www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

FÚTBOL

Copa América. Cuando Lionel Messi se disfrazó de Diego Maradona

EL IMPARCIAL
lunes 08 de julio de 2019, 19:31h
Actualizado el: 08 de julio de 2019, 20:29h
El argentino no rindió sobre el césped como 'El Pelusa', pero al fin actuó como él fuera del verde.

Lionel Messi cumplirá 33 años a finales de este mes. Pues bien, ha tardado 32 primaveras y 11 meses en empezar a asimilar su figura a la Diego Armando Maradona en el corazón de los argentinos. Y lo ha hecho, curiosamente, en una de las peores Copas América que ha jugado, desde el prisma del rendimiento individual. Cuanto peor ha jugado, y menos trascendente ha sido -sólo se salva de un rato ante Colombia y en el duelo ante Brasil-, más ha brotado, al fin, la faceta de líder vocal que tanto se esperaba de él.

'La Pulga' ni siquiera se ha parecido a sus mejores versiones con la 'Albiceleste', siempre alejado de la facilidad legendaria con la que sublima en Barcelona. Pero en esta edición del torneo continental lationamericano ha despertado la sinstonía que le faltaba con una amplia mayoría del público argento. Ha conectado con ellos disfrazándose de Maradona, del personaje que batallaba contra quien fuera, micrófonos grabando, si sentía que su selección había sido perjudicada.

El sempiterno silencio de Messi fuera de las canchas -en su país sólo se le recordaban dos declaraciones estridentes ante los medios, plenas de personalidad: en la que anunció que no hablarían con la prensa al sentirse atacados y cuando anunció que se retiraba de las competiciones representando a su nación- se fracturó en la derrota ante los cariocas, en las semifinales. Y puso en su diana a Conmebol, una institución que arrastra una comprobada sombra de corrupción -algunos de sus dirigentes pasados han sido procesados en los tribunales-. Era el organismo más sencillo al que atacar tras el pobre arbitraje sufrido.

Y es que la Confederación Sudamericana de Fútbol, organizadora del torneo recién concluido con victoria del anfitrión, había ido desarrollando una organización muy polémica del evento. Varios seleccioneados se quejaron de las instalaciones brasileñas, el estado del césped -con campeonatos brasileños jugándose en paralelo a la Copa América- fue deplorable en algunos casos, se eliminaron las repeticiones de las jugadas que analizaba el VAR e incluso en las retransmisiones se cometieron errores graves -a Radamel Falcao se le llegó a nombrar en uno de los rótulos oficiales como "radamar"-. Un despropósito global del que no emanaba más que la incompetencia carioca como país organizador -constatada en el Mundial 2014 y en los Juegos Olímpicos de Río-.

Hasta que en el Brasil-Argentina se eligió a un grupo de colegiados inexpertos en la élite y que no usaron el VAR como debían hacerlo en las acciones dudosas. En esa noche se multiplicó la sensación de competición amañada. Esa sensación, quizá más relacionada con la fama previa y ancestral de la Conmebol -en Copas Libertadores y demás eventos-, se expandió y Messi emergió como protavoz. Finalmente, como bandera del sentimiento argentino. A los casi 33 años de edad.

En el lapso entre ese partido perdido y la expulsión icomprensible sufrida ante Chile -en la pelea por el tercer y cuarto puesto- argumentó sus quejas con claridad. Se vio a un Lionel pionero en estas lides. Esto es, ejerciendo de capitán como se espera que ejerza un capitán. Modulando su accionar fuera del campo al de Maradona. Aunque jamás pueda rimar la excelencia individual en un Mundial con el simbolismo de la venganza de la Guerra de las Malvinas. Porque es imposible desde una base lógica.

"Bronca con el árbitro porque durante todo el partido los favoreció a ellos (Brasil), en todas las jugadas y eso te va desquiciando, te va sacando del partido. La jugada de los penales al 'Kun' (Agüero), a Otamendi... se cansaron de cobrar boludeces en esta Copa, penales pelotudos y hoy ni siquiera fueron al VAR en una jugada clarísima, pero bueno, es lo que hay. Brasil era local, hoy por hoy ellos manejan mucho en la Conmebol y se hace complicado", denunció en la zona mixta del Mineirao, tras ser eliminado en su mejor actuación -única indentificable con las expectativas que siembra en el Camp Nou-.

Y añadió, entonces, que "generamos mucho más que ellos. Ellos se encontraron con un gol en una jugada aislada y el segundo en una contra. Hicimos un trabajo muy bueno y nos duele que no se nos respete el trabajo que hicimos. En todo momento los superamos, fuimos superiores y estos chicos demostraron que están para hacer grandes cosas. Ojalá se los respete y nos los empiecen a pegar desde ya y los dejen crecer porque tienen calidad para estar acá y aman la selección", sentenció. Con cierta razón en el asunto futbolístico, porque el planteamiento defensivo de 'Tite' mereció tanto como la posesión argentina la victoria. La eterna discusión entre estilos de juego.

Unos días después vio su segunda tarjeta roja con la camiseta de la selección. De forma inexplicable. Y estalló aún más. No fue a recoger la medalla de bronce en la ceremonia final, confirmando su afrenta hacia la Conmebol. "No fui por todo un poco. Creo que nosotros no tenemos que hacer parte de esa corrupción. De falta de respeto que se nos hizo durante esta copa. Nos vamos con la sensación de que estábamos para más, de que hicimos tanto contra Brasil como hoy los dos mejores partidos. Me voy con la sensación de que no nos permitieron estar en la final, que estábamos para más. Tanto el partido de Brasil como el de hoy creo que fueron los dos mejores partidos nuestros, puedo ser sincero y decir estas cosas", manifestó.

El Arena de Corinthians le escucharía decir a los medios que "me voy con mucha bronca, mucha bronca, porque que no merecía esa roja como dije recién, porque estábamos haciendo un muy buen partido, nos habíamos colocado en ventaja, pero lamentablemente hay mucha corrupción, los árbitros. Lamentablemente no se puede ser sincero, no puedes decir las cosas como se tienen que hacer. Si venimos acá es para ser sinceros y para decir lo que uno piensa, y después pasa lo que pasó. No nos dejaron estar en la final. Lamentablemente, repito, la corrupción, los árbitros y todo eso no permite que la gente disfrute del fútbol, del show y lo arruine un poco", remató. En su opinión le expulsaron como venganza por los ataques a la Conmebol. "Fue mandado", advirtió.

Esas graves acusaciones han sido respaldadas por el seleccionadro argentino Lionel Scaloni y desde la AFA. Y repudiadas desde la Conmebol y desde todo estamento del fútbol brasileño. Pero lo que más reluce en estos días de resaca es que Messi se ha vuelto argentino de repente, para muchos compatriotas. Que ha comprendido que no sólo en el campo -vertiente que le ha llevado a no ganar nadaen los nueve torneos disputados- tiene que ejercer como jefe de la manada. Se ha abierto un punto de inflexión en la relación emotiva entre 'La Pulga' y su país. Un cambio que puede acarrear sanciones muy duras -podría perderse la Copa América de 2020- pero que le ha merecido la pena. Ya es un poco más comparable con 'El Diego'.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
1 comentarios