MAURITANIA Y LA DIFÍCIL DEMOCRACIA
miércoles 06 de agosto de 2008, 22:27h
Las noticias que a lo largo del día voy recogiendo acerca de un “Golpe de Estado” en Nouakchott, confirman mis temores de que una vez más, en la República Islámica de Mauritania peligra el proceso democrático, iniciado en marzo del 2007, para dejar paso a una nueva crisis política con una larga serie de interrogantes. Esto, me permite exponer algunas ideas que ayuden a comprender la realidad de ese pais, de alguien que ha vivido allí más de 5 años. Nación muy próxima a nuestra geografía, cultura e historia y con la que España acaba de firmar importantes programas de cooperación.
Elegido en un proceso electoral impecable, el hasta hoy Presidente Sr. Mohamed Sidi Ould Cheikh Abdallahi habría intentado abordar una serie de etapas y objetivos de consolidación democrática y mejoras económicas que en algo más de dos o tres años, habría consolidado la ilusión, confianza y expectativas con las que fue electo. Proyectos en varios campos: educativo, de igualdad de género, sociales, de infraestructuras, de inversiones y con una contundente legislación a favor de los “harratines” o “libertos”-a mitad de camino entre la servidumbre y ciertas formas de esclavitud-.
Pero los efectos benéficos y resultados de ese ambicioso programa seguían aún por llegar y en cambio, tres factores vinieron a complicar el ya de por sí, complejo horizonte. Primero, los resultados de las exploraciones en unos yacimientos de petróleo y gas en las aguas territoriales mauritanas, anunciados “a bombo y platillo”, que siguen siendo poco optimistas. En segundo lugar, la crisis alimentaria viene golpeando cruelmente a gran parte de la población mauritana cuya renta “per cápita” se mantiene entre las más bajas del continente africano. En tercer lugar, y aunque parezca en principio menos trascendente, este año fue suspendido el conocido “Rally Paris-Dakar”. Los organizadores anularon primero las etapas sobre territorio mauritano por desconfianza en cuanto a la seguridad en el país, después de que un atentado mortal sobre una familia europea, autoría probable de una fracción nor-africana de Al Quaeda, demostrara cierta fragilidad en sus responsables, para finalmente suspender la prueba.
Sobre este escenario tan delicado, nada fácil ni optimista, con unas Fuerzas Armadas, las mauritanas, demasiado tentadas por el juego político, e incluso “nostálgicas” en quienes detentaron el poder años atrás, se fue abriendo una evidente distancia. La Presidencia ¿voluntaria o inconscientemente? se fue aislando de un Ejercito receloso que tampoco vería con buenos ojos que hasta en la Residencia Oficial del Presidente ¡se construía una mezquita!.
Distancia, marginación, tensión y al final crisis abierta cuando el pasado día 4 de agosto, 25 diputados y 23 senadores del Pacto Nacional para la Democracia y el Desarrollo, el partido en el poder, dimiten, bien por decisión propia, bien a instancias del Jefe de la Guardia Presidencial, el Sr. Mohamed Ould Abdel Aziz. Enterada inmediatamente la Presidencia, se decide su sustitución y es así cómo en la madrugada del 6 de agosto, sin un solo disparo ni muestra de violencia, ha sido en cambio, el Sr. Ould Abdelaziz quien se ha llevado detenidos al Presidente y Vicepresidentes pretendiendo sustituir al Gobierno por un “Consejo de Estado”….¡Pobre Mauritania!