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BALONCESTO

NBA Finals. La lesiones mutilan a los Warriors y los Raptors no lo desaprovechan

jueves 06 de junio de 2019, 07:41h
Sólo un descalabro mental de los canadienses evitaría la primera derrota en casa de los californianos.

Kevin Durant y Klay Thompson, finalmente, causaron baja para el tercer partido de las Finales de la NBA. Los Warriors habían logrado la gesta de vencer en Toronto, teniendo que rehacerse sobre la marcha la baja del escolta y del pívot suplente -y valioso- Kevon Looney. Pero defender el Oracle Arena este jueves constituía toda una utopía si los canadienses mostraban el nivel de juego que han venido sosteniendo a lo largo de las semifinales y finales de la Conferencia Este. Se trataba, pues, de una prueba de capacidad agónica para los locales y de un examen a la consistencia mental de los visitantes.

En ese pentagrama se desarrollaría un enfrentamiento que siempre dominaron los Raptors. Ya en el primer cuarto se escaparon con dobles dígitos, en el segundo arribaron a 12 y en el tercer cuarto dispararon la brecha hasta los 16 puntos. Eran superiores en lo relativo al número de efectivos importantes sanos y en cuanto a la puntería, ya que la amplia rotación de banquillo implementada por Steve Kerr no saldría bien en esta oportunidad. Fueron sobreviviendo los vigentes campeones, sin aspirar a más, hasta que el rosario de ausencias pesó demasiado.

Kyle Lowry (23 puntos, 9 asistencias y 5 rebotes) y Danny Green (18 puntos) metieron los triples que no habían embocado en toda la serie, Marc Gasol (17 puntos y 7 rebotes) y Pascal Siakam (18 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias) dañaron en la pintura como en el duelo inicial de la pugna por el anillo y Kawhi Leonard (30 puntos, seis asistencias y 7 rebotes) se limitó a proseguir con su derroche industrial e instalado en una regularidad estelar. Nick Nurse recogió el fruto de su gran trabajo psicológico -levantó la convicción de sus subordinados tras el golpe sufrido en el envite precedente- y los aspirantes recuperaron el factor cancha.

Steph Curry cumplió, aglutinando casi en solitario todo el potencial anotador de su conjunto. Su tarjeta se iría hasta los 47 puntos, 7 asistencias y 8 rebotes. Su mejor marca de siempre en playoffs. Mas la exhibición del base no bastaría, ni mucho menos, para plantar cara a un escuadrón que competía al completo. Aún así, un mal segundo cuarto de los visitantes y de inicio de la segunda parte, cuando aparentaron dudas en varios tramos en los que los de San Francisco acortaron distancias, fue suficiente para enchufar a la tribuna. Aunque Draymond Green (17 puntos, malos porcentajes y sólo 4 asistencias), Andre Iguodala (11 puntos) y DeMarcus Cousins (4 puntos, dos asistencias y tres rebotes) pagaran los esfuerzos que venían arrastrando para suplir la baja de Durant durante tanto tiempo.

Y Jonas Jerebko, Shaun Livingston, Alfonzo McKinnie y Jordan Bell naufragaron hasta lo absoluto. Solamente amanecieron como brotes verdes de cara a lo venidero los rendimientos de Quinn Cook (9 puntos) y Andrew Bogut (seis puntos y 8 rebotes). El problema para su camarín es que en la trinchera canadiense darían la cara, por si fuera poco el explícito abismo en el número de efectivos, miembros del banquillo como Serge Ibaka (6 puntos, cuatro rebotes y seis tapones) y Fred Van Vleet (11 puntos, con triples venenosos). Y el horizonte para los californianos no está despejado, pues el cuarto partido se presentará con sólo un día de descanso. Y la paliza de esta madrugada (109-123) podría haber activado a las mejore versiones de Lowry, Ibaka y Danny Green justo en el punto determinante de las Finales.

El plan de Kerr y su cuerpo técnico era fabricar una serie larga, en la que los primeros combates se limitaran daños desde el prisma del resultado y se diera tiempo para el regreso, en plenitud, de Kevin Durant. El triunfo que fijó el 1-1 en la eliminatoria llevó a sentar otro día más al dos veces MVP de las Finales. A pesar de que Klay Thompson se infortunara también. Y esa estrategia conservadora ha deparado un contexto de urgencias, pues si pierden de nuevo, y quedan en 3-1 antes de volver a Canadá, estarán contra las cuerdas y se la jugarían al tener que doblegar, tres veces concatenadas, a un bloque convencido de sus opciones de gloria.

Sólo el orgullo de los Warriors les salvó del sonrojo. Exprimieron a Curry, economizaron el fuelle de Livingston e Iguodala y sólo se resignarían a minuto y medio para la conclusión. En uno de sus últimos partidos en el Oracle Arena que les vio ganar tres anillos en cuatro años, no pudieron pasar de sujeto pasivo del festejo del resurgir de buena parte de la fe de Toronto. Por tanto, el tiempo dirá si las decisiones tomadas por Kerr -tantas veces acertado en los ajustes tácticos- desembocan en el anhelado three-peat o en el histórico primer campeonato para unos Raptors que arrastaron inestabilidad hasta la eclosión de Lowry y Green en el final del tercer cuarto. Así, las conclusiones globales quedan en suspenso.

Kerr compareció ante los medios al término de la segunda derrotaen estas series y expuso este análisis: "Nos dominaron en todas las facetas del juego. Si hubo un equipo que se mereció la victoria por encima de todo, estos fueron los Raptors. Me siento orgulloso del esfuerzo que hicimos y cada uno de los jugadores deben irse tranquilos a sus casas por cómo se entregaron en el campo. Su ejemplo, esfuerzo y sacrificio es el que nos va a servir para ser mejores en el cuarto partido". Y aseguró, sobre lo importante, que "vamos a confiar que Thompson, que siempre estuvo dispuesto a jugar, pueda estar más recuperado del tirón muscular que sufre en la pierna izquierda y cuando salga al campo no corra el riesgo de romperse. De Durant será algo que veremos cómo sigue su evolución en conjunto y si puede hacer algún tipo de entrenamiento antes que llegue el viernes".

El relato de lo sucedido, en cifras, muestra que los locales, una de las mejores ofensivas de todos los tiempos, sólo tuvo una vez la iniciativa en el marcador -en el primer cuarto, durante dos posesiones-. Sólo tres de sus jugadores estuvieron en dobles dígitos de anotación -por los seis visitantes- y en lo colectivo estuvieron por debajo del 40% en tiros de campo, en un 33% desde el triple, cometieron 14 pérdidas y dieron menos asistencias que sus contrincantes. Su defensa flaquearía, permitiendo un 52% en tiros de campo y un 44,7% en triples ajenos. El abrazo de la épica de Golden State no floreció de ninguna manera. Y la contrarreloj para la recuperación total de Durant y Klay Thompson se acelera, con Iguodala y Livingston tocado, el ritmo de Cousins bajo sospecha y Looney fuera de todo.

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