Si oímos los análisis de los debates televisivos y leemos los comentarios de la prensa, casi todos parten de una premisa incuestionada: el pueblo es sabio y sabe lo que vota, olvidando otra referencia más cierta: un pueblo se merece el Gobierno que tiene. La reunión de los directivos del PP para examinar los resultados, también se ha dejado seducir por aquella premisa políticamente correcta: nos hemos equivocado de estrategia y alejado del centro que es donde se ganan las elecciones. Lo dicen todos los partidos. ¿Y si todos se van al centro? ¿Quien gana? ¿Es que en algunos países no están gobernando los extremos? Izquierda derecha y centro solo son falsillas ideológicas para confundir a la población. Es absurda la premisa de que el pueblo no se equivoca. Pero las sociedades supuestamente democráticas (sobre lo que habría mucho que discutir) pueden equivocarse y estar enfermas hasta el punto de perseguir su propia destrucción. Si está ocurriendo en Cataluña con el resultado obtenido por las fuerzas separatistas, ¿por qué no va a ocurrir en el resto de España con las elecciones celebradas, si Sánchez ha aprendido mucho de los separatistas en los que se ha apoyado para alcanzar el poder? Examinemos por qué una sociedad que ha premiado a Sánchez con una mayoría es una sociedad enferma lo mismo que lo es la que ha votado a los amigos de ETA y a los separatistas catalanes. Esta coincidencia entre las tres clases de ganancia electoral-BILDU,Separatistas y Sánchez- coinciden en una previa conducta antidemocrática, de trampas y de engaños. Y la gente muerde el anzuelo de la ideología izquierdista y ¿progresista? ¿Qué significa esa palabreja talismán que subyuga a todo analfabeto? ¿El progreso no es para cada uno una cosa distinta? ¿Acaso hay algo más reaccionario que el discurso separatista medieval en el que Sánchez se ha apoyado para conquistar el poder? Las trampas y los engaños de Sánchez darían para un libro. Veamos. Quiso ganar una votación escondiendo una urna detrás de una cortina. El de "No es No" extrañamente no fué expulsado del partido en ese instante. Plagió párrafos enteros de su TESIS, lo que es un delito, y mintió al respecto el laureado cum fraude. Acorralado, perdió claramente los dos debates que admitió a regañadientes, sin atreverse a debatir directamente con Casado, lo que frente a Rajoy le parecía una necesidad democrática. Guiado por una ambición de poder patógena, y no por ninguna otra razón como la corrupción del PP -¡ el partido de la lista corrupta que le sacó Rivera !- se apoyó en quienes quieren destruir la nación para gobernar con el resultado raquítico de 84 escaños. Se ha dedicado a gobernar con el presupuesto de otro partido y a sacar decretos hasta dos días antes de la cita electoral, lo que yo he pensado que era malversación de caudales. Su primera medida como Presidente fué poner la TV pública a su servicio. Quien dijo que convocaría elecciones inmediatamente no lo hizo, mintiendo con el descaro que es su seña de identidad. Dice que quiere un gobierno monocolor con 123 escaños quien no dejó gobernar a Rajoy con 137. Y si no puede se servirá de PODEMOS que codirige un Alberto Garzón antidemócrata que acaba de tuitear alabando las hazañas de Maduro que asesina a su pueblo y lo mata de hambre. ¿Con este bagaje moral y democrático se puede premiar a Sánchez con el número 1 en la cita electoral? Solo puede hacerlo una sociedad enferma moral e intelectualmente, a la que parece importar poco su propia nación, ignorando que sin nación no hay ni servicios sociales, ni educación, ni sanidad, ni pensiones, ni nada, sino algo parecido a lo que sucedió en Yugoslavia o en la Primera y Segunda República aquí: la nación de naciones, o sea un imposible político o la guerra de todos contra todos. En todo caso, que Sánchez no presuma tanto, porque si la llamada derecha se hubiera presentado unida, hechos los números hubiera sacado 177 escaños, mayoría absoluta. Sánchez no es del PSOE que ha gobernado desde la Transición sino un advenedizo que ha parasitado unas siglas centenarias para satisfacer su mastodóntica egolatría.