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BALONCESTO

NBA Playoffs. Los Warriors entierran al proyecto de los Rockets

sábado 11 de mayo de 2019, 19:43h
El abismo entre la mentalidad de Curry y de Harden, y entre la consistencia colectiva de los vigentes campeones y los tejanos, claves del desenlace de este cruce.

Los Rockets no son mejores que los Warriors, Es un hecho. Los vigentes campeones impusieron su oficio e inteligencia para asaltar el Toyota Center este sábado y, de paso, clasificarse para las Finales de la Conferencia Oeste. Lo hicieron a pesar de no poder contar con dos de sus piezas esenciales: DeMarcus Cousins y, sobre todo, Kevin Durant. 'Durantula' estaba firmando un registro estadístico de rango histórico en estos playoffs, y los pupilos de Steve Kerr tuvieron que dar un paso al frente para disimular semejante agujero. Mas lo lograron, con la rotación más amplia posible.

El plan de los visitantes era claro: examinar la confianza de la franquicia de Houston. Sabían que si sobrevivían en los primeros cuartos y llegaban al desenlace con el marcador equilibrado harían descarrilar a los tejanos. Y navegarían sobre esa lógica, si bien nunca tuvieron que neutralizar un asalto ardoroso de los locales. Los Rockets adolecieron de vehemencia y atino, dejando la evidencia de cierto temblor de piernas en los momentos trascendentales. No llevaron a los californianos a una salida de eje física y lo pagarían.

El dato que resume la impotencia competitiva de los tejanos es este: en el descanso, Stehpen Curry llevaba cero puntos y el envite estaba empatado. Klay Thompson se erigió en el faro anotador de su camarín, con 21 de los 27 puntos que anotaría embocados en la primera parte. A su alrededor se multiplicarían elementos como Draymond Green (ocho puntos, 10 rebotes y siete asistencias), Andre Iguodala (17 puntos tras anotar 6 de 11 tiros de campo, incluidos 5 de 8 triples), Shaun Livingston (11 puntos) y Kevon Looney (14 puntos, cinco rebotes, un robo y un tapón, con 6 de 8 tiros de campo y 2-2 desde la línea de personal).

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La irrupción de este suplente de 23 años sintetizó la diferencia entre ambos escuadrones. El banquillo de Kerr se expandió efectivo y sostuvo la distancia en el resultado hasta que Steph Curry despertara. Era ese el anhelo necesario de los representantes de Oakland, que su base estrella actuara como tal para zanjar la eliminación de los Rockets dubitativos a las primeras de cambio. Y ese escenario se daría desde que arrancó el tercer periodo.

En la segunda parte Curry entró en ignición para actuar como MVP oficioso. Esta fue su tarjeta: 33 puntos, todos conseguidos a partir del intermedio, con 9 de 20 tiros de campo, incluidos 4 de 11 triples y 11-11 desde la línea de personal. Asimismo, capturaró cinco rebotes y repartió cuatro asistencias. Y, en lo fundamental, asestó triples y bandejas que acomplejaron al cierre local, incapaz de defender sus dos para dos con Green. Porque la idea de Mike D'Antoni de tapar a los 'Splash Brothers' y forzar a los secundarios a lucir les había salido muy mal.

Toca reflexionar en Houston. Esta vez Chris Paul (27 puntos, 11 rebotes y seis asistencias) sí acompañó a James Harden (35 puntos, ocho rebotes, cinco asistencias y cuatro robos), mas ambos se apagaron en el desenlace. Como en el partido precedente, cuando pudieron dar un vuelco a la eliminatoria si hubieran completado la remontada en el Oracle Arena, en pleno shock por la infortunio de Durant. Los dos referentes pincharon en los minutos postreros, redundando en su falibilidad en esa altura de exigencia. 'La Barba' fallaría cinco tiros libres, un dato incomprensible. Y Eric Gordon desapareció, superado en ataque y en defensa por Klay Thompson.

La suma de P.J. Tucker (15 puntos) y de Clint Capela (10 puntos y 10 rebotes) quedó flaca cuando la muñeca, otrora efectiva, de los segundos espadas se encogía. Y la labor de neutralización de Thompson y Curry acabaría haciendo aguas, para gloria de unos Warriors que ahora descansarán algo más que sus rivales en la pugna por el título del Oeste, ya que Nuggets y Trail Blazers se ha jugarán este domingo en el séptimo partido de su cruce respectivo.

El desenlace de esta rivalidad, en la que los Rockets habían vencido tres duelos de cuatro a los californianos durante la temporada regular, cuenta que los tejanos mandaban por 89-82 en el último cuarto. No gestionarían bien su ventaja y el sistema de Kerr ya había empatado a 7:37 minutos para el final. Desde ese punto de inflexión saldrían las costuras de Harden y Paul en el manejo de la situación, con pérdidas y delegación de responsabilidades en los secundarios, y Klay y Curry, más la defensa de Igodala, Green y Looney rubricarían al 4-2 con el que Golden State reivindicó su condición de dominador y puso en tela de juicio al proyecto tejano.

Curry, que jugó con un dedo dislocado en su mano izquierda, comentó al final de la batalla lo siguiente: "Noches como ésta solo se puede dar si confías en ti mismo y te olvidas de todo lo que te rodea". "Al concluir la primera parte no había conseguido ningún punto, pero el resto de los compañeros habían mantenido al equipo y estábamos empatados (57-57). Eso te hace reflexionar sobre la necesidad de reaccionar para hacer tu trabajo y eso fue lo que sucedió en la segunda parte", sintetizó sobre su guadianesca, pero suficiente, exhibición.

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"Nunca pensamos que podíamos perder y mucho menos que no podíamos competir. En el banquillo no teníamos a un jugador que nos anotase 34 puntos, pero sí a grandes profesionales que hicieron una labor excepcional. Estamos encantados de seguir adelante y emocionados de haber dejado atrás esta eliminatoria, que era un gran reto para nosotros y más después de perder a Durant", confesó Steve Kerr, el gestor quirúrgico del talento y el ego que se mezcla en su camarín.

James Harden expuso contrariedad autocrítica. "Hemos dejado escapar muchas oportunidades. Si no aprovechas las que tienes terminas perdiendo. Tuvimos varias veces la posibilidad de habernos ido en el marcador y no lo hicimos. Es frustrante, pero creo que todos dentro del campo dimos el máximo de nuestro esfuerzo, pero de nuevo las cosas al final no cayeron de nuestro lado", avanzó, antes de que Mike D'Antoni proclamara su ácida opinión.

"Esta derrota va a dejar una marca. Esto no es algo que acabas de superar. Esto duele. Jugamos lo mejor que pudimos y lo hicimos lo mejor posible, y no los eliminamos. Fue como una pelea de peso pesado. No logramos los golpes decisivos que nos hubiesen permitido regresar a Golden StateNo tuvimos la confianza suficiente en los momentos decisivos y de nuevo tampoco hicimos la defensa que habíamos planificado sobre algunos jugadores de los Warriors, como fue el caso de Curry, al que permitimos que encontrase su mejor ritmo de tiros a canasta", sentenció un entrenador que no hizo mención a la vigencia de su cargo.

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