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FINAL

Europa League. Hazard barre a Emery y hace campeón al Chelsea

Europa League. Hazard barre a Emery y hace campeón al Chelsea
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miércoles 29 de mayo de 2019, 22:51h
La calidad del belga y de Giroud acribillaron a un Arsenal que se desplomó en el segundo acto, cuando aflojó su rigor táctico.

El Estadio Olímpico de Bakú cobijó este miércoles el partido final de la Europa League. Comparecieron Chelsea y Arsenal para trazar un derbi londinense de dinámicas contrapuestas. Los 'Blues' afrontaron este envite desde la comodidad de haber logrado el objetivo del curso -entrar en la Champions venidera-, pero inmersos en un manto de dudas que susurran el precoz final del proyecto de Maurizio Sarri como entrenador. Y los 'Gunners' participaron con el hambre de gloria que arrastra la entidad y la necesidad de ganar para no quedar apeados de la próxima Liga de Campeones. Perdieron ese escaño en la última jornada liguera. Ese era el contexto, y el marco, un césped duro y lento. En un país que no permitió entrar al armenio Henrikh Mkhitaryan, revulsivo atacante de Emery.

Sarri apostaría por situar a Olivier Giroud como punta de lanza, con Pedro y Eden Hazard en la fluctuando. Dejó en el banquillo a un Gonzalo Higuaín que pudo haber pagado el conato de pelea que mantuvo en el entrenamiento previo a este día. Incluyó a N'Golo Kante, Kovacic y a Jorginho en la suerte de trivote que solidificaba una retaguardia en la que Azpilicueta se disfrazó de lateral, Emerson apareció en el carril zurdo y David Luiz y Christensen abrigaban a Kepa. Las lesiones de Rudiger y Loftus-Cheek redujeron el margen de maniobra, mas reprodujo el italiano su pizarra habitual, denostando la creatividad, que le era característica en Nápoles, para preponderar el músculo. Willian y Barkley esperarían turno.

Emery, en su caso, contrapuso su disposición de tres centrales al 4-3-3 rival. Sokratis, Koscielny y Monreal serían los escuderos de Cech, con los ofensivos Maitland-Niles y Kolasinac pegados a los costados. Torreira y Xhaka sostenían el dibujo en el mediocentro, con Özil como nexo entre líneas y Aubameyang y Lacazette en la delantera flexible habitual. El infortunio de Ramsey no provocó mutaciones en la filosofía del preparador español, el gran especialista en las finales de esta competición. Sus futbolistas debían ajustarse a cada rol táctico para ir sobreviviendo y amortizar las opciones que se presentaran.

El que más cumplió con el rigor demandado por el vasco fue Mesut Özil. El zurdo alemán ejerció de marcador al hombre de Jorginho, el generador del juego combinativo del Chelsea. Esta argucia granjearía al Arsenal una comodidad posicional y de sensaciones de carácter jerárquico. Presionó arriba y ahogaría a sus vecinos, incapaces de concatenar dos pases y de localizar en largo a Giroud. Las víctimas de la soga táctica fueron Hazard, Pedro y Jorguinho. Y también Emerson: el lateral entró en sustitución de Marcos Alonso y pagaría sus flaquezas defensivas ante la astucia del estratega español.

Inyectó Emery a Maitland-Niles para encarar al brasileño de 23 años y por ese cauce arribaría la mayoría de las aproximaciones a portería en el primer acto. Se habían reducido los espacios y el centrocampismo gobernaba, exigiendo precisión absoluta para alimentar la posesión controladora o con el fin de lanzar transiciones. Y en ese paisaje comprimido vivirían con más soltura los 'Gunners' durante la media hora inicial. La superioridad numérica en el ecuador del terreno les fue entregando el mando, si bien la tensión competitiva y las imprecisiones no dejarían de mandar sobre el resto de parámetros.

Se abriría el fuego, precisamente, tras un robo adelantado producto de la presión. Aubameyang y Maitland-Niles hilvanarían una pared que concluyó en centro del lateral, pobre despeje de Kepa y remate, demasiado cruzado, del delantero gabonés -minuto 9-. Nueve minutos más tarde, sería Lacazette el que le ganó la espalda a Azpilicueta y pidió penalti del meta vasco -inexistente, en una buena lectura de situación del portero-. En todo caso, comenzaban a llover centros laterales desde la falibilidad en el achique de Emerson. Y, ante el balance de refuerzo hacia ese lado de la zaga azul, amanecería Kolasinac. El bosnio se topó con el cierre del sensacional Azpilicueta, en un intento de zurda -minuto 32-.

Dictaba el tempo el Arsenal y eran sus laterales los que dañaban, en colaboración con Torreira y Xhaka. El suizo, además, emitiría un derechazo que lamió el travesaño en el minuto 28. Se explicitaba la contradicción que ha perseguido a Sarri durante la temporada: quiere jugar por abajo y al toque, pero si le tapan a Jorginho no tiene más peones asociativos en su centro del campo y pierde el volante. Sin embargo, también reclamaría los focos la herramienta que ha salvado al italiano en múltiples episodios: Eden Hazard.

El belga escudriñó los pasillos a recorrer para tener influencia y se fijó entre las espaldas de Torreira y Maitland-Niles -igual de frágil en fase defensiva que su homólogo Emerson-. A partir de ahí, la mera amenaza de entrada en ignición del talentoso extremo diestro acomplejaría a los radicados en el Emirates Stadium londinense. Hasta el punto de igualar las sensaciones y bajar las líneas -y la ambición- de Emery. Alzó el telón Hazard con dos acciones similares en las que recibía en tres cuartos de cancha, cambiaba el ritmo, aglutinaba contrincantes y dividía para la llegada del compañero desmarcado. En ambas acciones remataría con dureza Emerson, resultando en despeje de Sokratis -minuto 30- y de Cech -minuto 34-.

