Es una ironía del destino político de España que el gobierno más provisional, entre todos los gobiernos que ha dado de nuestra democracia, tenga las llaves de la estabilidad institucional. No es una amenaza ni tampoco un chantaje, según han interpretado cultos periodistas, las palabras de Ábalos: “O gobierno del PSOE o nuevas elecciones”. Es una realidad. No entro a valorar a qué partido político favorece más esta situación, sino sencillamente destaco lo obvio: o se inviste a Sánchez o vamos a repetición de elecciones, o el resto de partidos del Congreso facilita la investidura de Pedro Sánchez o habrá que convocar nuevas elecciones.
¿Cómo enjuiciar la cerrazón de PP y C´s para que no haya investidura? Frivolidad es una palabra demasiado suave para criticar esa actitud tosca y brutal para impedir la gobernabilidad. Es la misma actitud que dirigió en el pasado al actual presidente de Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, para decirle al PP que “no es no”… ¡Dónde las dan, como dice el dicho popular, las toman! No sé si el PP, C´s y Podemos, al final, se abstendrán, como sucediera con el PSOE en la anterior legislatura, pero el lamentable espectáculo que están dando es para estudiarlo entre las conductas desviadas de nuestra casta política.
Es cierto que la victoria del PSOE es pírrica, por no decir ridícula, y exige necesariamente un gobierno de coalición para darle una cierta estabilidad al país, pero hete aquí que los únicos partidos que podría llevar a cabo esa coalición se niegan a pactar con el PSOE. Descartada la gran coalición entre PSOE y PP, aunque nunca se dan las razones de esa imposibilidad, sólo la suma de los escaños de PSOE y C´s daría una mayoría estable, pero el partido de Rivera prefiere la provisionalidad extrema antes que entrar en el gobierno de Sánchez, a pesar de que hace unos años hicieron un pacto de 150 puntos para desplazar a Rajoy… En fin, estas actitudes artificiales, adquiridas en las malas prácticas de una política de teatrillo de barrio, no sólo reflejan la entrega absoluta de nuestros políticos a una escandalosa provisoriedad tan arbitraria como torpe, sino que manifiestan una absoluta carencia de una verdad política a la que agarrarse.
Por desgracia para todos los españoles, salvo Pedro Sánchez, hoy no existe en España ningún político que sienta la necesidad de su política. Lo inevitable para ellos es un juego. Son unos frívolos. No se toman en serio su destino político. Así nos va a los ciudadanos normales…