www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CRÓNICA RELIGIOSA

Adiós a un hombre bueno

Adiós a un hombre bueno
Ampliar
(Foto: Efe)
domingo 19 de mayo de 2019, 10:00h

Es el sentimiento de muchos que este viernes han, hemos, despedido al obispo de Astorga Juan Antonio Menéndez, que falleció el pasado miércoles en su despacho del obispado. Un hombre que siempre tenía una palabra amable, una sonrisa y un momento paraatender a cada una de las personas de la Diócesis que a él se acercaban.

Monseñor Menéndez nació en la localidad asturiana de Villamarín de Salcedo el 6 de enero de 1957. Tras ingresar en el seminario de Oviedo, fue ordenado sacerdote en 1981. Licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñó los cargos de vicario general del Arzobispado de Oviedo y el de vicario episcopal de asuntos jurídicos desde 2011. En 2013 fue nombrado obispo titular de Nasai y auxiliar de Oviedo y en noviembre de 2015, Obispo de Astorga. El pasado mes de octubre fue nombrado por la Conferencia Episcopal Presidente de la Comisión antipederastia, un organismo encargado de revisar las directrices y los protocolos sobre cómo prevenir y actuar en los casos de abusos.

Durante su mandato tuvo que enfrentarse a varios casos de este tipo sucedidos hace tres décadas en el seminario menor de La Bañeza y en el colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria. Por algunos de ellos, el Vaticano impuso al sacerdote leonés José Manuel Ramos Gordón diez años de suspensión de sus funciones y residir en un monasterio o convento fuera de la Diócesis de Astorga. Fue la pena eclesiástica más dura impuesta hasta la fecha en España y, además, ese religioso había sido apartado previamente durante un año por otro caso sucedido en Puebla de Sanabria.

Juan Antonio Menéndez puso en marcha de forma pionera en su diócesis la Delegación para la protección de los menores y acompañamiento a las víctimas de abusos, un órgano para atender y escuchar a los afectados cuyo fin último es “conseguir que las instituciones eclesiales sean lugares seguros para que padres y tutores puedan seguir confiando a los hijos en catequesis y colegios.

No quiero cerrar esta crónica religiosa semanal, sin hacer mi modesto homenaje a otro “hombre bueno”, el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, que este mes de mayo cumple los 50 años de su ordenación episcopal. Don Antonio gran obispo de la Iglesia española, ejemplar periodista para todos y maestro para muchos de nosotros, es otro de los “grandes hombres buenos”, que tanta falta nos hacen estos momentos complicados. Sus consejos y su buen hacer fueron claves en otros días difíciles. No echemos en saco roto su ejemplar trayectoria.

Por cierto, me apuntan que el nombramiento de nuevo arzobispo de Toledo está próximo y que otro “hombre bueno” podría ocupar la sede primada.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(1)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.