El líder de Podemos baraja votar negativamente el nombramiento de Sánchez, tras el enésimo fracaso en sus negociaciones.
La cuarta reunión entre el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias se ha saldado, una vez más, sin avances, y las negociaciones por la investidura parecen haber llegado a un punto muerto difícil de solventar.
En la hora aproximada que ha durado el encuentro, ambas partes han seguido ancladas en sus posiciones. Mientras Sánchez insiste en un Ejecutivo de "cooperación", en el que los morados ocupen puestos secundarios, Iglesias sigue sin dar su brazo a torcer y no contempla otro escenario que no desemboque con él y los suyos pisando moqueta y con carteras ministeriales bajo el brazo. Es decir, un Gobierno de coalición.
Lo único que ha cambiado con respecto a las citas previas, es que, en esta ocasión, Sánchez ha informado a Iglesias de que habrá investidura sí o sí, en julio; a lo que el líder de Podemos ha contestado que "no descarta votar en contra", dada la dificultad para avanzar en las negociaciones.
El pasado fin de semana los socialistas recordaron a Unidas Podemos que Sánchez ya se ha movido de su posición inicial de gobernar en solitario, con su oferta del gobierno de cooperación, y ahora le toca a Iglesias hacer lo mismo y renunciar a su aspiración de gobernar en coalición.
Sánchez recibió la semana pasada en el Palacio de la Moncloa al líder de Unidas Podemos en una reunión en la que no se produjeron avances concretos y de la que las formaciones salieron con las posiciones "muy alejadas" porque, según el PSOE, Iglesias le seguía reclamando un gobierno con ministros de su formación.
La reunión de hoy ha sido la cuarta que se produce entre ambos tras las elecciones generales del pasado 28 de abril.
La primera tuvo lugar en Moncloa el pasado 7 de mayo, cuando ambos dirigentes constataron su voluntad de llegar a un acuerdo estable para la legislatura, aunque Pablo Iglesias siempre ha puesto como condición que sea con una coalición.