampoco lo hará el de derechas, que votará al centro derecha, aunque últimamente lo tenga más complicado porque hay más opciones.

Cuando el CIS habla de un voto indeciso desorbitado debe referirse a si el votante de izquierdas duda entre el PSOE y Podemos y si el de centro derecha duda entre PP, Cs y Vox. En lo que no hace hincapié el sondeo de Tezanos es entre qué porcentajes se encuentra los ciudadanos que no se han leído, digamos “por encima”, alguno de los programas electorales. No ya el del partido que saben sobradamente que no es su opción política, tampoco el ideario del que seguro se va a votar.

El caso es que hay un 41,6% del electorado que dice que todavía no sabe a quién va a votar. ¡Es que son más que los que ya saben y dicen que van a dar su voto al PSOE! Los demóscopos que saben de esto dicen que, aunque siempre hay una indecisión clara en el centro (no saben si tirar para un lado o para otro, puesto que no hay un partido de centro claro), la novedad este año es, como apuntábamos anteriormente, esa falta de decisión en la derecha.

Se abren tres puertas muy parecidas en muchos asuntos, no así en otros. ¿No se estará perdiendo y volviendo un poco loco el electorado de esta parte? De ahí pueden pescar las tres opciones. De los indecisos de 'solo el centro' parece que pueden sacar tajada Cs y PP, que también podría “pillar” algo de los dubitativos de 'solo la derecha'. Por otra parte, difícil se le presenta a las formaciones porque en España hay poca tradición de cambio de acera política y menos aún de que un partido sepa dirigirse y hacer cambiar de opinión a alguien que no está ya casi convencido.

Se intuye que el que quiere votar a Vox lo tiene muy claro. Otra cosa es que se atreva a decirlo. Importante no confundir indecisos con vergonzosos. Aunque a efectos prácticos se trate de un voto que todavía no se puede asignar a alguna de las opciones, los partidos no podrán hacer nada con ellos porque ya están convencidos. Tampoco es desdeñable que mucho indeciso siga igual de indeciso después del 28-A, es decir, que no vote o que lo haga en blanco.

Como fuere, no deja de tener su gracia –y su emoción también– que sean finalmente los indecisos los que decidan y tengan la llave del resultado final. ¡Piénselo! Sánchez, que lo tiene todo a favor, según el CIS y la aritmética política, no consigue dormir a pierna suelta pensando en si todos esos indecisos deciden votar a Casado. Pero es que el líder del PP no descansa tampoco pensando qué sucedería si Vox le quita el puesto de jefe de la oposición.

Si Rivera no duerme es porque no sabe, quizá, en qué lado de la cama dormir. Iglesias tiene pesadillas con un chalet lleno de ‘okupas’ que no le perdonan haberse convertido en ‘casta’; y a Abascal, que es el que menos tiene que perder, no parece que nada le quite el sueño. En todo caso, perder la Reconquista, que es un cuento del que ya nos sabemos el final: ganamos. ¿Y si no es así?

Javier Cámara

Periodista

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