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IGLESIAS Y SÁNCHEZ INCENDIARON EL DEBATE

lunes 22 de julio de 2019, 20:52h
Pablo Iglesias fracturó el debate de investidura de Pedro Sánchez. Estuvo magistral. Es un extraordinario orador y...

Pablo Iglesias fracturó el debate de investidura de Pedro Sánchez. Estuvo magistral. Es un extraordinario orador y un formidable dialéctico. Habló con grave acento de verdad. Pedro Sánchez le replicó como pudo, vacilante y nervioso. Se comprende que el presidente socialista no quiera a Pablo Iglesias en su Gobierno. El dirigente podemita se lo merendaría en poco tiempo, convirtiéndose en el líder de toda la izquierda española.

Frente a los que creían que el acuerdo entre PSOE y Podemos estaba cerrado, el debate entre Iglesias y Sánchez vino a demostrar que será necesario dar muchas puntadas para que el jueves el presidente en funciones salga airoso del Congreso de los Diputados.

La objetividad exige reconocer que Pedro Sánchez ha pronunciado un sólido discurso de investidura tanto en la forma como en el fondo, tal vez un poco monótono. Claro que los que no piensan como él discreparán de muchas de sus propuestas y afirmaciones. Claro que se ha visto obligado a hacer los guiños imprescindibles para asegurarse el voto de Podemos y de los partidos que con el sí o la abstención le permitan permanecer en su poltrona monclovita. Pero la realidad es que aquel cadáver político que salió en cortejo fúnebre de Ferraz en el año 2016 por obra y gracia de Felipe González ha sido capaz de superar todos los obstáculos y se convertirá, con alta probabilidad, en el tercer presidente socialista de la democracia española, tras vencer en las elecciones generales del 28 de abril. Pedro Sánchez ha defendido el feminismo, el ecologismo, el europeísmo, la revolución digital y la superación de las tensiones territoriales internas. Y, por supuesto, ha consumido un turno contra el desempleo y otro en favor de la memoria histórica, aludiendo al mausoleo de Franco. Se comprometió, en fin, el candidato a potenciar a fondo la educación, extendiéndola a toda la vida, con acento preferente en la ciencia y la investigación. Como punto negro a su discurso, Pedro Sánchez eludió explicar con claridad lo que hará su Gobierno ante el órdago secesionista de algunos partidos políticos catalanes.

Los acuerdos con Podemos y las exigencias de las agrupaciones secesionistas condicionarán la legislatura, abriendo una situación de preocupación e incertidumbre para media España. La inquietud que se advierte en las principales naciones de Europa, y también en los Estados Unidos de América, auguran una complicada proyección de nuestra nación en el mundo internacional. Pablo Iglesias lo sabe, pero está dispuesto a exigir desde dentro del Gobierno una política de izquierdas que bordeará el extremismo. Pablo Casado descargó en su intervención una demoledora ironía para desarzonar a Pedro Sánchez. Estuvo espléndido y convincente. Dejó in puribus al presidente, desnudando al candidato. Y robusteció su posición en una admirable réplica, aplaudida a rabiar por la bancada popular.

Albert Rivera se mostró especialmente agresivo. Pero certero. Mantuvo a la audiencia pegada al televisor y muy probablemente se ganó no solo el aplauso de su bancada sino también el de una parte sustancial de la opinión pública. Justificó, en fin, hasta la saciedad la posición de Ciudadanos al decir no a la investidura.

Santiago Abascal no engañó a nadie. Se mostró tal y como es, rotundo y demoledor. Habló con seguridad y brillantez, dejando claro que habrá que tenerle en cuenta a lo largo de toda la legislatura.

En todo caso, tras el discurso de investidura y los apoyos y zarandeos que ha recibido en el Congreso de los Diputados, habrá que reconocer que Pedro Sánchez se consolidará, posiblemente, esta misma semana como presidente del Gobierno de España.