www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Charles Dickens: La declaración de George Silverman

domingo 09 de junio de 2019, 18:23h
Charles Dickens: La declaración de George Silverman

Traducción de Elena García de Paredes. Epílogo de Rafael Reig. Periférica. Cáceres, 2019, 73 páginas. 16’50 €

Por Francisco Estévez

El realismo victoriano de la segunda mitad del siglo diecinueve tiene a Charles Dickens como su máximo valedor. La voluntad de entender la realidad toda es capitaneada en sus novelas por un humor que se balanceó del sarcasmo a cierta ternura con el rodar de los años. Esa cierta suavidad del inglés para con sus criaturas ha sido tradicionalmente vista como algo ingenua y edulcorada. Nada más lejos. Todo buen lector verá en estas inquietantes páginas lacerantes dolores, perturbadores traumas, miserias morales más perniciosas si cabe que las económicas. La comprensión de las mezquindades humanas desde una conciencia más plena que la física, y dirigida hacia terrenos espirituales es el camino balbuceado aquí con timidez y cuyo testigo recogerán, entre otros, Benito Pérez Galdós y los maestros rusos. He ahí parte de la modernidad del último Dickens pocas veces admirada.

Este relato de George Silverman nos narra la peripecia vivencial de su protagonista en primera persona y tiene un singular comienzo: “Ocurrió de este modo”. De inmediato, el personaje duda del poder de sus palabras. Es totalmente consecuente con el repaso de toda su desgraciada y mísera vida a la que asistiremos sin respiro y con el corazón encogido. Sin embargo, el avispado lector estará tentado de sospechar un guiño en los brevísimos dos primeros capítulos del propio autor, veterano ya y con la mayor parte de su amplia obra redactada.

En ellos se reflexiona sobre el poder de las palabras, y, de modo tangencial, el propio autor parapetado detrás de su nueva creación sobre las estrategias narrativas: “Una frase tosca. Y a pesar de todo no veo la manera de hallar otra mejor” advierte el personaje-narrador y acaso el mismo autor para trasladarnos el efecto de imitación de la realidad. Sea como fuere la vida aquí narrada nos expondrá la pobreza como causa determinante a la hora de forjar el carácter retraído y dócil del personaje que a fuerza de tanto duro golpe se repite asimismo el impuesto y finalmente aceptado mantra reiterado por su desgraciada madre de “pobre diablillo ansioso”.

La pobreza como única causa de los infortunios humanos sufridos será la hipótesis enunciada por George Silverman. Acierta Rafael Reig en el epílogo de esta edición en señalar la importancia del espacio en esta narración, desde el sótano de los años infantiles al cuarto oscuro de la vejez. El propio protagonista atribuirá las aristas de su carácter al lugar de sus aposentos, donde siempre buscó “una sombra llena de paz”. La crítica al fariseo y al codicioso vertebra la extraordinaria narración y vida de Silverman, que conviene no sintetizar aquí por bien del interés lector.

Pocas veces se analiza el valor de las traducciones en las hojas volanderas de los suplementos. Es un error grueso que afecta sobremanera a los autores clásicos, necesitados siempre de actualización lingüística a las modificaciones del tiempo. Desde aquellas Obras completas de Charles Dickens que reuniera la editorial Aguilar a principios de los años cincuenta del siglo pasado era preciso revisitar el texto. La presente traducción de Elena García de Paredes es amén de necesaria, ágil. Compárese a modo de brevísimo ejemplo el viejo título propuesto el siglo pasado, aquel de La explicación de Jorge Silverman. Además esta nueva traducción tiene por mejor virtud reproducir más fielmente el peculiar efecto del autor veterano que tiene una rebaja de la seriedad dickensiana contrabalanceada con un mayor filo en la crítica social.

La síntesis de las frases no evita la ampulosidad de los discursos hipócritas de ciertos predicadores y aquí reproducida magistralmente. Y si precisara razones de mayor peso el curioso lector valga remedar las reflexiones finales del protagonista en su vejez contemplando un cementerio donde van a parar “los corazones sanos, corazones heridos y corazones rotos”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.