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Novela

Alejandra Costamagna: El sistema del tacto

domingo 21 de julio de 2019, 16:24h
Alejandra Costamagna: El sistema del tacto

Anagrama. Barcelona, 2018. 192 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Luisa Martínez

El territorio de la familia es muy fértil literariamente, sobre todo aquellas donde se instala el dolor, lo que las hace particulares. Ya lo sabemos desde el comienzo de Ana Karerina, uno de los más célebres de la novelística: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. Quizá la familia de Ania, protagonista de El sistema del tacto, de Alejandra Costamagna (Santiago de Chile, 1970) no sea especialmente feliz ni especialmente desgraciada, aunque se escore hacia la desdicha y comprobemos que se cumple la cita de Natalia Ginzburg que encabeza la obra: “Cuando somos felices, nuestra fantasía tiene más fuerza; cuando somos infelices, actúa de modo más vivaz nuestra memoria”.

Pero sí esconde numerosos secretos, y no pocas sonbras, otra característica que da un gran juego, y atrae la atención de los lectores. La escritora chilena se lo sabe sacar en esta propuesta con la que, tras la publicación de varias colecciones de relatos, género que controla a la perfección, regresa a la novela -la anterior fue Dile que no estoy (2007)-por todo lo alto, pues El sistema del tacto se ha alzado como finalista del Premio Herralde de Novela.

Ania recibe una angustiada petición de su padre: su primo Agustín, el “último pariente de su corteza que queda vivo”, agoniza al otro lado de la cordillera, en Campana, cerca de Buenos Aires. Él no puede ir y le suplica a su hija que le sustituya para acompañar a Agustín en sus últimos momentos. Si va, le paga el pasaje y le da dinero. Ese dinero será el primer motivo de aceptar, pues Ania ha perdido su trabajo como maestra y sobrevive mala y precariamente. Sin embargo, la decisión supondrá un replanteamiento de su vida, en ese viaje no solo físico, que Ania emprende. “El pasado no se puede reconstituir, aunque hay que ver qué nos dice, qué zonas del hoy ilumina, qué resonancias sigue teniendo” ha declarado Alejandra Costamagna. Ania se encuentra con ese pasado, con unas raíces familiares no solo chileno-argentinas, sino que la llevarán a esa Italia de inmigrantes que buscaban al otro lado del Atlántico un futuro mejor. Es el que buscaba Nélida, madre de Agustín, y auténtico eje, aunque no esté en primer plano, de la novela.

El sistema del tacto ha sido calificado por su autora como un “libro fronterizo”, y, sin duda, lo es, también en su manera de estar construido, alternándose breves capítulos, donde se nos cuenta la historia en dos tiempos, con otros materiales, como documentos, fotografías, cuadernos de dactilografía, entradas de una enciclopedia y hasta un curioso "Manual del inmigrante italiano" (1913), donde se le explican a este cómo debe comportarse en Argentina. Sugerente novela esta de Costamagna, sobre la memoria, los lazos entre el presente y el pasado, y la persecución, siempre compleja, de la identidad.

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