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EXPOSICIÓN

José Hernández y Francisco Nieva: dos amigos que nunca dejaron de sorprenderse

Un visitante de la galería contempla el cuadro 'Vanitas IV', de José Hernández (1985).
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Un visitante de la galería contempla el cuadro 'Vanitas IV', de José Hernández (1985). (Foto: Juan Pablo Tejedor)
jueves 12 de septiembre de 2019, 21:25h
Actualizado el: 12 de septiembre de 2019, 21:50h
La galería Leandro Navarro rinde homenaje a ambos artistas con una muestra que repasa sus obras y su relación.

Reza el dicho popular que los amigos de verdad pueden contarse con los dedos de una mano. El pintor José Hernández (Tánger, 1944 - Málaga, 2013) y el genio del teatro y del arte Francisco Nieva (Valdepeñas, 1924 - Madrid, 2016) lo eran. Estos dos artistas, imprescindibles para comprender la cultura española del siglo XX, mantendrían una sólida relación amistosa y profesional desde los años 70 hasta el fin de sus días, hace seis y tres años, respectivamente.

Ahora, las visiones artísticas de Hernández y Nieva vuelven a confluir en la Galería Leandro Navarro, donde este jueves se ha presentado una muestra dedicada a ambas figuras. La exposición, que podrá visitarse hasta el 20 de octubre, reúne un total de 14 dibujos de Nieva -12 fechados en los años setenta y dos en los años ochenta- y 14 pinturas al óleo de Hernández, en un arco de tiempo que transcurre desde 1964 al 2004.

Un reencuentro póstumo, a modo de homenaje, que, por un lado, descubre las creaciones plásticas de Nieva, y por otro, permite el análisis y la comparación de dos estilos que, a pesar de sus diferencias, comparten el interés hacia mundos "surrealistas, visionarios y carentes de toda lógica; espacios habitados por seres imposibles en los que la única norma supone la capacidad de sorprender al espectador", como indica José Pedreira, encargado del legado de Nieva. Además, en todos ellos se pueden ver personajes "con un tono muy teatral, muy libres y fantásticas".

'Dama florida', José Hernández (1976).Las obras mostradas de Nieva no se habían expuesto nunca. "Estaban colgadas en el salón de su casa, que ahora se ha quedado muy vacío", revela Pedreira. Son dibujos que recogen "fantasías" inventadas de sus obras de teatro y representaciones de personajes de otros autores como "Doña Rosita la soltera" de García Lorca, que aparece como un ser deformado con varios pechos, a la que besa una paloma.

Estas obras, con personajes inventados y fantasiosos, establecen un claro diálogo con el legado del pintor José Hernández, del que se muestran otras 14 piezas, en este caso, pinturas al óleo. Hernández era conocido por su oscuridad, barroquismo y corte fantástico. "Tenía una personalidad doble, tenía su mundo y su pintura, pero luego él era otra persona", aclara su viuda, Sharon Smith. "Era estupendo, un gran conservador, ameno, divertido, estas obras indudablemente tan oscuras, tan espectrales, nada tenía que ver con lo que era él a nivel social", añade el galerista Iñigo Navarro, de la galería Leandro Navarro.

Medio siglo de amistad y arte

El primer trabajo al alimón de estos dos artistas llegaría en “Danzón de exequias”, un espectáculo ideado por jóvenes estudiantes de Arte Dramático que supuso un auténtico revulsivo en los últimos años de la dictadura franquista.

'Doña Rosita, la soltera', Francisco Nieva (1977).Tras dos décadas de amistad, el propio Nieva propuso a Hernández como escenógrafo en la preparación de su obra “Pelo de tormenta”, cuyo estreno en el Teatro María Guerrero (1997) fue un éxito rotundo de público y crítica. Después, los dos artistas volverían a colaborar en diversos proyectos, como las óperas “La vida breve” de Manuel de Falla, y “La señorita Cristina” de Luis de Pablo, ambas estrenadas en el Teatro Real en 1997 y 2001, y “Tórtolas, crepúsculo y… telón”, una obra dirigida por Nieva que, presentada en el Teatro Valle-Inclán en 2010, se convertiría en su última colaboración.

Como señala Pedreira en el catálogo de la exposición: “Lo que en Nieva se manifiesta de manera desenfadada, en Hernández adquiere tintes más dramáticos, de terror metafísico en ocasiones”. Así, los personajes del literato “parecen marionetas que hubieran tomado vida con un propósito perverso”, mientras que las creaciones del pintor “son como entes surgidos de no se sabe qué dimensión y no sabemos bien qué les pasa, si se están descomponiendo o metamorfoseando, o simplemente nos miran con indiferencia inquietante”.

Sin embargo, a ambos siempre les hermanó su gran erudición, su cosmopolitismo y su capacidad de comprensión de todas las épocas y estilos del arte; su buen gusto, decantado por el conocimiento, y una mirada inteligente hacia el pasado para hablar con distanciamiento del presente.

Francisco Nieva (Valdepeñas, 1924 – Madrid, 2016)

Su andadura artística se inicia en la década de los cuarenta como aprendiz de escenógrafo y pintor vinculado al Postismo. En 1953 comienza a vivir en París, donde trabaja como pintor y dibujante, y expone en diversas galerías. A su regreso a España en 1964 centra su actividad en la escenografía y el figurinismo, continuando así una carrera artística que revolucionará la escena teatral y que se ampliará con producciones propias y adaptaciones, dirección de óperas y creación de novelas y artículos, sin descuidar su actividad plástica. Entre los galardones que obtuvo en vida destacan el Premio Nacional de Teatro (1980 y 1992), el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1992), el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Literatura Dramática (1992) y el Premio Valle-Inclán (2011). Desde 1990 fue miembro de la Real Academia Española.

José Hernández (Tánger, 1944 - Málaga, 2013)

Expone sus primeras obras en la "Librairie des Colonnes" de Tánger en 1962. Dos años después se traslada a Madrid, donde en 1967 se inicia en las técnicas del grabado, desarrollando a partir de entonces una extensa producción de obra gráfica. Además de pintor y grabador, José Hernández destacó como ilustrador de libros, escenógrafo y figurinista tanto en proyectos teatrales como cinematográficos. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1989, fue galardonado con distintos premios nacionales e internacionales como el Premio Nacional de Artes Plásticas (1981), Gran Premio, Exposición Internacional del Arte del Libro de Leipzig (Alemania, 1989), el Premio de la Comunidad de Madrid a la Creación Artística (1998) o el Premio Nacional de Arte Gráfico (2006).

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