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Relatos

Manuel Rivas: Vivir sin permiso y otras historias de Oeste

domingo 14 de julio de 2019, 19:43h
Manuel Rivas: Vivir sin permiso y otras historias de Oeste

Alfaguara. Barcelona, 2019. 152 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 8,54 €

Por Francisco Estévez

Manuel Rivas es uno de nuestros más celebres narradores. Baste citar desde la radiante Un millón de vacas (1990), pasando por ¿Qué me quieres, amor? (1996), hasta el fulgor de El lápiz del carpintero (1998), sin olvidar la desbordante Los libros arden mal (Alfaguara, 2006). En 2012, se publicaron sus cuentos reunidos bajo el título Lo más extraño. A ellos vienen a sumarse estos de Vivir sin permiso y otras historias de Oeste. Oeste es un nombre cargado de sentido mítico, donde se desarrolla la última épica, según acertó a decir Jorge Luis Borges, pistoleros, cuatreros e indios todavía tenían el poder de elegir un destino trágico pero libre sobre aquellas arenas salvajes. Mucho de ello tiene esta Galicia presentida y ficticia al cabo pero que pespuntea y ofrece imagen cumplida de ésta otra real por aquel arte de birlibirloque al que llamamos aún Literatura. Oeste es el nombre elegido para ubicar el terreno psicológico por donde se muevan de manera trágica los personajes comunes a estos tres relatos que encierra el libro: “El miedo de los erizos”, “Vivir sin permiso” y “Sagrado mar”. Un espacio donde algunos personajes han “pagado ya más coronas de las que pueden entrar en el cementerio”.

La opresión del poder frente a la libertad trágica; el narcotráfico como blanco chapapote que unta sin remedio los entresijos de la entera sociedad; una metáfora mafiosa que no dista casi de la realidad, muy a la contra, especula certeramente este lado del espejo (ya explicó el juez Falcone que la mafia es un estado dentro de otro Estado, que usurpa las funciones del legítimo); el tráfico letal de lo ilegal; unas ramificaciones telúricas que se extienden sin cortapisas, la codicia, ese “motor turbo” y la violencia. Todos estos son los elementos que flotan como densa y turbadora niebla entre un conjunto de voces atrapadas en su propia tierra. A quién puede extrañarle pues que se cite el Pedro Páramo de Juan Rulfo. Así una funeraria puede llamarse sin jactancia alguna “Paraíso” o el cruel lirismo que brota de entre las piedras: “a quien guadañó muy pronto un cáncer” nos presenta eficazmente a un personaje y las tropelías del azar o las funciones del destino por el cual “todas las almas son furtivas”.

“El miedo de los erizos” toma la delicadísima sensibilidad de aquella conocida metáfora de Schopenhauer que nos aproxima a los erizos. La fina estructura de condensados párrafos narra el trágico y casual encuentro de un fardo de cocaína por dos marineros en las salvajes aguas gallegas. “Vivir sin permiso”, novela corta más que cuento, narra las cuitas del narcotraficante Nemo Bandeira a cuenta de la despersonalización que supone la enfermedad de Alzheimer y las derivas familiares y sociales que conlleva en una sociedad carcomida por los males antedichos. Un pasado penoso, un presente sin freno y un futuro cancelado serán los distintos tiempos que toque transitar en un santiamén a Nemo. “Sagrado mar” refleja una suerte de memorial de naufragios en el patio de la cárcel entre afiladas almas como el escarpado relieve de las costas gallegas. A través de una interpretación de El idiota, de Dostoievski, los personajes discuten el sentido de “nefando”. Manuel Rivas, al igual que algún personaje suyo, mira fijo a sus criaturas “en el mar de fondo de sus ojos”. Así comprobamos como un mar ya literario con todo su caudal léxico sube o baja aguas según las mareas emocionales de la historia.

El libre entretejer de historias que brota de una ficción portentosa para siluetear la realidad en Manuel Rivas no es moneda común. Algo que parece cada vez menos posible debido a esta capa farragosa de hiperrealidad con la cual muchos autores ocultan sus carencias imaginativas. Bueno es que la crítica atenta comience a estudiar este sospechoso viraje, como hace Vicente Luis Mora en La huida de la imaginación (Pretextos, 2019). No es el caso del gran fabulador que es Manuel Rivas siempre presto a tomar palabra y cuento al calor de la fogata en la noche y prolongar unas brasas más las narraciones de ahora y siempre.

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