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Para exigir respeto al oficio

Una prostituta interviene por primera vez en la Conferencia sobre el sida

miércoles 06 de agosto de 2008, 21:38h
La argentina Elena Reynaga, secretaria ejecutiva de la Red de Trabajadoras Sexuales (RedTraSex) de Latinoamérica y el Caribe, señaló en un emotivo discurso interrumpido constantemente por aplausos y gritos de apoyo, que se requiere "derogar todas las normativas que criminalizan el trabajo sexual".

La también fundadora y secretaria ejecutiva de la Asociación de Meretrices Argentinas (AMAR), pidió juicio y castigo a todos los crímenes contra sus colegas de oficio y la abolición en las ciudades de las llamadas "zonas rojas", donde las encierran "en guetos y se promueve la violencia y la discriminación".

Medidas concretas
Además, expresó su rechazo a los exámenes médicos obligatorios y la eliminación de la tarjeta sanitaria que algunos países exigen a las mujeres para ejercer el trabajo sexual.

En la Conferencia, que se celebra en Ciudad de México, pidió pruebas de detección de VIH voluntarias, gratuitas y confidenciales, y acceso universal a la prevención y atención de esa enfermedad.

Reynaga manifestó que es necesario que la comunidad de donantes y los organismos internacionales canalicen recursos para la lucha contra el sida que sean administrados por las organizaciones de trabajadoras sexuales, sin necesidad de intermediarios.

Como ejemplo de la eficacia del trabajo de las redes de trabajadoras sexuales, la activista indicó que en la ciudad de Calcuta (India), estos colectivos lograron que el uso de condón entre las prostitutas pasara del 1,1% al 90% entre 1992 y 1998.

Ello permitió que en esa urbe india la prevalencia del VIH entre ellas se situara en el 5,17%, mientras que en ciudades como Bombay es del 54%.



Un “sector” azotado por el sida
Reynaga, que entre sus logros cuenta el haber establecido un sindicato de prostitutas en Argentina y conseguir en ese país el reconocimiento oficial de esa profesión, indicó que la prevalencia del sida entre las trabajadoras sexuales sigue siendo una de las más altas del mundo.

"Para reducir la epidemia ante el VIH necesitamos que se respeten los derechos humanos de las trabajadoras y trabajadores sexuales, de las personas transgénero, a los que muchas veces se nos niega el acceso a la salud, a los derechos humanos, e incluso a la propia existencia", advirtió entre sonrisas de complicidad, como la de la cantante Annie Lennox (en la foto).

Reynaga rebatió que las trabajadoras sexuales sean o nazcan vulnerables frente al sida. Entre lágrimas y a gritos, Reynaga concluyó su ponencia: "Las trabajadoras sexuales no somos parte del problema, somos parte de la solución, ¡carajo!".

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