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VALVERDE, SEGUNDO

La Vuelta. Primoz Roglic se corona justo campeón de su primera carrera grande

La Vuelta. Primoz Roglic se corona justo campeón de su primera carrera grande
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domingo 15 de septiembre de 2019, 19:56h
El ciclista esloveno dominó al resto de favoritos en la eclosión de Tadej Pogacar y el naufragio colombiano. Alejandro Valverde defendió a un ciclismo nacional que se despidió con una buena cosecha de etapas.

La edición de 2019 de la Vuelta a España que acaba de terminar ha galardonado a Primoz Roglic con la corona de campeón. El esloveno de 29 años ha rematado de este triunfal modo un respingo en su trayectoria deportiva que arrancó la pasada temporada con el cuarto puesto en el Tour de Francia. Tras esa presentación en sociedad se presentó en el Giro de este curso y acabó tercero. La inercia le condecoraba como favorito para alzarse con la victoria en la ronda española y así ha sido. Ha gobernado sin mayor problema una clasificación general desprovista de oponentes consistentes.

El jefe de filas del Jumbo Visma, que empezó su carrera como ciclista profesional en 2016, se ha apuntado, por tanto, su primer entorchado en una competición de tres semanas. Consumado contrarrelojista, se podría decir que dio el golpe de gracia precisamente en los 36,2 kilómetros de lucha contra el crono de la décima etapa. En aquella exhibición -en la que se apuntó su única victoria parcial- se vistió con el maillot rojo y ya no lo soltaría. Porque ningún escalador fue capaz de despegarle en alguno de los obstáculos montañosos que restaban por delante.

A pesar de quedarse sin uno de sus principales escuderos en la cuarta etapa -Steven Kruijswijk abandonó- y de verse obligado a navegar en solitario en los tramos clave de las escaladas, su solvencia ha sorprendido a propios y extraños. Se puede afirmar que no ha sufrido demasiado desde que cosechó el colchón de más de dos minutos sobre sus perseguidores en la crono. Es más, fue ampliando distancias y asestando golpes psicológicos con el paso de las jornadas. Su primer puesto en el podio es más que merecido. Sólo se despeinó cuando Nairo Quintana se filtró en una fuga inesperada en Guadalajara y cuando se cayó -pero sería esperado por orden de la UCI- este pasado viernes.

Las bajas de grandes del pelotón internacional antes del inicio de la Vuelta, como el caso de Egan Bernal -campeón del Tour-, Chris Froome, Geraint Thomas, Richard Carapaz -campeón del Giro- o Simon Yates -defensor del título- sembró de dudas al interés de la carrera nacional. Sin embargo, sobrevinieron protagonismos inesperados y batallas casi personales que acabaron por rellenar el presunto vacío. Al primer grupo, el de los astros imprevistos que reclamaron los focos, corresponde sin duda Tadej Pogacar.

Este ciclista de 20 años, compatriota de Roglic en tanto que esloveno, debutaba en una de las carreras grandes. No sólo no le tembló el pulso sino que, además, se permitió el lujo de bajar del podio a Quintana en la última etapa montañosa. Lo hizo deleitando al público con su valentía y carácter atacante, que regaló los mejores instantes relativos a un escalador. Y es que Pogacar, emblema del UEA Team Emirates, entraba en ignición desde lejos, dejando tras de sí sorpresa e impotencia. Así, con derroches sensacionales, ganó en las etapas más duras. Hizo cima en solitario en los finales de Andorra, Los Machucos y la Plataforma de Gredos.

Autografió esta promesa ya presente, tercero en la general y mejor joven, un triplete asombroso que le subraya como un nombre grueso para el futuro cercano del ciclismo. El pelaje de trampolín que tomó la Vuelta recién acabada debido a las ausencias ya mencionadas dispuso a este esloveno como la gran noticia. Junto a él yace en la memoria de esta edición la pelea planteada por Miguel Ángel 'Supemán' López y su Astana. El colombiano atacó siempre, buscando el maillot de líder que llevó tres días -el primero, en el espectacular prólogo desarrollada en el marco de las salinas de Torrevieja-, brindando resplandor a la prueba.

En cambio, 'Supermán' se quedó sin fuelle y la excepcional maquinaria del equipo kazajo se secó sin remate. Lo mismo le ocurrió al Movistar Team, resignado en la despedida de un Nairo Quintana que sollozó en las subidas -se conformó con su triunfo inicial en Calpe- y rozó el podio gracias a la fuga bidón que enganchó escapando del radar de sus contrincantes. El jefe de filas del escuadrón español volvió a pinchar, justo antes de hacer las maletas hacia el Arkea, su nuevo equipo. Decepcionó, como en tantas otras ocasiones. Por eso hubo de virar la estructura navarra sus fuerzas hacia un Alejandro Valverde que se dio con un canto en los dientes con su segunda plaza. Sin horizonte de alcanzar la primera.

El murciano lució su maillot de campeón del Mundial pescando la séptima etapa, con llegada a Valderrobres, como estandarte del ciclismo español. De sus 39 años nacieron las piernas que más apretaron a Roglic -retrato del desplome colombiano-. Su medalla de plata sólo se comprende con los abandonos de Rigoberto Urán, Fabio Aru y Teejay Van Garderen, amén de la caída sufrida por Esteban Cháves. Pero la representación patria también vería ganar etapas a Jesús Herrada, Ángel Madrazo y Mikel Iturra, con lo que el balance no es nada negativo. A la espera de que le den galones a Marc Soler, el Movistar se hizo con la clasificación por equipos -como en el Giro y en el Tour-, aunque fue el Astana el que agitó más las ramas en montaña.

El pique entre ambos conjuntos, los más potentes -Jakob Fuglsang, vencedor en el día de La Cubilla, fue gregario en el guión kazajo-, tomaría cuerpo en la polémica desatada justo antes de la última ocasión montañosa. A más de 50 kilómetros para la meta, de camino a Escalona, se cayó el líder y otras decenas de corredores, entre los que estaba 'Supermán' López. Movistar decidió tirar con todo, ganándose la enemistad del colombiano, que llegó a llamar "estúpidos" y "tontos" a los corredores del conjunto español por no esperar. El eterno debate sobre la deportividad tras caída de un oponente se detonó y dejó cruces de declaraciones y disculpas posteriores. Nada más.

Finalmente, cabe destacar el desempeño de la juventud en esta carrera, con la victoria de Sergio Higuita en Becerril de la Sierra como enseña. Venció dos veces -clausuró Madrid- el esprinter de 23 años Fabio Jakobsen, miembro del Deceunick Quick Step que recogió, también, un doblete del eterno Philippe Gilbert y una muesca de Rémi Cavagna -24 años- en Toledo. El mejor velocista fue Sam Bennett, ganador de dos de las únicas cuatro llegadas masivas y el portador del maillot de la montaña fue Geoffrey Bouchard. En una carrera con aspecto a relevo generacional y cambio de guardia en la relación de fuerzas. Roglic, Pogacar, Jakobsen, Higuita y compañía piden paso tras aprovechar con creces esta ventana de oportunidad. La intensidad pautó el compás, para regocijo de la incertidumbre -exceptuando lo concerniente al maillot rojo-.

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