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ENTREVISTA

Martin Rees: "Los astronautas del futuro serán posthumanos, no humanos"

Martin Rees.
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Martin Rees. (Foto: NESTA)
viernes 24 de mayo de 2019, 23:18h
Tras la reciente publicación de su último libro En el Futuro, el célebre astrónomo británico explica a El Imparcial su visión sobre el mundo que está por venir.

El físico Max Planck dijo una vez que "un científico es feliz, no descansando en sus logros, sino adquiriendo constantemente nuevos conocimientos".

Martin Rees (York, 1942) encarna ese espíritu a la perfección. A pesar de haber dedicado una vida al estudio de cuestiones tan importantes para la ciencia como el origen del cosmos, la teoría del multiverso o los agujeros negros, este astrónomo británico, expresidente de la Royal Society, no deja de ampliar su paleta de intereses científicos.

En su nuevo libro, En el futuro (Crítica, 2019), Rees se adentra en un espacio igual de étereo: el de las prospectivas. ¿Viviremos una Tercera Guerra Mundial?¿Tomará la política las riendas en la lucha contra el cambio climático? ¿Sustituirá el silicio de las máquinas a la carne de nuestros cuerpos? ¿Conquistarán los hijos del homo sapiens las estrellas?

Para tratar de saber más sobre estas trascedentales cuestiones El Imparcial habla con este sobresaliente científico que se define a sí mismo como "optimista tecnológico pero pesimista político".


-En el último año, especialistas de las más diversas disciplinas han pasado por estas páginas presentando libros sobre sus propias concepciones del futuro, y todos, sin excepción, han alertado sobre los peligros existenciales a los que se enfrenta la especie humana. Su libro no es una excepción. ¿Debemos preocuparnos?

La ciencia está avanzando rápido y, a medida que la tecnología se vuelve más poderosa, crecen los riesgos de malos usos. La apuesta cada vez es más alta, tanto en beneficios como en riesgos. Debemos continuar trabajando en la tecnología pero debemos asegurarnos de que la desarrollamos de forma beneficiosa y tratando de minimizar sus partes malas. No soy un completo pesimista, aunque sí un pesimista político, porque, como digo en mi libro, la brecha entre el mundo que podría ser y el que es, cada vez se hace mayor.

-¿Cómo cree que nos está influyendo la revolución digital?

Está siendo muy positiva, aunque tiene sus puntos negativos, como las noticias falsas o la creciente facilidad que un pequeño grupo de gente tiene para gobernar el mundo. Gracias a internet, por ejemplo, la población africana, que sigue viviendo en la pobreza, ahora sabe lo que se está perdiendo. Resulta increíble la velocidad a la que internet y los teléfonos inteligentes se han extendido por el mundo, mucho más rápido que ninguna otra innovación técnica. Creo que esto puede generar mucha impaciencia y peligros en todo el mundo si no nos aseguramos de que mejoramos la calidad de vida en diferentes partes del mundo.

"Me parece importante que se grave en mayor medida a las empresas que obtienen grandes beneficios de la automatización y la robotización, y se destine lo recaudado a generar nuevos empleos personales"

-¿Qué le inquieta de la situación actual?

Una de las cosas que más me preocupa es el empleo. Si nos fijamos en la revolución industrial, por ejemplo, se perdieron millones de puestos de trabajo en el campo pero se crearon muchos otros en las ciudades. Sin embargo, ese no parece el rumbo actual de las cosas, puesto que muchos de los trabajos que ya se están destruyendo no serán reemplazados. Va a haber un gran cambio en la distribución del empleo, lo que será un gran desafío. Por este motivo me parece importante que se grave en mayor medida a las empresas que obtienen grandes beneficios de la automatización y la robotización para generar nuevos empleos personales.

-A medida que la inteligencia artificial (IA) alcanza ciertos hitos, los seres humanos parecemos relegados a un papel cada vez más secundario. ¿Evolución o involución?

Estamos retrocediendo en algunos aspectos, como la vida familiar y cosas así, pero creo que tenemos que asegurarnos de que nuestra moralidad y nuestro sistema social puedan adaptarse a todos estos cambios, y ese es un gran desafío, porque todo cambia tan rápido que es muy complicado mantener el nivel de adaptación. Pero debemos intentarlo, maximizando los beneficios y minimizando los riesgos.

