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UNIVERSO

El mapa 3D más completo sobre la Vía Láctea revela su verdadera forma

Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
lunes 05 de agosto de 2019, 14:36h
Actualizado el: 05 de agosto de 2019, 15:45h
Aunque se sospechaba, un nuevo estudio ha confirmado que nuestra galaxia no es plana, sino que 'se inclina' en sus extremos.

En el año 1600, tras una condena de más de ocho años, el astrónomo italiano Giordano Bruno fue quemado vivo por la Inquisición en el Campo de' Fiori de Roma. Su delito: afirmar que el Sol era una más de tantas estrellas en un universo infinito. 10 años después, tras inventar el telescopio, el también italiano Galileo Galilei refrendaría la teoría de Bruno, descubriendo, entre otras muchas cosas, que la Vía Láctea estaba formada por un número incalculable de estrellas.

Hoy sabemos que nuestra galaxia tiene forma de espiral barrada, alcanza al menos los 120.000 años luz de diámetro, alberga entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas y forma parte de un conjunto de unas cuarenta galaxias llamado Grupo Local, de las cuales es la segunda más grande y brillante tras Andrómeda.

También sabemos que nuestro sistema solar se sitúa en el brazo de Orión, una de las ramas de la Vía Láctea, a unos 28.000 años luz de su núcleo, donde se encuentra un inmenso agujero negro, Sagitario A, 2,6 millones de veces más masivo que el Sol. Pero lo que solo sospechábamos es la forma exacta que tendría nuestra galaxia. Hasta hoy.

Un grupo de científicos, liderado por astrónomos de la Universidad de Varsovia, ha realizado el mapa 3D de la Vía Láctea más completo hasta la fecha. Y los resultados, que publica la revista Science, son rotundos: vista de perfil, nuestra galaxia no es en absoluto recta, sino ondulada.

La mayor parte de lo que sabemos acerca de la estructura de la Vía Láctea se basa en mediciones indirectas hacia algunos de sus puntos destacados y en inferencias tomadas de otras galaxias del universo. Los mapas galácticos creados a partir de esta información son incompletos y, tradicionalmente, han presentado nuestra galaxia como un disco plano.

Sin embargo, para hacer este mapeado galáctico, los científicos han medido directamente las distancias a una gran muestra de estrellas de un tipo específico, lo que les ha permitido construir un mapa tridimensional mucho más preciso.

Representación artística de la Vía Láctea, según el nuevo mapa 3D, con el Sistema Solar en uno de sus brazos.

Cefeidas: los faros del universo

Las estrellas escogidas para tal objetivo han sido las cefeidas. Las cefeidas son estrellas jóvenes de entre cuatro y veinte veces la masa solar, cuya intensidad lumínica, que puede ser hasta 10.000 veces la del Sol, alcanza máximos y mínimos en muy poco tiempo (días o meses); y se repite de forma muy regular.

La astrónoma 'calculadora', Henrietta Leavitt, descubrió a principios del siglo XX que estas variaciones en la luminosidad de las estrellas son una forma perfecta para medir las gigantescas distancias cósmicas, porque existe una relación proporcional entre el brillo de la estrella y su ciclo de variación. Es decir, cuanto más brille, más tardará en alcanzar su máximo. Y viceversa.

Si imaginamos una calle en la que hay distintas farolas, (cuyas bombillas tienen la misma potencia) nos percataremos de que el brillo de una a otra varía en función de la distancia. Cuanto más lejos se encuentren, menos brillo percibiremos. En el caso de las cefeidas, al conocer su brillo mínimo y máximo, podemos inferir a cuánta distancia se encuentran de nosotros.

Para hacer este mapa galáctico, los astrónomos han calculado la distancia a 2.431 estrellas cefeidas en toda la Vía Láctea, en su mayoría identificadas por el Experimento de Lente Óptico Gravitacional, también conocido como OGLE, por sus siglas en inglés.

"La deformación del disco galáctico se había detectado antes, pero esta es la primera vez que podemos usar objetos individuales para rastrear su forma en tres dimensiones", indica Przemek Mróz, estudiante graduado de la Universidad de Varsovia y coautor del trabajo.

Los astrónomos han descubierto que, vista de perfil, la Vía Láctea tiene unos 500 años luz de grosor cerca del Sol, mientras que supera los 3.000 años luz cerca de sus bordes. Como una pizza ondulante, a la que un pizzaiolo cósmico da forma. Quizás el mejor homenaje para todos aquellos astrónomos italianos a los que tacharon de locos o de herejes.

Por el momento se ignora qué está causando la deformación, aunque lo más plausible es que se deba al efecto de las galaxias satelitales, del gas intergaláctico o de la materia oscura.

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