Una frase del cardenal Osoro que personalmente me ha impactado bastante y con la que quiero abrir esta crónica religiosa semanal, precisamente hoy cuando celebramos la festividad del Corpus Christi.
El arzobispo de Madrid en su carta pastoral de esta semana nos dice además que “la Eucaristía es el alimento reservado para quienes por el Bautismo hemos sido liberados de la esclavitud y hemos llegado a ser hijos de Dios y hemos de crecer en esa filiación y en esa fraternidad que nace de la comunión con Cristo”. Así mismo, Carlos Osoro nos señala tres aspectos fundamentales de esta fiesta con la presencia del Señor en nuestras calles, pues, primero “nos invita a conocer más y más el tesoro de la Eucaristía”, para después “expresar el deseo de que vivamos la comunión en su Iglesia, para ser creíbles para todos los hombres”, y por último, “nos invita al compromiso de ser pan partido a favor de los demás”. “No es posible presentarnos ante el Señor divididos y separados; la Eucaristía es una invitación constante a acoger su amor y a difundirlo, a recibir su perdón y a darlo también nosotros, pues siempre nos abre el corazón al perdón y a la reconciliación”.
Pero no ha sido solo el arzobispo de Madrid, sino también el Presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Cardenal Blázquez, en su carta semanal ha animado a los cristianos a” implicarse en las celebraciones eucarísticas y no limitarse tan sólo a hacer el bien a los demás”, porque “el Evangelio no es simple guía de promoción humana ni la Iglesia es una ONG para el desarrollo .No vale decir que yo hago bien a los demás y con eso basta porque un cristiano participa en la Eucaristía y la Fe le abrirá la mirada para ver en el pobre y necesitado al mismo Jesucristo”. Ricardo Blázquez ha querido ir más allá y se ha preguntado” ¿por qué los cristianos desertamos tanto de la misa del domingo, entre ellos los recién confirmados e incluso los niños que acaban de hacer la primera comunión?”. El Cardenal ha encomendado a los padres, educadores, catequistas, sacerdotes y religiosos la tarea de revertir esta situación.
Dos bellas cartas.