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RESTAURACIÓN

Susana y los viejos, de Rubens, recupera sus colores originales

jueves 04 de julio de 2019, 13:59h
Se trata de una de las diez obras más importantes de la colección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha presentado este jueves la primera fase de la restauración de Susana y los viejos, de Rubens. Se trata de una de las diez obras maestras de su colección y de la primera pintura que fue comprada por orden de Carlos III como materia de estudio para los aprendices de la recién creada academia.

"En 1778, la Corona pagó por ella 60.000 reales, una fortuna para entonces", ha comentado José María Luzón, director del museo de la Academia, sobre el óleo fechado en 1610 en la etapa juvenil del artista, cuando no tenía ni 30 años.

La composición, pintada sobre cuatro pesadas tablas que han impedido por ahora descolgar el cuadro, relata el momento en el que dos ancianos del Consejo de Venecia asaltan el jardín donde Susana se baña desnuda para acusarla de adulterio y tratar de violarla. "Fue un tema recurrente en la época, sobre todo entre los artistas del norte y sus comitententes y mecenas, que escogían este relato bíblico porque permitía pintar el desnudo".

La Academia de San Fernando es la segunda pinacoteca de España en cuanto a la importancia de su colección. Cuenta con 13 pinturas de Goya y obras de Zurbarán, Ribera o El Greco

A diferencia de otros artistas que lo abordaron, como Tintoretto o Guercino, Rubens escogió el instante de hostigamiento a Susana, un acoso a la mujer sobre los que han llamado la atención los responsables de la Academia de San Fernando en un momento de máxima actualidad a este respecto tras el caso de La Manada. Es, precisamente, la forzada torsión a la que somete el pintor la figura de Susana amenazada por las dos figuras masculinas la que domina la escena, que tiene en su conjunto un fuerte movimiento diagonal.

Pese a que hoy no hay dudas sobre su autoría, la obra ha sido erróneamente atribuida durante años a Jordaens. Este y otros cabos sueltos sobra las circunstancias en las que fue pintada están siendo abordados por la Academia de Bellas Artes en estos trabajos de conservación que contemplan no sólo la limpieza y reintegración de la superficie pictórica, sino también la restauración del soporte y la correcta documentación de la pintura.

Una vez concluya la intervención, uno de los objetivos que se marca la Academia es que pueda ser prestada para formar parte de exposiciones donde no ha podido viajar por su precario estado de conservación, que no permitía apreciar el esplendor cromático de la paleta de Rubens al estar oscurecida por sucesivos barnices aplicados sobre la capa pictórica, que se había amarilleado y ennegrecido hasta casi hacer imperceptible la escena.

El primer paso ha consistido en realizar análisis previos con rayos X, luz ultravioleta y micro-muestras de la capa pictórica para determinar su estado. "Se observó una fuerte degradación del color por oxidación, lo que dificultaba la visión correcta de la policromía", explica la Rabasf en un comunicado, en el que añade que la limpieza ha permidio desvelar detalles del ropaje de los viejos y el color oro original del marco, "una joya en sí misma realizada en talla de madera".

Debido a la fragilidad de la obra ha tenido que ser intervenida durante meses en la sala donde se expone

Hará falta, sin embargo, una segunda fase en la que sea abordada en exclusiva la conservación del pesado soporte que acompaña a la obra, y que las restauradoras de la Academia creen que pudo ser añadido entre el siglo XIX y el XX. Para llevar a cabo esta tarea, la institución cuenta con el mecenazgo de la Fundación Callia, que ha donado 10.000 euros recaudados en la gala de entrega de los Premios Iberoamericanos de Mecenazgo el pasado febrero.

Su presidenta, Carmen Reviriego, ha hecho un llamamiento para que cambie en la cultura española el concepto de mecenas, pues opina que las leyes de mecenazgo "no son determinantes" si no hay un "cambio cultural" que nos aproxime al modelo anglosajón.

"Es imperativo un cambio de mentalidad", señalan fuentes de la Academia de Bellas Artes, que no ocultan la situación "difícil" por la que atraviesa la institución cultural, para la que es complicado sobrevivir de las subvenciones públicas y de los patrocinios. "Es difícil encontrar filántropos. La prueba es que hace seis o siete años pusimos una urna para pedir donaciones para restaurar una de nuestras obras y pasados 15 días tuvimos que retirarla porque sólo se habían recaudados 3 euros", se lamenta el director.

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