-El debate sobre la renta básica universal ha vuelto a la palestra debido a la previsible pérdida de empleos que generará la automatización de procesos. Sin embargo, en el libro no parece muy partidario de esta medida…

Sinceramente, creo en la redistribución de la riqueza y obviamente me parece bien que aquellos que no pueden trabajar cobren un subsidio del Estado, pero creo que sería mucho mejor que invirtiésemos esos ingresos provenientes de los impuestos a las tecnológicas en promocionar trabajos públicos más humanos, como cuidadores de niños o mayores, profesores, jardineros, vigilantes…

"Cuando hablamos de IA debemos quedarnos con que no existe bien o mal, sino buen uso o mal uso"

- Vivimos una carrera por la innovación en la que algunas de las empresas, universidades y países más importantes del mundo compiten por mejorar la inteligencia artificial, día tras día, semana tras semana, mes tras mes. ¿Cree que están actuando responsablemente?

Creo que ya tenemos razones suficientes para preocuparnos por ciertas aplicaciones de la IA, como el reconocimiento facial, que algunas personas consideran una invasión de la intimidad. También existe inquietud por la creciente capacidad decisoria que se le está dando a la IA, que ahora mismo ya determina si una persona va a prisión o si se le concede un crédito. Cuando confiamos en las máquinas para decidir sobre temas importantes no lo hacemos alegremente, porque quizás su explicación resulte incomprensible para nosotros. Y creo que esto ya supone un grave problema. Lo bueno de la IA es que puede manejar una gran cantidad de datos y organizarlos de forma rápida y eficiente. Pero cuando hablamos de IA debemos quedarnos con que no existe bien o mal, sino buen uso o mal uso.

-¿Qué hay de la superinteligencia? ¿Realmente llegará el día en que una máquina tome conciencia de sí misma e instantáneamente supere al ser humano?

Creo que podría. Pero falta mucho tiempo para que las máquinas comprendan a los seres humanos y sepan interactuar con ellos porque lo más difícil es enseñarles sentido común. Otro problema es que las máquinas destacan espectacularmente en ciertas tareas, como jugar al ajedrez, pero aprender cómo somos los seres humanos no resulta tan sencillo porque es como si nosotros tuviéramos que contemplar cómo crecemos a lo largo de nuestra vida: es demasiado lento (risas).

-Quizás la gran preocupación del momento sea el cambio climático. ¿Seremos capaces de ponernos de acuerdo?

Para mí la única solución viable es acelerar el desarrollo de la energía limpia de todos los tipos: eólica, solar, y por supuesto, nuclear, en su variante de fusión. Este esfuerzo colectivo abarataría los costes drásticamente, lo cual es fundamental para que países como India puedan desmantelar de una vez sus plantas termoeléctricas, la mayoría de las cuales se basan en el carbón, porque es muy barato.

"Los protagonistas de la exploración espacial del futuro serán posthumanos, no humanos"

-¿Es la terraformación de Marte una opción viable para evitar nuestra extinción en la Tierra?

Marte no es un lugar adecuado para una migración masiva. No sería agradable. Muy poca gente biológica irá a Marte porque estamos muy poco adaptados para la vida en ese planeta. Lo que creo es que los protagonistas de la exploración espacial del futuro serán posthumanos, no humanos. Es decir, humanos aumentados o incluso máquinas con la conciencia de humanos, que podrán navegar libremente por el espacio sin las limitaciones biológicas del cuerpo humano.

-¿Qué hay de otros planetas?

La pregunta que más me hace la gente es si hay vida en el Universo. Obviamente no sé la respuesta, pero me parece fascinante. En los últimos años hemos descubierto que la mayoría de estrellas tienen planetas orbitando a su alrededor, por lo que es probable que sólo en la Vía Láctea haya millones de planetas similares al nuestro. Gracias a la nueva generación de instrumentos -como el Telescopio Extremadamente Grande de 39 metros de diámetro que la ESO está construyendo en Chile- en pocos años seremos capaces de analizar con mucha mayor precisión la luz que nos llega de estos mundos para saber cómo es su atmósfera y si el planeta en cuestión es capaz de albergar vida.

