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Novela

Monika Zgustova: Un revólver para salir de noche

domingo 22 de septiembre de 2019, 21:18h
Monika Zgustova: Un revólver para salir de noche

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2019. 152 páginas. 16,90 €. Libro electrónico: 11,44 €

Por Federico Aguilar

Se dice que “detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer”. La máxima se cumple a rajatabla en numerosos casos, y no pocas veces en el ámbito literario Quizá uno de los más significativos sea el de Véra Nabokov (San Petersburgo, 1902- Vevey, 1991), nacida Véra Yevséievna Slónim, mujer de Vladimir Nabokov. En esta magnífica biografía novelada, la escritora, traductora y periodista checa Monika Zgustova afincada en España nos sumerge en su vida y en la relación sentimental que mantuvo con el autor de la célebre Lolita. El llamativo título de la obra de Zgustova hace referencia a que Véra llevaba siempre un revólver en el bolso para protegerse ella y a Vladimir, pues a su padre lo mataron en un atentado en Berlín lo que le creó una sensación de permanente inseguridad.

Véra y Vladimir se conocieron en un baile de disfraces de emigrados rusos el 8 de mayo de 1923. El escritor fue al baile con la esperanza de encontrarse con Svetlana con quien mantenía una relación torpedeada por los padres de la muchacha que no venían con buenos ojos que su hija fuera la pareja de un escritor pobre. Nabokov no halló a Svetlana, que no apareció por el baile. Pero le llamó la atención una joven vestida de negro y con un antifaz veneciano de lobo que le cubría la frente y la nariz. Y quedó sorprendido de que ella le recitara de memoria unos versos que él había publicado. Parece, pues, que Véra había preparado el encuentro aunque tuviera un aire casual.

No mucho tiempo después se casaron y a partir de ahí fueron inseparables, aunque su relación no dejó de tener altibajos, pues Nabokov era muy mujeriego. Véra ejercicía un control sobre sus amistades, especialmente las femeninas, y llegaba en incluso a ir a las clases de su esposo como si fuera una alumna más.

Véra fue no solo la esposa de Nabokov, sino su verdadero factótum. Véra fue su primera lectora, y él tenía en cuenta sus opiniones como cuando le convenció durante su exilio en Estados Unidos para que escribiera en inglés, algo que al principio le causaba un gran agobio. Asimismo pasaba a limpio sus textos y organizaba toda la intendencia de sus casas en el exilio: Berlín, París, Estados Unidos y, finalmente, Suiza. Un exilio en el que Nabokov nunca se olvidó de su ciudad natal: “San Petersburgo, su ciudad perdida, lo asaltaba una y otra vez”. Y se ocupaba del dinero de la familia, negociando los contratos de sus libros, adaptaciones cinematográficas, colaboraciones en prensa y revistas…

Sugerente propuesta la de Monika Zgustova -autora también de La mujer silenciosa, La noche de Valia, y Vestidas para un baile en la nieve, entre otros títulos-, que nos proporciona una visión humana de uno de los escritores clave del siglo XX a través de quien más cerca estuvo de él y mejor le entendió.

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