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NEGOCIACIÓN PÚBLICA, NEGOCIACIÓN ENMASCARADA

miércoles 12 de junio de 2019, 13:22h
La parafernalia negociadora de las últimas semanas tiene desconcertados hasta a los analistas...

La parafernalia negociadora de las últimas semanas tiene desconcertados hasta a los analistas más sagaces. Los propios protagonistas desconocen lo que va a pasar. Hay una negociación razonablemente abierta con resultados que empiezan a fructificar, caso de las asambleas de Madrid y Murcia. Sería lógico que se actuara con transparencia de cara a la opinión pública.

Pero no es así. Las citas enmascaradas y los encuentros secretos entre delegados de los diversos partidos políticos, sobre todo en Madrid y Barcelona, son constantes y desconciertan a unos y a otros. Como es lógico, los profesionales que no disponen de información contrastada especulan añadiendo mayor confusión a una madeja cada vez más enredada.

Hay, sin embargo, una realidad incuestionable. PSOE y Ciudadanos suman 180 escaños, es decir, holgada mayoría absoluta. La agrupación de Rivera es, además, un partido bisagra. Puede apoyar la investidura de Sánchez sin ruborizarse. Así es que la negociación subterránea está cantada. Parece claro que si el presidente en funciones no acuerda una solución viable con la izquierda radical, el acuerdo final Rivera-Sánchez se vislumbrará en el horizonte. El líder de Ciudadanos, después de tantas declaraciones hostiles contra Sánchez, le mortificará lo más que pueda. Pero antes de que se convoquen nuevas elecciones, antes de que se produzca un giro a babor del PSOE con la adenda de agrupaciones secesionistas, Ciudadanos respaldará a Sánchez, por razones de estabilidad nacional y de equilibrio institucional. Nadie se lo reprocharía. Y eso es lo que se está negociando bajo cuerda, aunque son muchos los que creen que lo que le apetece a Pedro Sánchez es consolidarse en la representación de toda la izquierda. Su único problema para satisfacer lo que le pide el cuerpo se llama Pablo Iglesias. El líder podemita es un formidable dialéctico y Sánchez teme ser eclipsado por el hombre que representa a la izquierda radical española.