En medio de la parafernalia de las negociaciones tras los comicios autonómicos, apunté desde el principio en esta sección...
En medio de la parafernalia de las negociaciones tras los comicios autonómicos, apunté desde el principio en esta sección Al aire libre que Isabel Díaz Ayuso sería presidenta de la Comunidad madrileña. Asesorada por varios expertos y sobre todo por el inteligente Miguel Ángel Rodríguez, excelente novelista por cierto, decía yo con claridad que Díaz Ayuso impondría sobre los egoísmos y las intransigencias de unos y otros, su sentido de la moderación.
Su discurso de ayer me pareció eficaz y completo. Se refirió a los impuestos, a la educación, a la sanidad, a la natalidad, a la seguridad, al medio ambiente, a la igualdad de género, al desafío digital… Y sobre todo a la libertad. Excelente discurso, desgranado de forma monótona, sin énfasis ni relieve. Muy bien de fondo y no tanto de forma. Isabel Díaz Ayuso lee con sencillez. Debe mejorar, en todo caso, como oradora parlamentaria.
En cambio, en la hora de réplica ha demostrado dominar la dialéctica de la controversia. Ha respondido a todos y a todas con precisión y acierto. Demostró que Madrid va a contar con una gestora eficaz. Se ha convertido en presidenta de Madrid por méritos propios. Paso a la mujer que se abre paso. Isabel Díaz Ayuso no es presidenta de Madrid por ser mujer. Lo es por calidad personal, por capacidad de comunicación, por habilidad para la negociación, por contar con un excelente equipo de colaboradores.
No lo tendrá fácil Díaz Ayuso. Ha demostrado capacidad para la gestión en sus responsabilidades anteriores, y hay que desear que le acompañe la suerte en los años de zozobra y esperanza que tiene por delante.