-¿Hacia dónde intuye que se dirige el futuro de la exploración espacial?

Los viajes espaciales de una estrella a otra requieren mucho tiempo, por lo que si quienes los llevan a cabo son entidades electrónicas, prácticamente inmortales, podrán pasar miles de años en una nave espacial. Y, no dentro de siglos, sino de millones de años, podemos imaginar que la especie posthumana originada en la Tierra podría llegar a colonizar toda la galaxia.

"Del mismo modo que un mono no puede comprender nuestra tecnología, puede que nos sea imposible imaginar la tecnología desarrollada por una especie que podría haber evolucionado durante mucho más tiempo que nosotros"

-En el libro, curiosamente, apuesta por extraterrestres sintéticos, en lugar de los clásicos alienígenas de las películas de ciencia-ficción…

Debemos explorar todas las posibilidades porque no tenemos ni idea de si hay algo ahí fuera o de cómo será. Los astrónomos siempre hemos de estar abiertos a cualquier escenario y debemos seguir rastreando el espacio, incluso dentro de nuestro sistema solar, en busca de cualquier tipo de artefacto. No parece descabellado pensar que si una civilización extraterrestre evoluciona durante el tiempo suficiente, termine siendo totalmente sintética, porque los seres biológicos, al menos los humanos, no estamos adaptados a los viajes espaciales. No tenemos ni idea. Del mismo modo que un mono no puede comprender nuestra tecnología, puede que nos sea imposible imaginar la tecnología desarrollada por una especie que podría haber evolucionado durante mucho más tiempo que nosotros.

-¿Alcanzaremos la inmortalidad?

No soy un experto, aunque sé que hay muchas personas investigando sobre la extensión de la vida biológica. Sin embargo, si hablamos de viajes interestelares y cosas así, creo que sólo la vida electrónica, y no la de carne y hueso, será capaz de llevarlos a cabo.

-Al final del libro dice lo que desea: “Una cultura de innovación responsable, cooperación internacional, visión a largo plazo...” Pero, ¿qué espera realmente del futuro?

Creo que no tenemos la suficiente visión a largo plazo. No sabemos que nos deparará el futuro. En el libro comparo la situación actual con la que se vivía en la Europa de la Edad Media, porque los habitantes de la época pensaban que el mundo iba a acabarse en pocos años. No obstante, planearon catedrales, aun sabiendo que serían incapaces de erigirlas durante sus vidas. También educaban a sus hijos o nietos para que tuvieran vidas similares a las suyas porque no esperaban que las cosas cambiaran demasiado entre su generación y la siguiente, pero ahora ignoramos lo que cabe esperar en el 2100. Hoy en día, creo que todo depende de la opinión pública, porque la política tiene su propia agenda, más preocupada por las próximas elecciones que por el futuro de la gente. Los políticos no dan prioridad a estos desafíos globales. Se lo tomarían más en serio si se diesen cuenta de que tienen a la opinión pública detrás. Debemos prepararnos para hacer planes a largo plazo. Basta con un pequeño grupo de gente decidida para cambiar el mundo.

Martin Rees

Lord Martin John Rees (Shropshire, Reino Unido, 23 de junio de 1942), es un astrónomo británico. Ha sido rector del Trinity College, Cambridge (2004-2012), presidente de la Royal Society (2005-2010) y miembro actual de la Orden del Mérito del Reino Unido.​

En la actualidad es profesor de Cosmología y Astrofísica en la Universidad de Cambridge, de la que fue Profesor Plumiano entre 1973 y 1991. Dentro de sus líneas de investigación se encuentran la astrofísica de altas energías y la formación de la estructura del Universo.

Ha estudiado el papel desempeñado por la materia oscura en la formación y propiedades de las galaxias mediante la simulación informática y la distribución de los cuásares y su relación con los agujeros negros. Ha ganado innumerables premios por sus contribuciones a la ciencia, y ha publicado más de quinientos artículos académicos y 9 libros.

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