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ETAPA 5

Giro. Ackermann firma su doblete en el abandono de Tom Dumoulin

miércoles 15 de mayo de 2019, 18:03h
El germano batió a Gaviria en otra llegada masiva y nerviosa. Clasificaciones

El Giro de Italia necesitaba un respiro después del cataclismo sufrido este martes. Ese día la tensión y el nerviosismo hicieron saltar por los aires la atmósfera de la carrera, resultando Mikel Landa tirado en una rotonda por Simon Yates, varios cilclistas golpeados por las múltiples caídas y, sobre todo, dejando a Tom Dumoulin descartado para la clasificación general de la edición 2019. El campeón de la edición de 2017 atravesó la meta como pudo, escoltado por todos sus gregarios.

Este miércoles, el neerlandés acudió a la firma protocolaria de salida de la quinta etapa, y estampó su rúbrica. Pero no tardó en darse cuenta de la idoneidad de abandonar la carrera. El jefe de filas no encontró sentido a srguir sufriendo encima de la bicicleta durante las tres exigentes semanas montañosas del Giro y debía tratar de recuperarse para acudir al Tour de Francia como sea. Esa es la lógica decisión que consensuó on el Sunweb y que le bajó de la dinámica en la zona neutralizada, después de que el pelotón fuera salidado por el primer ministro transalpino, Giusaeppe Conte.

"Para mí es terrible. Meses y semanas de preparación y dedicación para este Giro y en un momento se terminó. No es como quería que fuera, por supuesto, pero es como es. No sé cómo es de grave la lesión, solo sabemos que no se ha roto nada y probablemente se hinchará por unos días, pero hay que verlo. Por ahora solo descansaré y veré cómo va ", arguyó uno de los claros favoritos para alzar los brazos con la maglia rosa.

Y se marchó exponiendo que "vine aquí para vivir una aventura de tres semanas y quería terminarla, no estoy preparado para irme a casa. Me subí al rodillo esta semana en mi habitación y estaba bastante bien, pero cuando me puse de pie sobre los pedales, me dolía mucho la rodilla. También lo probé sentado, pero eso tampoco funcionó, podía girar las piernas pero no apretar los pedales", Con él se va un coloso en la disciplina contra el reloj y se allana el terreno para ver una batalla de fuegos artificiales en los ascensos venideros. Los escaladores quedaron, pues, de enhorabuena.

La vida seguiría y el pelotón se abocó a los 140 kilómetros dispuestos por la organización, entre Frascati y Terracina. Una ruta que estuvo condiconada por la insistente lluvia caída y que no se saltará el guión previsto: que le triunfo lo disputaran los llegadores. Así, Pascal Ackermann (Bora-Hansgrohe) estuvo en condiciones de volver a ganar, confirmando la maglia cilamino tras batir, en un cara a cara maravilloso, a Fernando Gaviria (UAE). Arnaud Démare (Groupama) completaría el podio del día.

El esprinter, puntero en esta categoría dentro de este Giro, está despegando a sus 25 años. Ya ha cosechado cinco victorias en este 2019 y se apuntaló como el rey de la regularidad, toda vez que acomplejó al ataque de Gaviria. El colombiano también anhleaba restallar su doblete particular, pero no le dieron las piernas para neutralizar al atronador llegador nacido en Kandel. Ackermann es, con todo merecimiento, una de las sensaciones de lo que va de aventura italiana.

El relato de la fecha expuso mucho más tranquilidad para los candidatos a la general. En este orden no hubo cambios y Primoz Roglic (Jumbo Visma) mantuvo su maglia rosa, con 35 segundos de ventaja sobre el británico Simon Yates (Mitchelton) y 39 respecto al italiano Vincenzo Nibali (Bahrain). La organización, que sólo había salteado el puerto de Sezze (cuarta categoría), decidió restar tensión y paró el crono en el primero de los giros que los ciclistas debían dar a un circuito de 9 kilómetros postrero. Consideraron asumible una tregua para un pelotón castigado por tres etapas de más de 200 kilómetros encadenadas durante tres días. Los ciclistas pidieron esta decisión y les fue dada.

Así las cosas, y con el peligro de caídas por el aguacero que no remitía ya mitigado por orden reglamentaria, se lanzó una carrera en la que saltaron de forma precoz Flórez (Androni), Barbin, Orsini (Bardiani), Santaromita (Nippo) y Vervaeke (Sunweb). La dureza de las condiciones climáticas y el hambre de los equipos con esprinters, que tiraban con ardor por detrás, no dejarían tomar una brecha considerable a los escapados, pero sería Vervaeke inasequible a los estímulos, quedándose solo en su lucha particular -puntuaría en la cota del día- hasta ser deglutido por la masa a 23 kilómetros de meta.

Entonces, con todos agrupados, se prendió el verdadero interés. El pacto al que llegaron las ecuadras se respetaría: nada de ataques ni cambios de ritmo o frenazos en la aproximación al circuito. En primera pasada por meta se paró el crono de todos y los gallos que luchan por la general desaparecieron. Sin la presión por estar bien colocados, estos peones se dejarían ir. Y asumieron los focos aquellos conjuntos con velocistas. Con riesgo por el estado del asfalto, Viviani se econdería y fueron el UAE de Gaviria y el Groupama de Démare los que llevaron la pauta. El cafetero creyó ganar al salir el primero, pero el patrón de la velocidad le pondrías las cosas claras,

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