El relámpago contragolpeador regaló oxígeno al repliegue azul y Hazard todavía estuvo a punto de dar a luz al mordisco del Chelsea. Bajó metros y recibió en la medular para conectar, en vuelo, con Jorginho. El mediocentro, que se descolgaba hacia arriba por vez primera -escapando del marcaje de Özil-, asistió para Giroud, mas el francés chocó con la maravillosa mano zurda de Cech. El portero checo -que había anunciado su retirada como profesional- reaccionó con agilidad al chut raso del delantero galo, salvando a los suyos -minuto 40-. El aguijonado en transición ya se había constituido como una posibilidad real, y de ahí emanaría un renacimiento del centrocampismo que devino en el intermedio. Con las porterías, de nuevo, fuera del devenir. La individualidad más exuberante sobre el ajedrez apocó la victoria táctica del español y las tablas se legitimaron como válidas. Con el sudor pautando todo lo demás.

Y la reanudación arrancó sin cambios pero sí con una modificación trascendental: el Chelsea, al galope del renacer de su convicción, jugaba en cancha ajena. Alcanzaba a cortejar el cuero desprovisto de tanto fallo y Kanté y Kovacic mostrarían más tino en el pase. En consecuencia, la pretendida presión refrescada de Emery quedó descoordinada y Hazard pudo rematar lo que había empezado. En el 48 descerrajó una conducción ,que empezó en su campo y fue superando oponentes por potencia, hasta acaparar toda la atención y ceder para el remate de Giroud que se fue a córner. Se había descosido la cohesión del esquema del Arsenal, yaciendo en riesgo de caer al abismo familiar, y no perdonarían los 'Blues'.

Dos minutos después, la pelota circulaba en la frontal roja y Kovacic abrió hacia el centro preciso de Emerson que Giroud cabeceó a la red. El delantero rubricó su undécimo tanto en la Europa League, con un cuerpeo ganado a Koscielny y un escorzo, en plancha, que ajustó el testarazo al poste con un sabor sedoso. El crecimiento de la confianza azul descollaría en un fogonazo de fútbol que desnudó los problemas en la cobertura de la delegación en desventaja. Y se aceleraría la descomposición 'Gunner' hasta visualizar el 3-0 en el minuto 65. Había cambiado a un ida y vuelta la trama, con la asociación de la entidad de Stamford Bridge encontrándose consigo misma.

Tomarían a Maitland-Niles como víctima propiciatoria. Una emboscada al lateral diestro germinó en el trueno que permitió a Kovacic abrir para que Hazard asistiera al zurdazo venenoso de Pedro, para el segundo gol. Y, de inmediato, otro desajuste tras pérdida promocionó la apertura de Pedro hacia Giroud que interrumpiría Maitland-Niles con un penalti por derribo claro sobre el astuto francés. Hazard sellaría su diana engañando, con una clase proverbial, a Cech -minuto 64-. Y autografiaría la sentencia, asimismo, en el 72. El técnico vasco había dado entrada a Iwobi y Guendouzi -por Monreal y Torreira-, y el primero recortaría distancias con una volea angulada abrasiva. Pero el astro belga dio carpetazo al título dirigiendo otra contra -esta vez recuperó la redonda arriba Emerson- que culminaría con la visión de juego de Giroud -pase de terciopelo- y un remate flácido pero en diana. Para el 4-1 definitivo.

La pegada del tridente del Chelsea decidió el reparto de tributos. Por mor de la distancia en la fortaleza mental de unos y otros, y debido al desplome táctico -cansancio mediante- de los perdedores. La calidad de Hazard, la verticalidad de Pedro y la inteligencia de Giroud acribillarían a la rebosada retaguardia rival. Y la goleada pudo ser más sonrojante si el belga, Willian, Azpilicueta y Kovacic hubieran afilado sus lanzamientos respectivos. Como en el último tramo del curso, el Arsenal se deshizo como bloque granítico ante la consistencia de los campeones, quedándose sin billete para la Liga de Campeones y profundizando en su maldición en el Viejo Continente. Y Willock, Zappacosta y Barkley asomarían en la fiesta de Sarri, Giroud y Hazard. Los 'Blues', tras un recorrido duro, se permitieron, al fin, el paroxismo.

- Ficha técnica:

4 - Chelsea: Kepa; Azpilicueta, Christiansen, David Luiz, Emerson; Jorginho, Kanté, Kovacic (Barkley, min.76); Pedro (William, min.71), Giroud y Hazard (Higuaín, min.89).

1 - Arsenal: Cech; Sokratis, Koscielny, Monreal (Guendozi, min.66); Maitland-Niles, Torreira (Ibowi, min.66), Xhaka, Kolasinac; Özil (Willock, min.77), Aubameyang y Lacazette.

Goles: 1-0, min. 50: Giroud. 2-0, min. 60: Pedro. 3-0, min. 65: Hazard, de penalti. 3-1, min.69: Iwobi. 4-1, min.72: Hazard.

Árbitro: Gianluca Rocchi (ITA). Amonestó a Christiansen y Pedro.

Incidencias: final de la Liga Europa disputada en el Estadio Olímpico de Bakú ante 68.000 espectadores (lleno). El partido contó con la asistencia del presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev; el máximo dirigente de la UEFA, Aleksander Ceferin; y el portugués Luis Figo, exfutbolista del Real Madrid y el Barcelona.

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